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domingo, 10 de abril de 2011

FERNANDO LUGO, EL PASTOR MENTIROSO. Por Carla Fabri


Artículo de Carla Fabri. Publicado por ABC color



EL INDIVIDUO LE HUYÓ AL BULTO DE UNA MANERA ESCANDALOSA. COMO DRÁCULA A LA LUZ DEL SOL, DURANTE CASI DOS AÑOS LE ESCABULLÓ A LA PRUEBA DE ADN QUE DEFINIERA SU PATERNIDAD. HASTA QUE UN DÍA VOLVIÓ DEL BRASIL, DE LA PRIMERA SESIÓN DE QUIMIOTERAPIA, Y CASI ANTES DE LLEGAR A SU CASA DIJO: ¡SÍ! ¡AHORA ME QUIERO HACER LA PRUEBA DE ADN! ¡AHORITA MISMO! ¡SIN POSTERGACIÓN!

Suena raro. Tanto se había negado y de repente, así nomás, después de ese viaje de la quimioterapia, exigió someterse a la prueba a la cual se había opuesto rotundamente hasta ese momento.

Y que elijan el laboratorio que quieran, uno, dos, tres si quieren, aquí y en el exterior. Cabe aclarar que el laboratorio es solamente responsable de examinar las muestras que les son dadas, porque no hay manera de saber con absoluta seguridad si las muestras que reciben para analizar corresponden a una identidad determinada. Pueden darse fallas en la custodia del transporte. Por eso hay centros de análisis clínicos que exigen que la toma de la muestra se haga en el mismo laboratorio. Cuando no es así, muchos laboratorios aclaran que estas pruebas no pueden usarse en una corte legal.

Otro dato muy llamativo es que los abogados de la madre litigante aceptaron sin chistar la propuesta del poderoso personaje, sin objetar absolutamente nada. Pese a que una conocida abogada les sugirió que postergaran el momento de la toma porque, considerando los efectos de la quimioterapia reciente, la lectura de alelos tendría defectos y las tres pruebas darían resultado negativo. Así fue.

Acto seguido, los abogados que se habían acercado a ofrecer sus servicios gratuitos a la madre desistieron de la defensa, no presentaron apelación y dejaron abandonada a su suerte y con deudas, a una mujer humilde, trabajadora, sin respaldo de ninguna clase de poder, que tuvo la valentía de exigir que reconociera la paternidad de su hijo a la más alta autoridad. No hay duda de que la madre y el hijo son la parte débil de esta historia. Para salirse con la suya y en el momento que le convenía, el poderoso recurrió a la ciencia, que es la otra forma de religión de quienes tienen su fe puesta en las “pruebas irrefutables”. No le cuesta nada hacerle trampa a la fe científica, a alguien acostumbrado a hacerle trampa a la fe religiosa.

¡Qué caradura el lobo vestido con piel de oveja que dice que han afectado su imagen (¿) y amenaza con hacerle juicio y quitarle el hijo a una frágil madre! El oscuro mensaje es contundente: ¡Guay de la mujer que se atreva a exigir prueba de ADN! De aquí en más, que se atenga a las consecuencias.

Si me dan a elegir, entre creer al poderoso pastor mentiroso o a la madre luchadora… yo le creo a ella. Sin ninguna duda, le creo a ella.

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