EL OBISPO Y LOS CHANCHULLOS DE USAID
(Luís Agüero Wagner)
Un sobrino del desaparecido agente de la CIA Epifanio Méndez Fleitas, el Obispo Fernando Lugo Méndez, es el presidente electo de Paraguay que la prensa internacional saludó como “un nuevo izquierdista” en la constelación de gobernantes sudamericanos.
Mendez Fleitas, acusado de operativo de Langley por el mismo autor de “Inside The Company” Phillip Agee, es un político paraguayo que jugó un papel preponderante en la represión inmediatamente posterior a la guerra civil paraguaya del año 1947, y sobre todo en el apuntalamiento de la dictadura neo nazi de Alfredo Stroessner a mediados de la década de 1950. Algunos de sus descendientes hoy residen en Estados Unidos, habiendo desarrollado estrechos vínculos con USAID.
Según la misma filial paraguaya de USAID, la asistencia privada estadounidense para el desarrollo en el Paraguay se remonta por lo menos a Junio de 1923, cuando la Fundación Rockefeller firmó un acuerdo de cuatro años con el Departamento de Higiene y Asistencia Pública para realizar una campaña para el control de parásitos intestinales.
Omiten mencionar los historiosos en cuestión que la misma empresa petrolera que presta su apellido a la fundación mencionada inspiró y sufragó una matanza entre paraguayos y bolivianos que costó cien mil muertos sólo para decidir, como lo expresara el escritor estadounidense Teodoro Dreiser, si Deterding (de la Shell) o Rockefeller (de la Standard Oil) habrían de quedarse con el petróleo del Chaco Boreal.
Según la misma aséptica fuente de datos, en 1928 el acuerdo fue extendido, y en 1932 se inició una campaña contra la fiebre amarilla. Sobre esta última enfermedad podemos acotar al margen que el extraño brote en Paraguay que se registró en el país, aprovechado políticamente por los seguidores del obispo para desestabilizar, no inspiró mucha compasión a la embajada norteamericana. A regañadientes, mister James Cason desembolsó unos veinte mil dólares para un país sumido en una emergencia nacional, como contribución al combate de una enfermedad que es bien conocida por la Sección de Armas bacteriológicas del Pentágono.
Para comprender lo exiguo del monto, basta saber que para financiación de un partido que se presentó como de izquierdas y apoyó al obispo en su campaña, el PMas de Paraguay dirigido por Camilo Soares, había realizado tiempo antes sucesivas donaciones de montos no inferiores a los 130 mil dólares.
Es algo habitual en este país desde 1939, año en que el United States Deparment impulsó la candidatura de quien se convertiría en el Dictador José Félix Estigarribia como pago por su actitud claudicante ante la Standard Oil
Company en las negociaciones para la paz del Chaco, que un gobierno aún antes de asumir adscriba al Paraguay a las políticas que lleva adelante Estados Unidos en su propio beneficio. Se volvió a repetir la historia con el
anticipado nombramiento como ministro de un conocido agente del Fondo Monetario Internacional, el economista Dionisio Borda, por presión de la embajada norteamericana.
No bastaba, según parece al imperio su avasalladora influencia en la agricultura, en las fuerzas armadas, en el presunto combate al narcotráfico, en la prensa local subsidiaria de la National Endowment for Democracy y en la Justicia Electoral, la imposición de plazos en su propio territorio a las empresas paraguayas para su apertura formal, la aceptación de más empresas negreras (conocidas eufemísticamente como "maquiladoras") y controlar los tribunales y el ministerio público con la excusa de la “anticorrupción”.
Ya el cuestionado asesor económico de la presidencia de Nicanor Duarte Frutos, Carlos Walde (célebre por autoadjudicarse descaradamente licitaciones públicas), había declarado que la USAID administró la supuesta donación de 34 millones de dólares que deberían haberse usado en contra suya si realmente estaban destinados a combatir la corrupción.
Si refrescamos la memoria podemos traer a colación que agencias como la USAID participaron de los episodios más siniestros y vergonzosos en la historia de un país que alardea de ser garante de las libertades pero cuyo único legado a esta región del mundo han sido golpes de estado, dictadores sanguinarios, escuadrones de la muerte, detenidos-desaparecidos, asesinatos políticos, tortura y represión. Lógicamente a los voceros del imperio les resulta fácil exculpar al imperio descalificando o silenciando evidencias sin explicar, por ejemplo, qué hacía una credencial de USAID a nombre de Dan Mitrione en poder de este célebre adiestrador de torturadores del Cono Sur, cuando fue secuestrado por los tupamaros en el Uruguay.
Amenazas, dolor, electrocución y drogas fue todo lo que agencias estadounidenses como USAID pudieron ofrecer a países que sólo buscaban pasar de la dependencia y estructura semicolonial de carácter feudal a la independencia económica y la modernidad. Países subdesarrollados con recursos ricos recibieron lecciones reales, objetivas y palpables sobre los altos costos a pagar cuando uno de ellos enloquecía de "fanatismo nacionalista" o "izquierdismo". Estados Unidos proporcionó en todos ellos, con ayuda directa o indirecta de USAID, formación, dinero y medios técnicos para la instauración de brutales aparatos de represión.
Por si fuera poco antecedente todo ello, la misma central de USAID hoy atraviesa un escándalo por corrupción en Estados Unidos, lo que obligó la renuncia de Adolfo Franco, un furioso anticomunista que desempeñaba altas funciones en el organismo. El reemplazante de Franco, José Cárdenas, hijo de padres colombianos oriundos de la ciudad de Medellín, es un conocido referente de la FNCA desde 1986, una asociación que nunca respondió por acusaciones de terrorismo contra los gobiernos de Cuba y Venezuela. Los Angeles Times cita que la auditoría del GAO (General Accountability Office ) sobre las actividades anticubanas de la USAID reportó varias compras pacotilleras que realizaron los "luchadores" miameros contratados: suéteres de cachemir, chocolates Godiva, juegos de Nintendo y PlayStations de Sony, supuestamente destinados a engrasar el "staff" de informantes de la Sección de Intereses Norteamericanos de La Habana.
En Paraguay USAID desvió dinero supuestamente destinado a obras filantrópicas cuando financió con donaciones a organizaciones no gubernamentales fantasmas, fondos que fueron a parar a las arcas del Movimiento Político Tekojoja, partido del obispo, que a pesar de la lluvia de dólares hizo un papelón al obtener apenas un escaño en el Senado en las recientes elecciones. El Congreso, a pesar del "triunfo de la izquierda" en Paraguay, quedó en manos de neoliberales, filofascistas y agentes de la embajada norteamericana con un largo historial de obsecuencia a las imposiciones del imperio.
La participación encubierta de IAF, NED, USAID y otros organismos al servicio del imperio en las elecciones paraguayas sólo es un indicador de que Estados Unidos no va a renunciar en absoluto a su papel preponderante por estas latitudes, algo que, por desgracia, es presumible que sólo traiga a los sudamericanos más dolor, miseria y sufrimiento. (Luis Agüero Wagner)
jueves 15 de mayo de 2008
EL OBISPO Y LOS CHANCHULLOS DE USAID
martes 15 de abril de 2008
MACHISMO EN JAQUE EN EL PARAÍSO DE MAHOMA
(Luis Agüero Wagner)
El filósofo alemán del siglo XVI Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim notó las injusticias machistas afirmando que la mujer no puede ejercer jurisdicción alguna, ni firmar contratos sin permiso de su marido. Era tanta la maldad de los legisladores que llegaron a decir que la mujer, de gran nobleza por natural excelencia y dignidad, sería a pesar de todo de condición más vil que los hombres.
Es evidente que el movimiento por los derechos para la mujer ha hecho sus avances, de lo contrario no encontraríamos hoy en Internet un sitio virtual dedicado al “Frente Misógino de Liberación Machista (FMLM)”, agrupación que se define como un “movimiento político-social dedicado a proteger los intereses de los hombres frente al continuado avance de los movimientos feministas”. Sin lugar a dudas, el citado movimiento cuenta con muchos simpatizantes en Paraguay, a juzgar por la fuerza que ha logrado ganar la oposición, que hizo de convidado de piedra en las elecciones paraguayas de las últimas seis décadas.
Advertía también von Nettesheim que contraviniendo a las sagradas escrituras, incluso han negado a la mujer predicar la palabra de Dios. Tal vez inspirados en esa faceta misógina de la religión, los misóginos opositores paraguayos han decidido oponer a la primera candidatura femenina con posibilidades de llegar a la presidencia de la república en Paraguay la candidatura de un religioso jubilado, el obispo Fernando Lugo.
Notó el mismo autor que tanta era la resistencia ante el avance social de las mujeres que “por medios indignos y predispuestos contra ellas son obligadas a ceder el lugar a los hombres, como los cautivos desgraciados capturados en la guerra, sometidos a los insultos de sus conquistadores”. Estuvieron a punto de cumplirse literalmente sus palabras cuando la candidata Blanca Margarita se alzó con una victoria en el partido de mayor caudal electoral en Paraguay, la Asociación Nacional Republicana (partido Colorado). El candidato derrotado Luís Alberto Castiglioni, el protegido de la embajada norteamericana y de las clases dominantes del país, sufrió poco menos que una crisis existencial y estuvo al borde del suicidio.
Por los medios de prensa, las mafias que manejan la prensa del país iniciaron una virulenta campaña pidiendo que “para evitar la caída del partido” debía reemplazarse la chapa presidencial ganadora por la del perdedor dado que una mujer al frente de las huestes partidarias auguraba un cantado desastre electoral. Para fortalecer su posición sobornaron encuestadores venales que demostraban en forma concluyente la inevitable derrota oficialista con una candidatura femenina, aunque en fechas más recientes se hayan desdicho reconociendo que existe un empate técnico.
Ya entre 1984 y 1986 se había encargado un análisis a los medios de comunicación sobre las debilidades de las candidaturas femeninas, concluyendo que a las mujeres candidatas se las presenta como personas menos competitivas, que son percibidas como candidatos menos viables, y que para colmo los rasgos asociados a las mujeres eran cuestionados más por políticas que por políticos. El estudio también afirmó que las mujeres candidatas fácilmente pueden encontrarse con un doble problema: una exposición demasiado evidente de su parte masculina puede hacer que el público no se sienta a gusto con su personalidad, mientras que su parte femenina no es considerada lo suficientemente "dura" para hacer frente a un alto cargo de gobierno.
Un estudio del Banco Mundial sugiere que en una amplia gama de países, las tasas más altas de participación femenina en el gobierno se asocian con niveles más bajos de corrupción gubernamental, conclusión que muchos podrían imaginar que facilitaría los triunfos electorales de las mujeres. Sin embargo, el dato puede resultar un punto en contra en un reputado cementerio de teorías como el Paraguay, donde la corrupción goza de una multitudinaria legión de adeptos.
Para comprender el volumen de falsedades que han sido echadas a rodar en esta delirante campaña electoral, basta la mencionar que los partidarios del obispo se han consagrado por meses a la difusión de sondeos realizados por parientes de candidatos y encuestadoras fantasmas. Por si fuera poco, han denunciado que piensan blandir las encuestas realizadas por sus propios simpatizantes para reclamar por fraudes electorales en el caso de ser derrotados en las urnas.
Subyace bajo estas amenazas el solapado machismo reinante por estas latitudes, que ya en tiempos de la conquista y colonización por los españoles fue reconocido como el paraíso de Mahoma por los mismos predicadores de la fe católica.
Simone de Beauvoir cita en "El Segundo Sexo" al escritor francés Francois Poulain de la Barre (1647-1723); quien afirmaba que "Todo lo escrito sobre las mujeres por los hombres debe ser sometido a sospecha, ya que son a la vez juez y parte". La frase viene como anillo al dedo a la prensa paraguaya, que se ha dedicado a denostar contra la primera mujer con serias posibilidades de llegar a la posición política más preponderante en la vida nacional paraguaya, la candidata Blanca Margarita Ovelar.
Luis Agüero Wagner
miércoles 9 de abril de 2008
LA IZQUIERDA Y LA ROSCA MAFIOSA DE LA PRENSA
(LUIS AGÜERO WAGNER)
La conexión francesa es una laureada producción cinematográfica de Hollywood filmada en la década de 1970, que recrea los entretelones del tráfico de heroína nieve blanca de Marsella desde el triángulo dorado de Birmania a las calles de las grandes ciudades norteamericanas.
Una de las piezas claves del negocio era un ex colaboracionista con los nazis durante la ocupación de París, radicado en el Paraguay del dictador Stroessner, el traficante Lucien Darguelles.
Darguelles, más conocido como Auguste Ricord, mantenía vínculos con los criminales de guerra nazis ocultos en Sudamérica a través de la red Odessa, y prosperaba en el tráfico de drogas desde su base paraguaya merced a la protección del régimen militar.
Gran parte del dinero ganado introduciendo heroína en el mercado norteamericano se invertiría en el rubro de la comunicación, dado que los principales protectores y beneficiarios del negocio con el tiempo se convertirían en los zares de la prensa paraguaya. Esta es una de las paradojas más marcadas del actual proselitismo paraguayo con miras a las elecciones del 20 de abril, considerando el respaldo incondicional a la oposición -que dice combatir a la rosca mafiosa- prodigado desde el ámbito de los medios, la mayoría de ellos subproducto del desarrollo del capitalismo de mafias florecido al amparo de una dictadura anticomunista.
La propaganda política de estos medios, saturados por ataques panfletarios a líderes políticos que no se arrodillan ante sus designios, pretende hoy convencer a la opinión pública que en beneficio del interés general de la sociedad paraguaya hoy respaldan a un supuesto candidato de la izquierda, el obispo Fernando Lugo. Entre los puntales de dicha candidatura “marxista”, aparecen los núcleos empresariales más poderosos del país, dueños de las más grandes fortunas mal habidas de su historia y portadores del más burdo discurso anticomunista imaginable.
Entre ellos aparece el grupo Zuccolillo, que cuenta con activos por valor de 1.200 millones de dólares. Productos del enriquecimiento ilícito, el contrabando, la triangulación, el narcotráfico y décadas de impunidad, los principales medios masivos de comunicación pertenecen a los miembros de la clase dominante paraguaya, cuyos integrantes los utilizan para presionar a la clase política, extorsionar a la burocracia estatal, promocionar a los grupos funcionales a sus intereses, hacer buenos negocios y además incidir en la construcción de la realidad social del país.
El segundo diario en importancia de la capital paraguaya, Ultima Hora, tiene una historia indisolublemente ligada a la dictadura del general Stroessner desde el momento que fue montado con dinero público proveniente de las arcas de la intendencia, complementado por recursos desviados con la venia del dictador de otras empresas públicas como el Banco Nacional de Fomento, la Flota Mercante del Estado e IPS. El hijo del administrador de Stroessner, el coronel Pablo Rojas, fue ubicado como director del diario Ultima Hora, a pesar de lo cual - imitando a su colega ABC color- pretende presentarse como baluarte de la democracia y vocero de los intereses sacrosantos de la patria.
Con el transcurso del tiempo Ultima Hora acabó asimilado a las empresas de Antonio J. Vierci, cuyos activos aparecen entre las diez fortunas más grandes del Paraguay en el libro “Dossier Paraguay” del investigador Aníbal Miranda, fallecido en sospechosas circunstancias presentadas como un suicidio. Miranda calculó hace unos pocos años en unos 800 millones de dólares la fortuna de Vierci, grupo que está formó recientemente su propia empresa de multimedia, ya que a Canal 4 Telefuturo le sumó la compra del Diario Ultima Hora y la adquisición de varias emisoras de radio.
A través de sus medios este grupo empresarial, florecido con el contrabando de escocés y cigarrillos, se dedica a tirotear contra los burócratas del ministerio de Hacienda que le exigen ponerse al día con sus impuestos, contra los técnicos que buscan formalizar la política tributaria, y contra todo lo que pueda perjudicar al bendito sector agro-exportador que siembra soja transgénica, promueve el éxodo de compatriotas a España y países limítrofes apropiándose de sus tierras, contamina los suelos con herbicidas, deforesta y desertifica los campos paraguayos , destruye las rutas y la infraestructura del país con sus acoplados y todo ello sin pagar un centavo en impuestos.
Si el gobierno exige el pago de sus impuestos o alguna contraprestación por los beneficios obtenidos a algún empresario de la soja, Ultima Hora es el primer diario en poner el grito en el cielo. Cuando se habla del problema de la migración de paraguayos a otros países en busca de fuentes de trabajo, el único culpable para Ultima Hora es el gobierno, aunque la incidencia de las plantaciones de soja y los rociados de pesticidas sea una de sus principales causantes.
La mayoría de los periodistas destacados de Ultima Hora reciben fuertes sumas de fundaciones vinculadas a las organizaciones de la ultraderecha del partido republicano de Estados Unidos, y los medios vinculados al diario como el canal de televisión Telefuturo se abocan a promover el mal gusto y la banalidad de los enlatados y los reality shows importados.
El pensador uruguayo Eduardo Galeano escribió en uno de sus ensayos que el problema con la publicidad de la televisión banal es que mientras hace agua la boca al televidente con su publicidad, luego pide que la policía expulse de la mesa al que no puede pagar la cuenta. Una metáfora de la misma paradoja parece ofertarse hoy desde estos medios que aunque brillan en la promoción del pensamiento a-social, a-histórico y a-crítico dentro de la sociedad paraguaya, pretenden convencernos de sus elevadas metas en cuanto al saneamiento político con una candidatura fabricada en los laboratorios de marketing y encuestas de la rosca mafiosa de la prensa paraguaya.
Luís Agüero Wagner
TERRORISMO MEDIÁTICO Y TERRORISTAS CONVENCIONALES
TERRORISMO MEDIÁTICO Y TERRORISTAS CONVENCIONALES
(Luís Agüero Wagner)
Constituirse en figura emblemática del terrorismo mediático no excluye la posibilidad de ejercer el terrorismo convencional, y prueba de ello lo constituye la trayectoria de algunos propietarios de medios de comunicación de Paraguay, capaces de justificar el asesinato del vicepresidente de la república con la excusa de que ya estaba muerto antes del crimen, o de exculpar a involucrados en secuestros cuando son funcionales a sus intereses políticos.
Cuando en marzo de 1999 fueron asesinados ocho jóvenes en una sangrienta represión, ABC color de la capital paraguaya defendió por meses a los asesinos intentando confundir a las autoridades y a la opinión pública difundiendo versiones descabelladas rayanas en lo ridículo. Entre ellas afirmaba que algunos parlamentarios habían trepado al techo del edificio del Congreso y desde allí habían disparado contra sus propios partidarios para victimizarlos y promover la caída del gobierno. La versión respondía a que el dueño del diario tenía varios negocios comprometidos con el gobierno en cuestión, e intentaba reanimar políticamente a sus socios en desgracia.
Monopolizados por lacayos del imperio norteamericano, estos medios han hecho siempre la apología de la imposición absoluta de los designios de Washington como destino global inevitable, aún cuando ello implicaba defender en sus editoriales el terrorismo de estado de dictaduras militares o la internacional del Terror que dio en llamarse Operativo Cóndor. No les importa el terrorismo, obviamente, cuando es ejercido contra Bolivia, Cuba o Nicaragua, o contra Panamá donde fueron incineradas 5000 personas, o los treinta mil desaparecidos por gobiernos anticomunistas en Argentina. En el caso del diario ABC color de Aldo Zucolillo, tiene prohibido a sus periodistas hablar del asesinato de Orlando Letelier, en un atentado terrorista ejecutado en Washington, porque en él tuvo participación el cuñado del propietario del medio. Tampoco se puede criticar en ese diario al desaparecido dictador chileno Augusto Pinochet, aún cuando hoy pretenda engañar a la opinión pública nacional e internacional con el cuento de la candidatura izquierdista del Obispo Fernando Lugo, cuyos principales impulsores y allegados son los exponentes de un partido neoliberal, un ex ministro de Hacienda abyecto a los designios del FMI y activistas financiados por USAID.
El mismo diario acusó en su primera plana, en abril de 1976, de pertenecer a una célula terrorista a la mayoría de los militantes del movimiento Tekojoja, adicto al obispo Fernando Lugo, pero hoy ha vuelto sobre sus pasos para promocionarlos como los salvadores de la patria. En aquel entonces ABC brindaba su respaldo incondicional a la dictadura y desde sus páginas colaboraba así con la caza de brujas desatada por la policía política contra un grupo radical opositor al gobierno, a cuyos dirigentes presentaba en su tapa como criminales buscados y pedía a la ciudadanía que colaborara con la represión. Hoy el diario es un entusiasta propagandista de estos “terroristas” porque son funcionales a sus deseos de crear disturbios en el MERCOSUR con anacrónicos reclamos sobre tratados internacionales con Argentina y Brasil.
Es frecuente que esta prensa magnifique hasta el infinito pequeños incidentes en la frontera con Argentina o Brasil y los presente en primera plana como poco menos que casus belli. Para no ir lejos, en la fecha de hoy, presenta un titular alarmista en tapa con letras de tamañao catástrofe afirmando que un alto funcionario del Brasil amenaza al Paraguay, contextualización descabellada de las declaraciones de un funcionario retirado del servicio exterior brasileño.
Alarmados por el avance de la izquierda y la proximidad del fenómeno de Evo Morales en Bolivia, Zucolillo y ABC se empeñaron en demostrar que el presidente boliviano había iniciado una carrera armamentista para invadir Paraguay con el respaldo de Hugo Chávez, en un esfuerzo por indisponer a la opinión pública con el país vecino.
Ese mismo chauvinismo y antiimperialismo selectivo no se manifiesta cuando las autoridades o intituciones paraguayas son avasalladas e insultadas por la embajada norteamericana de Asunción, que tiene comprados a la mayoría de los comunicadores destacados, que hacen la vista gorda ante el intervencionismo del imperio.
Así el país que batió todos los récords de terrorismo a lo largo y ancho de los cinco continentes, que arrojó bombas nucleares exterminando a cientos de miles de inocentes civiles en 1945, que utilizó armas químicas contra poblaciones indefensas en la península de Indochina, que inspiró y sufragó genocidios desde Indonesia a Sudamérica, que decretó asesinatos de jefes de estado como Salvador Allende o Patricio Lumumba, que utilizó a seres humanos para experimentos neo nazis, que propició más de 5.200 violaciones de soberanías nacionales tan sólo en Latinoamérica, que se constituyó hoy en el principal contaminante ambiental del mundo y protagónica amenaza a la supervivencia de la humanidad, es también quien administra las nóminas y credenciales de terrorismo y las impone a la prensa de Paraguay.
Son puras trivialidades para estos medios las masacres de decenas de miles de centroamericanos, hecatombes como los bombardeos sobre Bagdad o Kosovo, carnicerías contra Sudán y Somalía. Con frecuencia son defendidos desde la tribuna periodística paraguaya George W. Bush, Sharon, Somoza, Stroessner, Uribe y tantos otros filántropos de feliz memoria. Tanta vista gorda se explica por el fluido tránsito de dólares desde la National Endowment for Democracy, institución alternativa a la CIA, hacia los bolsillos de empresarios de comunicación, becas, viajes pagados y otras dádivas hacia los periodistas estrellas.
Es que el avance en la carrera periodística, cuya cúspide en Paraguay la constituye convertirse en propagandista de los intereses norteamericanos a sueldo de IAF, NED y USAID, es proporcional al servilismo a los intereses de un núcleo duro de adinerados empresarios que amasaron fortuna durante la dictadura anticomunista, y que montaron sus medios con dinero público distraído con la anuencia del dictador.
Luis Agüero Wagner
martes 8 de abril de 2008
DECADENCIA DE LOS FANTOCHES DE LA SIP
DECADENCIA DE LOS FANTOCHES DE LA SIP
(Luis Agüero Wagner)
La creación de la SIP, nacida bajo los mejores augurios en Nueva York en 1950, fue una operación en que la inteligencia estadounidense pirateó descaradamente la organización panamericana legítima creada en La Habana en 1943. La SIP fue una criatura creada por la CIA, y como tal desde el comienzo evidenció sus objetivos de utilizar a la prensa como herramienta de dominación neo colonial en beneficio del imperio y de las oligarquías latinoamericanas. Sus fundadores y dirigentes máximos, los que sentaron las bases de su funcionamiento y orientación ideológica marcadamente anticomunista, fueron los agentes de la CIA Jules Dubois y Joshua Powers, y el funcionario del Departamento de Estado, Tom Wallace.
Dubois, un Coronel de la inteligencia militar norteamericana que posteriormente devino en corresponsal del Chicago Tribune en Latinoamérica, y que llegó a ganarse diatribas del mismo Juan Domingo Perón, presidió la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP hasta su muerte. Fallecido el 16 de agosto de 1966, a la edad de 56 años en un hotel de Bogotá, los restos de Dubois hoy yacen en Arlington junto a despojos de varios presidentes norteamericanos
Aunque el mundo del periodismo casi lo haya olvidado hoy, el ilustre Dubois fue retratado por el pintor mexicano Diego Rivera en el mural Gloriosa Victoria. En dicha obra Rivera condena al golpe militar promovido en Guatemala por la CIA y la empresa bananera United Fruit en junio de 1954. En ella aparecen dibujados, además de Dubois, el presidente Dwight Eisenhower (caricaturizado con la forma de una bomba), el dictador guatemalteco Carlos Castillo Armas, el embajador norteamericano John Emil Peurifoy y el secretario de Estado John Foster Dulles, hermano mayor de Allen Welsh Dulles, ex presidente de la United Fruit y primer director civil de la CIA en 1953.
Fue precisamente John Foster Dulles, ex asesor legal de la compañía bananera y abogado de Prescott Bush –abuelo del presidente George W. Bush– quien calificó al derrocamiento del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz y la imposición de Castillo Armas como una gloriosa victoria. De ahí el título elegido por Diego Rivera para su mural. Aquel golpe llevó al arresto de más de 12 mil personas, disolvió gremios y sentó el más grave precedente para la subsiguiente guerra civil que causó estragos en Guatemala.
El edificio que alberga las instalaciones de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), ubicado en el número 1801 South West de la Tercera Avenida de Miami, lleva el nombre de Dubois.
Hoy podría decirse que la SIP se mantuvo alo largo de su poco más de medio siglo de existencia, estrictamente fiel a la tradición de sus padres fundadores.
En el curso de los años, la asociación de magnates de la prensa comercial que fundara Dubois distorsionó informaciones sobre las guerras de Indochina y África en beneficio del imperio, infiltró la UNESCO, para defender el control de la información por el sector privado; participó en la propaganda sucia contra el gobierno democrático de Salvador Allende; y se mantuvo bien callada durante el golpe contra el presidente Hugo Chávez. Mientras nunca se perdió una oportunidad de atacar a Cuba.
Ello explica la conducta complaciente mantenida durante decenios con las brutales tiranías latinoamericanas, aún ante los casos de asesinatos de periodistas, la clausura de medios y el establecimiento de períodos de censura, casi siempre aplicados contra publicaciones de izquierda.
En Cuba, por ejemplo, la misma SIP que mantuvo silencio cómplice en los años sangrientos de la dictadura de Fulgencio Batista. Otro tanto hicieron sus personeros en Paraguay, donde sus referentes principales no sólo callaron los abusos de Stroessner sino hasta defendieron al dictador en sus editoriales, del mismo modo que dedicaron loas y panegíricos a Videla y Pinochet.
De Reporteros sin Fronteras (RSF) se puede decir otro tanto, solo que esta constituye un engendro, quizás más elaborado que la SIP, de la CIA, la NED y la USAID, agencias federales norteamericanas dedicadas a financiar, con sumas millonarias, la confusión ideológica y la subversión contra gobiernos de arraigo popular. Robert Menard, con nada de periodista y mucho de millonario, por obra y gracia de sus patrocinadores imperialistas, es otro Jules Dubois, enfrascado en elaborar listas complacientes para hacer el trabajo sucio del Departamento de Estado y la Casa Blanca. Lo corrobora con sus últimas falacias en las que intenta dar justificación al asesinato del camarógrafo español José Cousso, muerto a manos de un tanque norteamericano en el corazón del Bagdad ocupado.
Basta este solo ejemplo para comprender que la libertad para imponer la visión del mundo que responde a sus intereses, aún a costa de mentir, engañar o tergiversar es todo lo que defienden la SIP y RSF.
En los últimos años, la SIP ha uniformado todas sus intervenciones públicas utilizando los conceptos más agresivos de la retórica del Departamento de Estado norteamericano contra Cuba y Venezuela, en coordinación con otras organizaciones financiadas por Washington, tales como Reporteros Sin Fronteras.
La SIP ha sido definida como un núcleo duro de grandes fortunas latinoamericanas que pretenden representar a la libertad de prensa, aunque abunden en su nómina exponentes de intereses contrapuestos a los que proclama.
Un directivo de la SIP, Danilo Arvilla de Uruguay, prohibió en junio de 1973 la divulgación de todo tipo de información, como Ministro de Comunicación del presidente golpista Juan María Bordaberry. Arvilla ordenó el cierre de nada más y nada menos que 173 medios de comunicación. Otra joya de la SIP es el dueño del diario ABC color de la capital paraguaya, Aldo Zucolillo, antiguo financista del centro de detenciones y torturas de la dictadura de Stroessner y alabardero de Videla, hoy entusiasta impulsor de la candidatura del obispo Fernando Lugo a pesar de que este candidato anuncia medidas de mordaza contra la prensa si accede a la presidencia del Paraguay. Al contrario de lo que repite la prensa manejada por Zucolillo, la candidatura de Lugo es sólo una evidente operación planificada en la embajada norteamericana ocupada por James Cason. El objetivo manifiesto sería deshacerse del actual partido de gobierno en Paraguay, que se ha vuelto incómodo para Washington por sus estrechos vínculos con el MERCOSUR en desmedro de intereses norteamericanos.
Para lograr esta meta, Zucolillo ha venido promocionando a conocidos receptores de dólares de IAF, la Nacional Endowment for Democracy o USAID, como Camilo Soares, los financistas de Tekojoja y otras organizaciones financiadas con la lluvia de dólares de George W. Bush, en una burda maniobra que pretende presentar ante la opinión pública paraguaya como referentes de la izquierda a personeros de la embajada norteamericana de Asunción. Esto como si un antiguo favorecido del comisionado de la CIA Leonard Sussman, conocido por su maccartismo galopante y su apasionada defensa de Pinochet, Videla, Stroessner, así como por los subsidios recibidos de la National Endowment for Democracy por el diario ABC color, pudieran de la noche a la mañana conferir credenciales izquierdistas.
Hecho elocuente, en una de sus últimas reuniones en Miami, la SIP tuvo como invitada en su Gala de Premiación a la periodista Patricia Poleo, sospechosa de ser la autora intelectual del asesinato del Fiscal Danilo Anderson. Patricia Poleo, hija del magnate Rafael Poleo, es identificada en Miami como otra colaboradora de la CIA y se beneficia de la protección otorgada por la administración Bush a los terroristas.
Hace pocas semanas se volvieron a reunir en Caracas estos empresarios de la prensa, integrantes del cártel de la desinformación, árbitros del pensamiento políticamente correcto y dueños de lo que se puede pensar o decir en el continente. Pero esta vez el cónclave de la patronal de la comunicación autodenominada Sociedad Interamericana de prensa enfrentó no sólo su propio desgaste natural, también la indiferencia de sus amos de Washington para quienes se está volviendo notoriamente inútil.
Es que la cofradía maccartista de la SIP ya no es la de antes, y la omnipotencia de ayer se ha ido barrida como las hojas secas de un árbol viejo, llevándose gran parte de sus delirios de poder paralelo con la finalización de la guerra fría.
Igual que otros antiguos favorecidos del imperio, hoy nuestros héroes de la prensa ven esfumarse sus privilegios por la falta de un contexto internacional que les permitía abusos en nombre de la polaridad este y oeste. La SIP ha ingresado a una etapa de franca decadencia y de héroes de la propaganda imperialista hoy han pasado a ser simples villanos y parásitos que ya no se justifican como antaño ante los ojos de sus amos.
La suerte de Ben Laden, Somoza, Stroessner, Pinochet, Mobutu, Savimbi y otros tantos caídos en desgracia con sus titiriteros del norte, la temida caída final, es todo lo que hoy le queda por delante a los fantoches de la SIP.
Luis Agüero Wagner
viernes 4 de abril de 2008
ANTICOMUNISMO DE LA DERECHA MAQUILLADA
(Luis Agüero Wagner)
El 2 de abril de 1959 la embajada norteamericana en Asunción informaba a Washington que los directores del Partido Liberal, hoy impulsor de la candidatura del obispo católico Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, habían suspendido al doctor Franciso Silva por sus actividades sospechadas de comunistas. Silva se había involucrado en el Frente Unido de Liberación Nacional, y la resolución de su partido respondía a que dicho grupo era considerado dominado por comunistas y por tal motivo rechazado en el Partido Liberal.
Era frecuente que los dirigentes liberales cierren filas en torno al dictador Stroessner cuando la izquierda ganaba algún protagonismo, y una verdadera competencia de delatores se desataba en las filas de la agrupación en busca del ansiado favor del régimen que abría las puertas a un escaño en el parlamento títere y a las mieles del colaboracionismo con el poder.
Una década más tarde, el 7 de marzo de 1969, fue apresado por la policía política del dictador Stroessner el vendedor de helados Juan José Farías, bajo la sospecha –luego demostradamente falsa- de ser un activista del Partido Comunista paraguayo. El caso tomó estado público porque los familiares recurrieron a los dirigentes del Partido Liberal al cual Farías estaba afiliado siendo un conocido militante de su comité de Fernando de la Mora.
Se ordenó una exhumación y al abrir el féretro se encontraron los rastros de la brutal violencia a que fue sometido el infortunado detenido. El Partido Liberal abrió un juicio a los responsables de su muerte, y, días después, fue realizada una autopsia del cadáver que dio lugar a una dilatada polémica entre el político liberal y médico patólogo Miguel Angel Martínez Yaryes, el responsable del procedimiento, y el abogado de Pastor Coronel Julio César Vasconcellos. El caso, como era de temer, no prosperó en los estrados judiciales y terminó sin definiciones.
Sin embargo, en los archivos del terror quedaron rastros de una muerte que pasó a engrosar el currículum del célebre jefe de Investigaciones Pastor Coronel.
Después de más de dos décadas pudo verificarse en los documentos que Juan José Farías fue detenido por el Oficial Segundo Esteban Martínez Chávez, quien habría encontrado, envuelto en papel celofán dentro de su conservadora de helado, papeles relacionados con el partido comunista. Estaban de guardia el día de su detención el Oficial primero Arnaldo Amarilla Flores y el oficial primero Miguel Zacarías Ruiz Almada. El día de su deceso la misma responsabilidad correspondía al oficial inspector Herminio López y el oficial primero Juan Distéfano.
En su indolente declaración, el jefe de la policía política indicó que el fallecido había contraído una fuerte gripe la noche anterior a su deceso, y que a la mañana siguiente fue trasladado muy desmejorado al Policlínico Policial, a las ocho y diez minutos de la mañana en una camioneta del Departamento de Investigaciones.
En los papeles se señala que acompañó a Farías hasta el hospital el propio Director de Política y afines, Comisario Rolón Benítez.
La policía se empeñó en probar que Farías era un activo dirigente comunista, lo cual fue rotundamente desmentido desde las páginas de “el Enano”, periódico liberal, donde se negaba airadamente “la tremenda mentira y la acusación gratuita y burda”, como sintiéndose insultados y reconociendo lo válido del razonamiento de los verdugos si la víctima hubiese sido en realidad comunista. El argumento obedecía a que los comunistas en el Paraguay no gozaban de ningún derecho y un derecho no consagrado no puede ser violado: una muerte de alguno de ellos no era sino una suerte de ajusticiamiento de un sanguinario criminal no sólo para la policía, también para los personeros del Partido Liberal.
La actitud se explicaba porque el sector participacionista del liberalismo actuaba como soplón de la dictadura sobre las actividades del grupo abstencionista y la oposición en particular, siendo de reconocida prosapia participacionista el actual compañero de fórmula del obispo Fernando Lugo en la denominada Alianza Patriótica para el cambio.
Durante la dictadura anticomunista, cuando en alguno reunión alguien denostaba contra el régimen del general Stroessner, era normal que algunos de estos personeros del partido Liberal sean los primeros en intentar apaciguar los ánimos de los exhaltados, actitud que se prolongó tanto tiempo que la colaboración con la dictadura de referentes liberales se mantuvo hasta el epílogo del régimen militar en las primeras horas del 3 de febrero de 1989. Para entonces, ya hacía más de dos décadas que habían contribuído a legitimar desde el parlamento de fachada el tratado de Itaipú, sobre cuya renegociación gira ahora el libreto de su campaña proselitista como si fueran inocentes de las imperfecciones que lo firmado pudiera tener.
Bastan estos ejemplos de hechos históricos reales para comprender la eterna incapacidad de la oposición paraguaya, debida en gran parte a la falta de coherencia en el espacio opositor compartido entre conservadores, liberales, socialistas y comunistas.
Aunque la prensa paraguaya se empeñe en silenciarlo, la historia política y las fisuras en el frente interno de la Alianza Patriótica para el cambio (representantes de la derecha maquillada, acompañada de una izquierda de utilería vinculada a la embajada norteamericana) que busca derrotar al partido colorado por primera vez en seis décadas, inducen a esperar sin muchas expectativas los sucesos del próximo 20 de abril. Vistos los hechos desde Asunción, sin pretensiones de futurólogos, podemos anunciar que no habrá una gran sorpresa en las votaciones con relación a los antecedentes.
Luis Agüero Wagner
jueves 3 de abril de 2008
ESTADOS UNIDOS Y LOS RUMORES DE GOLPE DE ESTADO EN PARAGUAY
(Luis Agüero Wagner)
Varios indicios vienen señalando que los Estados Unidos han puesto en marcha un plan para orquestar un golpe de estado en Paraguay similar al que instrumentaron en Venezuela en abril del año 2002.
Primero fue la abierta intromisión del embajador James Cason, luego fueron las encuestas irreales realizadas por encuestadores ligados a organismos vinculados a USAID, posteriormente las amenazas de paralizar el país. Ahora la alianza que impulsa al obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay amenaza que no reconocerá resultados, dando a entender que se movilizará buscando desestabilizar al gobierno hasta derrocarlo e imponer por esta vía torcida la candidatura que promueve.
Las denuncias que vienen realizando contra el Tribunal Electoral del Paraguay son inconsistentes si se considera que las autoridades del mismo fueron puestas en sus funciones por la misma oposición adicta al Obispo. Para dimensionar el grado de tergiversación en lo que señalan los medios de difusión con respecto a las preferencias de los votantes, hay que tener en cuenta que el partido gobernante en Paraguay goza de la adhesión de cerca del 70 por ciento de la población, por lo cual la oposición necesariamente debe valerse de las fracturas y divisiones en su seno para intentar derrotarlo.
Para lograr su propósito, cuentan con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación de Paraguay, de la embajada norteamericana y la iglesia católica, que no es poco decir. El influyente Senador oficialista Juan Carlos Galaverna denunció en base a todas estas evidencias palpables que un golpe de estado dirigido por fuerzas exógenas está en marcha en Paraguay, a través de un orquestaje de la prensa y el embajador James Cason para difundir e imponer la falsa percepción de que el Obispo Fernando Lugo encabeza las preferencias del electorado, versión que goza de gran difusión a través de la prensa nacional e internacional a pesar del dudoso origen de los datos estadísticos y las encuestas en Paraguay.
Hay que recordar que el golpe de estado impulsado por Estados Unidos es una práctica que en el Paraguay goza de frondosos antecedentes y en todas las modalidades desde que el Departamento de Estado impulsó la dictadura anticomunista de José Félix Estigarribia en el año 1940, a cambio del visto bueno del General en cuestión a la entrega de los pozos petrolíferos del Chaco, que Paraguay arrebató a Bolivia en una guerra concluida en 1935. La misma guerra había sido desatada desde las oficinas de la Standard Oil Company, que necesitaba oleoductos para derramar el petróleo de Camiri (Bolivia) en el río Paraguay, salida para la cual necesitaba arrebatar el Chaco.
Todos los indicios indican que conservar las concesiones a la empresa petrolera California Oil, realizadas en 1944 por el dictador militar Higinio Morínigo, determinaron en Paraguay otro golpe de estado apoyado por Estados Unidos el 13 de enero de 1947.
El apoyo norteamericano al golpe de estado que puso en el poder al General Alfredo Stroessner se evidencia en un memorando interno confidencial fechado el 6 de mayo de 1954, dirigido de OSA-Mister Atwood a ARA-Mister Holland, apenas a 48 después de producidos los hechos. Un año antes, en 1953, Stroessner había visitado Estados Unidos y la zona del Canal de Panamá y había estrechado vínculos con los generales Emil Kiel y Robert Stevens, con vistas a convertirse en interlocutor privilegiado de Washington en Asunción. El respaldo económico a Stroessner por parte de los norteamericanos se hizo patente desde un principio, ya que apenas a las dos semanas de asumir éste, el 2 de setiembre de 1954, el EXIMBANK aprobó un crédito de 7,2 millones de dólares para el gobierno del Paraguay, supuestamente para ayudar a financiar la compra de servicios y equipamentos norteamericanos necesarios para la instalación de un sistema central de provisión de agua en Asunción.
El 23 de Julio de 1956 Stroessner y el presidente Dwigth Eisenhower se entrevistaron en Panamá, y como resultado de la entrevista el dictador del Paraguay recibió préstamos de la AID y los servicios de experimentados represores y torturadores como Robert L. Brown, Stanley Potter y Robert Thierry. A pedido de Estados Unidos, Stroessner ordenó apresar a toda la dirigencia comunista, que en el marco de la guerra fría entre Washington y Moscú ya tenían precio per cápita en las ventanillas de cobro del imperio. Con el correr de las décadas, las agencias de penetración imperialista lograron apropiarse en Paraguay hasta de gran parte de lo que se puede pensar y decir, y lograron adecuarse a las circunstancias al punto que muchos empresarios de la comunicación que habían sido férreos defensores de Stroessner, Pinochet y Videla acabaron abrazando convicciones democráticas y promocionando una democracia tutelada por Estados Unidos en Paraguay.
La mayoría de estos empresarios jugaron un papel fundamental en el golpe orquestado en marzo de 1999 en Paraguay por la especialista en affaires consulares, organizadora de la invasión de Grenada y la secesión de Lituania, Maura Harty, y el promotor del Plan Colombia Peter Romero. Hoy están unidos al embajador James Cason para impulsar la candidatura del obispo Fernando Lugo, que retribuye con su sometimiento a los dictados de la prensa que lo apoya, en su totalidad financiada por la National Endowment for Democracy.
La mayoría de las organizaciones que dicen apoyar espontáneamente a Lugo son ONGs vinculadas a la embajada norteamericana y a USAID, además de receptoras de donaciones de la IAF controlada por George W. Bush. De cualquier manera, su capacidad de movilización es escasa ya que apenas constituyen grupos fantasmas que invocan supuestos fines altruistas para embolsar donaciones, pero carecen de proyección popular. Asimismo el control que ejerce el embajador norteamericano sobre la prensa a través de sus becas, dádivas y donaciones y los sondeos que organizan grupos afines, así como el poderío económico que se les conoce, tanto como el apoyo de la iglesia católica a favor de la candidatura que impulsan, confieren suficiente credibilidad a las sospechas del senador Galaverna.
Más aún si consideramos los antecedentes y abusos cometidos por el imperio norteamericano a lo largo de la historia del Paraguay. (Luis Agüero Wagner)