El vice protector del Paraguay y el libreto incoherente del Obispo
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
El Gobernador brasileño del Estado de Paraná Roberto Requiao se unió en estos días al embajador norteamericano James Cason, haciendo campaña proselitista a favor del obispo Fernando Lugo, candidato presidencial de la Alianza Patriótica para el Cambio. El hecho fue calificado por el gobierno como una abierta injerencia –una más de las tantas- en los asuntos internos de la República del Paraguay, algo que ya es costumbre en un país donde las embajadas inspiran mayor lealtad que el gobierno a grandes sectores de la ciudadanía, que si no reciben órdenes y dinero, se dejan sugestionar con facilidad por este tipo de presiones psico-sociales. También confirma lo lejos que el Paraguay se encuentra de ejercer soberanía sobre sus asuntos, y que en forma insolente le dictan normas embajadores de Estados Unidos, Brasil, Taiwán y también lo haría el embajador de Etiopía o Birmania si estuvieran acreditados en el cuerpo diplomático de Asunción.
Con una agresividad desproporcionada, Requiao atacó con virulencia al gobierno del presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos y le recomendó en tono de velada amenaza “estarse quieto” y entregar el poder a su amigo el obispo Fernando Lugo, quien lo visitaba con frecuencia en misteriosos viajes al Brasil. Con su abierta participación en la campaña electoral del Obispo, el gobernador brasileño ha violado cuando menos tres artículos de la Carta Magna paraguaya y el artículo 14 del código electoral, que impide a movimientos y partidos paraguayos subordinarse a gobiernos o agentes extranjeros.
Requiâo (nacido en Curitiba el 5 de marzo de 1941) es un político oriundo de una familia acaudalada y con fama de bon vivant que inició su carrera como diputado del derechista PMDB, habiendo sido elegido anteriormente diputado estatal de Paraná, alcalde de Curitiba y senador en 1994. Desde el año 2006 es gobernador del estado brasileño de Paraná, luego de haber derrotado a Osmar Díaz por el escaso margen de diez mil votos. Versiones difundidas en Paraguay también lo señalan como colaborador de la inteligencia del dictador Stroessner y socio comercial del ex presidente Juan Carlos Wasmosy, quien accedió a la primera magistratura en Paraguay por la vía del más escandaloso fraude de su historia.
Roberto Requiao fue mucho más lejos de una simple opinión, ya que puso en evidencia el incoherente discurso del Obispo con respecto al Brasil, al que declara en la prensa que “confrontará” por el tema de la administración de la represa hidroeléctrica de Itaipú, un recurrente argumento utilizado desde hace cuarenta años por la oposición paraguaya para intentar ganar votos, hoy instrumentado para restar popularidad al MERCOSUR entre la opinión pública. Difícilmente nuestro voluble obispo podría confrontar con un país desde el cual está siendo financiada su campaña.
El Obispo y sus principales colaboradores del Movimiento Popular Tekojoja, un grupo que recibe financiación de la embajada norteamericana a través de donaciones de fuertes sumas de USAID a una ONG denominada “Gestión Local”, participan en estos días de un seminario en Asunción donde supuestamente debaten temas como la soberanía y la integración. Mientras ellos fingen enfocar con seriedad esos asuntos, se ha desatado un gran escándalo que ha desnudado el doble discurso luguista al hacerse públicas sus vinculaciones con Requiao y James Cason, las cuales demuestran en forma categórica la falsedad del tinte nacionalista con el que aparecen en la prensa subsidiada por una institución que nació para suplantar a las sangrientas intervenciones de la CIA en el extranjero: la National Endowment for Democracy.
La complicidad del Brasil con el imperio norteamericano para sentar sus reales en Paraguay tiene una vieja data, desde que en la década de 1930 su influencia desplazó a los intereses anglo-argentinos dominantes en Paraguay desde la devastación genocida que en el siglo XIX inspiró y sufragó contra este país el imperialismo británico.
En el año 1965, cuando el presidente norteamericano Lyndon Jonson decidió invadir República Dominicana en defensa de intereses de su propia industria azucarera, el dictador Stroessner envió a soldados paraguayos a participar de la matanza junto a una fuerza multinacional que actuó en nombre de la “comunidad internacional”, apodo bajo el cual disfraza ocasionalmente Washington sus intervenciones. Los soldados paraguayos actuaron bajo las órdenes de un general brasileño, Panasco Alwyn, en defensa de los intereses norteamericanos, a pesar de que algunos de ellos acababan de enfrentarse a tiros con tropas brasileñas por la posesión de los Saltos del Guairá.
Las carnales relaciones que ahora se revelan entre el Obispo Fernando Lugo con un gobernador brasileño de tendencia derechista y la oscura financiación que se ha evidenciado con estas revelaciones sobre su campaña, se suman a la incoherencia de haberse presentado como un izquierdista teólogo de la liberación tercermundista para terminar aliado a los propagandistas del neoliberalismo en Paraguay, apoyado por grupos financiados por el embajador norteamericano, y como candidato de un partido conservador apoyado por los medios vinculados a la ultraderecha y el Plan Cóndor.
Lo único claro en todo esto es que el escenario político paraguayo, desde siempre imprevisible en su calidad reconocida de cementerio de teorías, hoy acabó por convertirse en una verdadera torre de Babel.
Luis Agüero Wagner
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viernes, 29 de febrero de 2008
TRIBULACIONES DE LA SEÑORA PRESIDENTA
TRIBULACIONES DE LA SEÑORA PRESIDENTA
(Luis Agüero Wagner)
En Paraguay, país que como credenciales de cultura machista ostenta el deshonroso récord de ser el último país de la región en conceder el sufragio femenino, las inequidades sufridas por la actual candidata oficialista a la presidencia del Paraguay (la primera con posibilidades serias), no tienen nada que envidiar a los padecimientos sufridos por Flora Tristán.
Decía Octavio Paz que la mujer tendida o erguida, vestida o desnuda, nunca es ella misma, sentencia que con la candidata paraguaya se cumple a rajatabla. Sus misóginos adversarios de derecha o izquierda, intentan indiscriminadamente relacionarla con los burócratas del gobierno de peor imagen, como si fuera una marioneta sin autonomía ni vida propia. Para potenciar la virulencia de su campaña, la prensa que subsidia el embajador norteamericano James Cason ha decidido atacar con ensañamiento la gestión de las mujeres con importantes cargos en el gobierno del actual presidente Nicanor Duarte Frutos.
En un país cuya corrupta seudo democracia puntofijista soportó como representantes a los peores de todos, nadie quiere conceder a la candidata oficialista Blanca Ovelar el beneficio de la duda, aunque éste haya sido depositado en beneficio de todos sus impresentables antecesores. La ANR ha hecho muchos pésimos gobiernos, es cierto, pero cuando sus candidatos varones hablaban de enmendar errores y renovar aires, siempre se les concedió el beneficio de la duda. Los duendes del machismo hacen que a la actual candidata nadie le conceda el menor margen de confianza en ese sentido.
Una oposición que pactó con un dictador militar, con un conocido jefe de una banda de narcotraficantes de fama mundial, con un presidente que llegó al poder por la vía del fraude, con un jefe de estado nombrado por orden judicial, hoy con Blanca y por primera vez con ella, se muestra absolutamente intransigente.
Ya a finales del siglo XVIII Francisco de Miranda en una conversación con el alcalde de París, M. Pethion, le había cuestionado la falta de representación de las mujeres en el gobierno francés, a las que sin embargo se les exigía respeto a las leyes que se habían hecho de acuerdo a su voluntad. En aquella misma ciudad de las luces en cuyo arco del triunfo está tallado el nombre del patriota venezolano, había redactado Olimpia de Gauges en 1791 su declaración de los derechos de la mujer, que aún sigue ausente de mención en la mayoría de los libros que hablan maravillas de la revolución francesa. Al igual de lo que pretenden hacer algunos de los machistas correligionarios de Blanca Ovelar, sus mismos androcéntricos compañeros de lucha en la revolución francesa enviaron a Olimpia a la guillotina, por la osadía de creer que los derechos ganados para los hombres libres también podrían ser aplicados a las mujeres. Está claro que nadie ni siquiera sueña hoy en comparar a Olimpia con Dantón o Marat, sería todo un ultraje a la historia machista que padecemos.
El primer país en conceder irrestricto derecho al voto a las mujeres, dicen las crónicas, fue Nueva Zelanda en el año 1893, gracias a un movimiento liderado por Kate Sheppard.. De todos modos, los exponentes machistas tomaron sus precauciones para no caer en las temibles garras del sexo opuesto: a las mujeres sólo se les permitía votar pero no presentarse a elecciones. La heroica resistencia misógina duró hasta 1919, cuando tuvieron que capitular y ceder a las neozelandesas el derecho a ser elegidas para cargos políticos.
Algunos casos significativos al respecto se dieron en Nueva Jersey y en Colombia. En New Jersey se autorizó en 1776 el primer sufragio femenino, aunque por un error de interpretación semántica. Se usó la palabra personas en vez de especificar “hombres”, despropósito que los exegetas de la misoginia enmendaron en 1807. Un caso similar aconteció en la provincia de Vélez (hoy departamento colombiano de Santander), donde el sufragio femenino aprobado en 1853 fue revocado en 1857 y sólo se restablecería en 1954, aunque debido a la dictadura de Rojas Pinilla sólo pudo ponerse en práctica desde 1957.
Sucede que los apóstoles y hermeneutas del machismo consideraron siempre identificados el sufragio universal con el sufragio exclusivo de los hombres, por lo que al hablar en general en realidad era implícito que las prerrogativas sólo correspondían al sexo masculino. Tal es así que en 1917 los constituyentes mexicanos no creyeron necesario especificarlo, y conservaron su constitución de 1857 tal cual estaba.
Aunque el machismo latino tenga cierta fama hay que decir en honor a la objetividad que entre los países del primer mundo, EEUU estuvo entre los últimos en reconocer el derecho al voto femenino. Lo hizo en 1920, cuando ya llevaba décadas aplicándose en países como Nueva Zelanda, Australia, Noruega, Alemania, Suecia, Austria. Algunas suspicaces feministas inclusive han pensado en voz alta que las actuales preferencias por Obama en la interna demócrata ante Hillary Clinton, en el país donde asesinaron a Martin Luther King por el color oscuro de su piel, tienen mucho más que ver con el machismo que con las supuestas cualidades oratorias y presencia del candidato de color.
En España el voto femenino se considera uno de los logros de la Segunda República española, pero para vergüenza de la izquierda, la mayor parte del mérito se lleva la escritora y abogada de derechas Clara Campoamor, aunque no se niega que contribuyeron con su prédica la pasionaria Dolores Ibárruri y la anarquista Federica Montseny. Lo cierto es que la única mujer que acompañaba a Campoamor en el Parlamento, la entonces diputada izquierdista y directora de prisiones del Gobierno provisional republicano, Victoria Kent, se opuso tenazmente. Victoria opinaba que sus congéneres no comprendían a fondo las bondades del sistema republicano, y puso como ejemplo en su discurso que fueron muy pocas las mujeres que se echaron a la calle el día 14 de abril, fecha de la proclamación de la II República.
El hecho de que Clara Campoamor defendiera el sufragismo femenino y de que Victoria Kent se opusiera hicieron las delicias del machismo español. Azaña describió la sesión como muy divertida y en son de burla añadió: dos mujeres solamente en la Cámara, y ni por casualidad están de acuerdo. Un periódico se preguntó al día siguiente, el 2 de octubre de 1931: ¿qué ocurrirá cuando sean 50 las que actúen? Algo parecido hoy podría opinarse de supuestas feministas paraguayas, que deliran entre el público de candidatos que constituyen verdaderos íconos del más retrógrado machismo de derechas.
La feminista que obtuvo el sufragio para su género en España, que de todos modos sería postergado por casi medio siglo de dictadura, no sacó barata su osadía. Durante la guerra civil española debió huir temiendo ser fusilada por cualquiera de los bandos.
En el Perú el voto sería concedido sin mayores convicciones feministas por el populista general Manuel Odría, y sólo porque creyó que la medida podría favorecerlo en las urnas. Desafortunadamente, este traidor al machismo peruano no pudo presentarse a las elecciones de 1955, debido al sentimiento antidictatorial que generó su gobierno, por lo que el voto femenino terminó favoreciendo a Manuel Prado, quien en aquella oportunidad contó con el respaldo del APRA. Odría pensó que podría repetir lo sucedido en Argentina, donde en esa época se obtuvo el derecho al voto de las mujeres, aunque la heroína fuera una mujer que representaba la antítesis de luchadoras feministas de su país como Alicia Moreau de Justo, Elvira Dellepiane Rawson o Silvina Ocampo. Se trataba de Eva Perón, a quien las mujeres de la alta sociedad veían como una vulgar mujerzuela, aunque esta apreciación no le restaba envergadura y eficacia a su acción política. Su marido Juan Domingo Perón, uno de los más importantes caudillos de la historia Argentina, ganó las elecciones del 11 de noviembre de 1951 en la que votaron tres millones y medio de mujeres. Ya lo señaló Catherine A. Mackinnon, Marx fue reduccionista al opinar que la historia no avanza con la cabeza sino los pies, porque se olvidó considerar el sexo de su cuerpo.
Rosa Luxemburgo, las rusas Alexandra Kollontay, Angélica Balabanoff, N. Krupskaja, o la inglesa Silvia Pankhust pueden ser admiradas por muchas feministas paraguayas, pero para ellas la perspectiva de género está lejos de valer una candidata. La mayoría se siente hoy más atraída por un obispo católico jubilado, representante de un culto que niega el sacerdocio a las mujeres, se opone con vehemencia al aborto y en Latinoamérica representa lo más funesto de un pasado genocida.
Si algo demuestra esta actitud en la actual campaña presidencial de Paraguay, es la indiferencia hacia la problemática de género. Y conste que serán las más perjudicadas, en un país donde los hombres de izquierda, derecha, arriba o abajo, abordan estas cuestiones sólo como una guerra al sexo opuesto en la que deben tomar una o varias prisioneras.
Luis Agüero Wagner
miércoles, 27 de febrero de 2008
ASESINAR AL PRESIDENTE CON AGUA MINERAL
27/II/08
ASESINAR AL PRESIDENTE CON AGUA MINERAL
(Luis Agüero Wagner)
En 1915 el presidente de Haití Philippe Sudré fue expulsado del Club de oficiales estadounidenses en Puerto Príncipe, por tener la piel de color negro. Las tropas estadounidenses no podían tener mucho respeto por un títere al que ellos mismos habían entronizado tras el asesinato de su antecesor Jean Vilbrun Guillaume Sam. A casi un siglo de ese episodio, la actuación de los embajadores Philip Goldberg en la Bolivia presidida por un indígena, y James Cason en el Paraguay amerindio, ratifica el desprecio que el imperio norteamericano profesa hacia los pueblos nativos y las instituciones de estas naciones que registran las historias más ignominiosas de expoliación y despojo por el imperialismo en América.
El reciente atentado contra el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos también nos recuerda el desprecio por la vida, aún cuando se trata de quienes llevan en su investidura la representación misma del estado y la nación. Salvador Allende, Goulart, Frei, sólo son eslabones en la extensa cadena de la infamia.
Patricio Lumumba, en una carta a su esposa escrita en enero de 1961, una semana antes de su asesinato, le decía: Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres.
La historia de Lumumba tiene en común con Bolivia y Paraguay más que el paralelismo entre Goldberg y Cason con los agentes del imperio que lo llevaron a la tumba el 17 de enero de 1961.
Spruille Braden era un diplomático y agente petrolero norteamericano recordado en la región por haber facilitado con su intromisión, muy a su pesar, el ascenso político de Juan Domingo Perón en la Argentina de la década de 1940. Algo menos recordado es el papel que la cupo en la década de 1930, cuando logró desestabilizar Sudamérica y desatar una guerra entre Paraguay y Bolivia.
Al final de aquella matanza entre soldados descalzos, logró conservar para Bolivia la zona petrolífera del Chaco que desató la disputa, a pesar de la victoria militar paraguaya, porque el país del altiplano ofrecía mayores ventajas a la empresa Standard Oil a la que representaba. Fue también Braden el organizador de un comité de apoyo a la secesión de Kananga, región del Congo rica en recursos mineros y diamantes, drama que concluiría con el asesinato de Patricio Lumumba.
Como primer paso para conservar las minas, Kasavubu fue conminado por los imperialistas para deshacerse de Lumumba, quien fue destituído y reemplazado por Joseph Ileo. Pero Lumumba se resistió y a su vez se ratificó en el mando. Fastidiado, Eisenhower, dio la orden de matar a Lumumba. Uno de los asesinos enviados para la tarea fue Frank Carlucci, que sería luego secretario de Defensa de Ronald Reagan.
Allen Dulles, que estaba al frente de la CIA, envió un telegrama a su delegado en el Congo Lawrence Davlin con las órdenes explícitas, que lógicamente incluían actuar en el más absoluto secreto.
Lumumba fue detenido de nuevo el 2 de diciembre por el ejército. Siempre con las órdenes de no intervenir, las tropas de la ONU hicieron la vista gorda cuando lo torturaron brutalmente. Más tarde se supo que se mantuvo firme durante las largas sesiones de torturas y con la moral muy elevada. Al final lo llevaron a Kananga y, en un descampado en medio de la oscura sabana, iluminado por las luces de los coches de la policía, un escuadrón provisto de fusiles FAL belgas y revólveres Vigneron lo acribillaron con una lluvia de balas.
Un comisario belga que trabajaba para el régimen pelele de Katanga, confesó luego que le ordenaron hacer desaparecer al fusilado y a dos de sus ministros que le acompañaron en la tragedia. El trabajo no fue fácil, tuvimos que despedazarlos, reconoció el verdugo. Su cuerpo fue espantosamente descuartizado para evitar su reconocimiento. Luego disolvieron los pedazos en un recipiente con ácido sulfúrico altruistamente donado por una compañía minera. Los imperialistas no querían dejar ninguna huella del crimen. Inmediatamente comenzó la campaña de desinformación de la prensa adicta al imperio.
Un ácido similar al que fue utilizado para disolver los rastros del líder africano se aplicó hace unos días con un fin similar contra el presidente del país más africano de Sudamérica, el Paraguay. Un extraño brote de fiebre amarilla, que recuerda los atentados bacteriológicos contra Cuba durante la guerra fría, fue aprovechado para intentar desestabilizar al gobierno por grupos de falsos izquierdistas financiados por el embajador James Cason. Los periódicos paraguayos conocidos por recibir fuertes sumas de la National Endowment for Democracy y por aturdir a la ciudadanía con publicidad pagada por USAID, hicieron la vista gorda y descalificaron las versiones con absoluta indolencia. La población, que todavía recuerda el terror que sembraron los asesores norteamericanos que dirigían el país durante la dictadura anticomunista de Alfredo Stroessner, y abrumados por el pavor que despierta la gigantesca embajada fortificada de Estados Unidos en Asunción, decidió guardar silencio en honor a la prudencia.
El curioso apoyo de los medios ultraderechistas a supuestos izquierdistas se explica fácilmente: están en realidad siendo instrumentados por Cason para crear disturbios en el MERCOSUR. De allí que su discurso engrane en temas como la “soberanía energética” con el que instrumentan la administración de la represa hidroeléctrica de Itaipú buscando enfrentar a Paraguay con Brasil, su socio en el mercado común y donde gobierna el socialista de izquierdas Lula Da Silva.
En la vecina Bolivia los sucesos no son menos graves, en coincidencia con la presencia en ese país de uno de los máximos especialistas en desestabilizar gobiernos y veterano de los Balcanes, Philip Goldberg. Las intenciones desestabilizadores son más que evidentes, si se considera que la denuncia la han hecho los mismos norteamericanos residentes en Bolivia.
Sólo por mencionar un caso, el ciudadano estadounidense Marko Lewis denunció que USAID (la misma institución que ONGs mediante financia en Paraguay al Movimiento Popular Tekojoja) pagó los viajes a Washington de varios jóvenes vinculados a la derecha y a los prefectos disidentes con fines desconocidos. USAID, que en Paraguay ha infiltrado el ejecutivo y el Congreso con supuestas donaciones del denominado Plan Umbral, también ha gestionado los viajes de opositores bolivianos para denunciar en la OEA y la ONU supuestos atropellos a la democracia por parte de Evo Morales. El norteamericano también mencionó que le consta la reciente utilización por USAID de 14 millones de dólares en actividades que no guardan ninguna relación con la cooperación.
En tiempos recientes, en casos similares a Katanga, cuatro zonas de Bolivia ricas en recursos naturales exigieron autonomía del gobierno dirigido por Evo, y amenazaron con separarse de la nación. Según los documentos, fundaciones estadounidenses están envueltas en estas campañas, habiendo invertido 4.451.249 dólares para ayudar a los gobiernos secesionistas a operar más estratégicamente.
La nota cenital la dio una reciente carta de USAID enviada al Palacio Quemado donde informa a Evo Morales que no cumplirá las leyes nacionales bolivianas, que establecen las normas a observar por los sistemas de inversión pública y financiamiento, especificando entre sus artículos que no aceptarán donaciones que impliquen condicionamientos políticos ni ideológicos. En otras palabras, a Estados Unidos las leyes de Bolivia le importan un bledo, y para deshacerse de un jefe de estado paraguayo les basta un vaso de agua mineral.
Bolivia y Paraguay, ¿países soberanos e independientes? Sólo en la fantasía de los incautos, of course.
Luis Agüero Wagner
ASESINAR AL PRESIDENTE CON AGUA MINERAL
(Luis Agüero Wagner)
En 1915 el presidente de Haití Philippe Sudré fue expulsado del Club de oficiales estadounidenses en Puerto Príncipe, por tener la piel de color negro. Las tropas estadounidenses no podían tener mucho respeto por un títere al que ellos mismos habían entronizado tras el asesinato de su antecesor Jean Vilbrun Guillaume Sam. A casi un siglo de ese episodio, la actuación de los embajadores Philip Goldberg en la Bolivia presidida por un indígena, y James Cason en el Paraguay amerindio, ratifica el desprecio que el imperio norteamericano profesa hacia los pueblos nativos y las instituciones de estas naciones que registran las historias más ignominiosas de expoliación y despojo por el imperialismo en América.
El reciente atentado contra el presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos también nos recuerda el desprecio por la vida, aún cuando se trata de quienes llevan en su investidura la representación misma del estado y la nación. Salvador Allende, Goulart, Frei, sólo son eslabones en la extensa cadena de la infamia.
Patricio Lumumba, en una carta a su esposa escrita en enero de 1961, una semana antes de su asesinato, le decía: Ninguna brutalidad, maltrato o tortura me ha doblegado, porque prefiero morir con la cabeza en alto, con la fe inquebrantable y una profunda confianza en el futuro de mi país, a vivir sometido y pisoteando principios sagrados. Un día la historia nos juzgará, pero no será la historia según Bruselas, París, Washington o la ONU sino la de los países emancipados del colonialismo y sus títeres.
La historia de Lumumba tiene en común con Bolivia y Paraguay más que el paralelismo entre Goldberg y Cason con los agentes del imperio que lo llevaron a la tumba el 17 de enero de 1961.
Spruille Braden era un diplomático y agente petrolero norteamericano recordado en la región por haber facilitado con su intromisión, muy a su pesar, el ascenso político de Juan Domingo Perón en la Argentina de la década de 1940. Algo menos recordado es el papel que la cupo en la década de 1930, cuando logró desestabilizar Sudamérica y desatar una guerra entre Paraguay y Bolivia.
Al final de aquella matanza entre soldados descalzos, logró conservar para Bolivia la zona petrolífera del Chaco que desató la disputa, a pesar de la victoria militar paraguaya, porque el país del altiplano ofrecía mayores ventajas a la empresa Standard Oil a la que representaba. Fue también Braden el organizador de un comité de apoyo a la secesión de Kananga, región del Congo rica en recursos mineros y diamantes, drama que concluiría con el asesinato de Patricio Lumumba.
Como primer paso para conservar las minas, Kasavubu fue conminado por los imperialistas para deshacerse de Lumumba, quien fue destituído y reemplazado por Joseph Ileo. Pero Lumumba se resistió y a su vez se ratificó en el mando. Fastidiado, Eisenhower, dio la orden de matar a Lumumba. Uno de los asesinos enviados para la tarea fue Frank Carlucci, que sería luego secretario de Defensa de Ronald Reagan.
Allen Dulles, que estaba al frente de la CIA, envió un telegrama a su delegado en el Congo Lawrence Davlin con las órdenes explícitas, que lógicamente incluían actuar en el más absoluto secreto.
Lumumba fue detenido de nuevo el 2 de diciembre por el ejército. Siempre con las órdenes de no intervenir, las tropas de la ONU hicieron la vista gorda cuando lo torturaron brutalmente. Más tarde se supo que se mantuvo firme durante las largas sesiones de torturas y con la moral muy elevada. Al final lo llevaron a Kananga y, en un descampado en medio de la oscura sabana, iluminado por las luces de los coches de la policía, un escuadrón provisto de fusiles FAL belgas y revólveres Vigneron lo acribillaron con una lluvia de balas.
Un comisario belga que trabajaba para el régimen pelele de Katanga, confesó luego que le ordenaron hacer desaparecer al fusilado y a dos de sus ministros que le acompañaron en la tragedia. El trabajo no fue fácil, tuvimos que despedazarlos, reconoció el verdugo. Su cuerpo fue espantosamente descuartizado para evitar su reconocimiento. Luego disolvieron los pedazos en un recipiente con ácido sulfúrico altruistamente donado por una compañía minera. Los imperialistas no querían dejar ninguna huella del crimen. Inmediatamente comenzó la campaña de desinformación de la prensa adicta al imperio.
Un ácido similar al que fue utilizado para disolver los rastros del líder africano se aplicó hace unos días con un fin similar contra el presidente del país más africano de Sudamérica, el Paraguay. Un extraño brote de fiebre amarilla, que recuerda los atentados bacteriológicos contra Cuba durante la guerra fría, fue aprovechado para intentar desestabilizar al gobierno por grupos de falsos izquierdistas financiados por el embajador James Cason. Los periódicos paraguayos conocidos por recibir fuertes sumas de la National Endowment for Democracy y por aturdir a la ciudadanía con publicidad pagada por USAID, hicieron la vista gorda y descalificaron las versiones con absoluta indolencia. La población, que todavía recuerda el terror que sembraron los asesores norteamericanos que dirigían el país durante la dictadura anticomunista de Alfredo Stroessner, y abrumados por el pavor que despierta la gigantesca embajada fortificada de Estados Unidos en Asunción, decidió guardar silencio en honor a la prudencia.
El curioso apoyo de los medios ultraderechistas a supuestos izquierdistas se explica fácilmente: están en realidad siendo instrumentados por Cason para crear disturbios en el MERCOSUR. De allí que su discurso engrane en temas como la “soberanía energética” con el que instrumentan la administración de la represa hidroeléctrica de Itaipú buscando enfrentar a Paraguay con Brasil, su socio en el mercado común y donde gobierna el socialista de izquierdas Lula Da Silva.
En la vecina Bolivia los sucesos no son menos graves, en coincidencia con la presencia en ese país de uno de los máximos especialistas en desestabilizar gobiernos y veterano de los Balcanes, Philip Goldberg. Las intenciones desestabilizadores son más que evidentes, si se considera que la denuncia la han hecho los mismos norteamericanos residentes en Bolivia.
Sólo por mencionar un caso, el ciudadano estadounidense Marko Lewis denunció que USAID (la misma institución que ONGs mediante financia en Paraguay al Movimiento Popular Tekojoja) pagó los viajes a Washington de varios jóvenes vinculados a la derecha y a los prefectos disidentes con fines desconocidos. USAID, que en Paraguay ha infiltrado el ejecutivo y el Congreso con supuestas donaciones del denominado Plan Umbral, también ha gestionado los viajes de opositores bolivianos para denunciar en la OEA y la ONU supuestos atropellos a la democracia por parte de Evo Morales. El norteamericano también mencionó que le consta la reciente utilización por USAID de 14 millones de dólares en actividades que no guardan ninguna relación con la cooperación.
En tiempos recientes, en casos similares a Katanga, cuatro zonas de Bolivia ricas en recursos naturales exigieron autonomía del gobierno dirigido por Evo, y amenazaron con separarse de la nación. Según los documentos, fundaciones estadounidenses están envueltas en estas campañas, habiendo invertido 4.451.249 dólares para ayudar a los gobiernos secesionistas a operar más estratégicamente.
La nota cenital la dio una reciente carta de USAID enviada al Palacio Quemado donde informa a Evo Morales que no cumplirá las leyes nacionales bolivianas, que establecen las normas a observar por los sistemas de inversión pública y financiamiento, especificando entre sus artículos que no aceptarán donaciones que impliquen condicionamientos políticos ni ideológicos. En otras palabras, a Estados Unidos las leyes de Bolivia le importan un bledo, y para deshacerse de un jefe de estado paraguayo les basta un vaso de agua mineral.
Bolivia y Paraguay, ¿países soberanos e independientes? Sólo en la fantasía de los incautos, of course.
Luis Agüero Wagner
martes, 26 de febrero de 2008
EL DULCE OFICIO DE HACER OPOSICIÓN
EL DULCE OFICIO DE HACER OPOSICIÓN EN BOLIVIA Y PARAGUAY
(Luis Agüero Wagner)
La noticia sobre la constante intromisión de James Cason en los asuntos internos de Paraguay, sus sospechadas vinculaciones con grupos opositores, brotes de fiebre amarilla e incluso un atentado contra la vida del presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos, así como las repetidas ocasiones en que la Embajada estadounidense en Bolivia le ha pedido a voluntarios de los Cuerpos de Paz (Peace Corps) y luego a un becario del programa Fulbright que espíen a ciertas personas en ese país, son asuntos mucho más serios de lo que opina cierta prensa en la región.
De hecho, en relación a solapadas actividades en Paraguay y Bolivia financiadas por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés) y la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy – NED), existen motivos para una investigación por parte del Congreso de los Estados Unidos. Estas acciones refuerzan las afirmaciones hechas por funcionarios de estos gobiernos sudamericanos en las que dicen que Washington busca desestabilizar e incluso derrocar gobiernos democráticos, cuando les molesta el izquierdismo, nacionalismo o populismo de sus líderes.
No es sorprendente que el partido político de George W. Bush, habituado a ubicarse en el lado equivocado cuando se trata de derechos civiles, siga teniendo con respecto a estos países una visión congelada en los años de la guerra fría. .Del mismo modo no es extraño que el flujo de fondos de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), entidad oficialmente creada el 6 de noviembre de 1982 por Ronald Reagan, bajo el protectorado bipartidista de ese país y con fondos del Congreso y del Departamento de Estado, a través de USAID , haya aumentado considerablemente con destino a grupos disidentes en los últimos tiempos. Para conocer las intenciones de la NED basta saber quiénes la han dirigido: por su Consejo administrativo han pasado filántropos como Otto Reich, John Negroponte, Henry Cisneros o Elliot Abrams, verdaderas leyendas vivas en la historia de las acciones clandestinas de la CIA.
En ocasión de su vigésimo aniversario, la NED hizo un balance de sus acciones, del que se desprende que este organismo financia y dirige actualmente más de 6 mil organizaciones políticas y sociales a través del mundo. La NED hoy admite haber creado enteramente el sindicato Solidaridad en Polonia y la CIA haber montado en 1968 la “Primavera de Praga” o “Revolución de tercio pelo”alentando, según su confesión, el documento firmado por los intelectuales checos, llamado la “Carta de los 77”, donde exhortaban a cambiar el rumbo del Partido Comunista de Checoslovaquia, que luego provocó la repudiada intervención soviética a ese país.
La CIA hoy distribuye para estas actividades $5 billones (léase billones) de dólares, luego que se le incrementara el mismo en un 50% a solicitud de George W. Bush. Los casos en Bolivia y Paraguay, donde Golberg y Cason son prácticamente los principales líderes opositores, no sorprenden si uno conoce que estos organimos imperialistas han logrado establecer una red mundial de institutos satélites, en países tan ricos como Alemania con la Friedrich Ebert, Friedrich Naunmann, Hans Seidal y la Heinrich Boell Stiftung, , utilizadas como retransmisores financieros en aquel país en lugar de los propios institutos alemanes. Siguiendo el mismo principio, la NED encontró corresponsales en diversos Estados aliados, miembros de la OTAN, entre ellos: la Westminter Foundation for Democracy, (Reino Unido), el International Center for Human Rights an Democratic Development (Canadá), la Fondation Jean Jaurés y la Robert Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer Foundation (Holanda).
En Bolivia y Paraguay, las sangrientas intervenciones de la CIA y el soborno a dictadores militares hoy han dado lugar al intervencionismo de la chequera, confiando que en países miserables es fácil obtener reyezuelos vendidos que aman la metrópoli, aunque sean simples ecos que ya nada tengan que decir a sus hermanos.
En Paraguay, imponiendo su Plan Umbral (herramienta de penetración imperialista que busca sobre todo afianzar el esquema neoliberal) como un instrumento de combate a la corrupción en Paraguay, la embajada norteamericana que dirige una figura que ya es histórica en materia de intervencionismo yanqui, mister James Cason, el imperio ha logrado infiltrar -distribuyendo dólares- instituciones tan vitales como el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría General de la República, Auditoría General del Poder Ejecutivo, el Ministerio del Interior, la Corte Suprema de Justicia y el mismo Congreso Nacional. En materia económica, ejercen control sobre la Subsecretaria de Estado de Tributación del Ministerio de Hacienda, Dirección Nacional de Aduana, Unidad de Investigación Tributaria, Unidad de Investigación Aduanera, y Unidad de Investigación Interna del Ministerio de Hacienda, Ministerio de Industria y Comercio y Corte Suprema de Justicia, Consejo Nacional de las Industrias Maquiladoras de Exportación. Con gente de su confianza en muchas de estas instituciones, Cason ha logrado en varias ocasiones enfrentar entre sí a burócratas del mismo gobierno, e incluso ha utilizado fiscales para perseguir algunos hombres del oficialismo que no son de su agrado.
Es frecuente que sea James Cason quien ponga en posesión de su cargo a muchos funcionarios, en su calidad de Virrey del Paraguay, y con un estilo chocarrero incluso gasta bromas durante los actos. Cuando un fiscal de apellido Rodgers fue nombrado en sus funciones, Cason le calzó un sombrero blanco al estilo del Far West, comparándolo con Roy Rogers, el popular cowboy y cantante de los años 30 y 40 que interrumpía sus tiroteos para entonar música country.
Por si no fuera suficiente, ha organizado un entramado de ONGs que respaldan a partidos opositores con los dólares que distribuye la embajada, grupos entre los que se encuentran algunos que se presentan ante la opinión pública como izquierdistas y gozan de grandes espacios en los medios más populares, el diario ABC color y la radio Ñandutí, ambos dirigidos por incondicionales propagandistas del imperialismo con un largo historial de colaboracionismo. Estos medios presionan al gobierno para que rinda cuentas entre otras a organizaciones no gubernamentales como Transparencia Internacional, financiada por la ultraderecha de Washington, aunque ésta última no rinda cuentas a nadie excepto a James Cason.
Todas estas favorables condiciones han creado toda una capa de dirigentes políticos en Paraguay que hoy se dedica a hacer una muy bien remunerada oposición, entre suntuosas recepciones en la embajada, viajes constantes en primera clase para rendir pleitesía en Washington, y el dulce sabor de la fama con que lo arropa la prensa adicta al imperio.
(Luis Agüero Wagner)
La noticia sobre la constante intromisión de James Cason en los asuntos internos de Paraguay, sus sospechadas vinculaciones con grupos opositores, brotes de fiebre amarilla e incluso un atentado contra la vida del presidente paraguayo Nicanor Duarte Frutos, así como las repetidas ocasiones en que la Embajada estadounidense en Bolivia le ha pedido a voluntarios de los Cuerpos de Paz (Peace Corps) y luego a un becario del programa Fulbright que espíen a ciertas personas en ese país, son asuntos mucho más serios de lo que opina cierta prensa en la región.
De hecho, en relación a solapadas actividades en Paraguay y Bolivia financiadas por la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés) y la Fundación Nacional para la Democracia (National Endowment for Democracy – NED), existen motivos para una investigación por parte del Congreso de los Estados Unidos. Estas acciones refuerzan las afirmaciones hechas por funcionarios de estos gobiernos sudamericanos en las que dicen que Washington busca desestabilizar e incluso derrocar gobiernos democráticos, cuando les molesta el izquierdismo, nacionalismo o populismo de sus líderes.
No es sorprendente que el partido político de George W. Bush, habituado a ubicarse en el lado equivocado cuando se trata de derechos civiles, siga teniendo con respecto a estos países una visión congelada en los años de la guerra fría. .Del mismo modo no es extraño que el flujo de fondos de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), entidad oficialmente creada el 6 de noviembre de 1982 por Ronald Reagan, bajo el protectorado bipartidista de ese país y con fondos del Congreso y del Departamento de Estado, a través de USAID , haya aumentado considerablemente con destino a grupos disidentes en los últimos tiempos. Para conocer las intenciones de la NED basta saber quiénes la han dirigido: por su Consejo administrativo han pasado filántropos como Otto Reich, John Negroponte, Henry Cisneros o Elliot Abrams, verdaderas leyendas vivas en la historia de las acciones clandestinas de la CIA.
En ocasión de su vigésimo aniversario, la NED hizo un balance de sus acciones, del que se desprende que este organismo financia y dirige actualmente más de 6 mil organizaciones políticas y sociales a través del mundo. La NED hoy admite haber creado enteramente el sindicato Solidaridad en Polonia y la CIA haber montado en 1968 la “Primavera de Praga” o “Revolución de tercio pelo”alentando, según su confesión, el documento firmado por los intelectuales checos, llamado la “Carta de los 77”, donde exhortaban a cambiar el rumbo del Partido Comunista de Checoslovaquia, que luego provocó la repudiada intervención soviética a ese país.
La CIA hoy distribuye para estas actividades $5 billones (léase billones) de dólares, luego que se le incrementara el mismo en un 50% a solicitud de George W. Bush. Los casos en Bolivia y Paraguay, donde Golberg y Cason son prácticamente los principales líderes opositores, no sorprenden si uno conoce que estos organimos imperialistas han logrado establecer una red mundial de institutos satélites, en países tan ricos como Alemania con la Friedrich Ebert, Friedrich Naunmann, Hans Seidal y la Heinrich Boell Stiftung, , utilizadas como retransmisores financieros en aquel país en lugar de los propios institutos alemanes. Siguiendo el mismo principio, la NED encontró corresponsales en diversos Estados aliados, miembros de la OTAN, entre ellos: la Westminter Foundation for Democracy, (Reino Unido), el International Center for Human Rights an Democratic Development (Canadá), la Fondation Jean Jaurés y la Robert Schuman (Francia), el International Liberal Center (Suecia), la Alfred Mozer Foundation (Holanda).
En Bolivia y Paraguay, las sangrientas intervenciones de la CIA y el soborno a dictadores militares hoy han dado lugar al intervencionismo de la chequera, confiando que en países miserables es fácil obtener reyezuelos vendidos que aman la metrópoli, aunque sean simples ecos que ya nada tengan que decir a sus hermanos.
En Paraguay, imponiendo su Plan Umbral (herramienta de penetración imperialista que busca sobre todo afianzar el esquema neoliberal) como un instrumento de combate a la corrupción en Paraguay, la embajada norteamericana que dirige una figura que ya es histórica en materia de intervencionismo yanqui, mister James Cason, el imperio ha logrado infiltrar -distribuyendo dólares- instituciones tan vitales como el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría General de la República, Auditoría General del Poder Ejecutivo, el Ministerio del Interior, la Corte Suprema de Justicia y el mismo Congreso Nacional. En materia económica, ejercen control sobre la Subsecretaria de Estado de Tributación del Ministerio de Hacienda, Dirección Nacional de Aduana, Unidad de Investigación Tributaria, Unidad de Investigación Aduanera, y Unidad de Investigación Interna del Ministerio de Hacienda, Ministerio de Industria y Comercio y Corte Suprema de Justicia, Consejo Nacional de las Industrias Maquiladoras de Exportación. Con gente de su confianza en muchas de estas instituciones, Cason ha logrado en varias ocasiones enfrentar entre sí a burócratas del mismo gobierno, e incluso ha utilizado fiscales para perseguir algunos hombres del oficialismo que no son de su agrado.
Es frecuente que sea James Cason quien ponga en posesión de su cargo a muchos funcionarios, en su calidad de Virrey del Paraguay, y con un estilo chocarrero incluso gasta bromas durante los actos. Cuando un fiscal de apellido Rodgers fue nombrado en sus funciones, Cason le calzó un sombrero blanco al estilo del Far West, comparándolo con Roy Rogers, el popular cowboy y cantante de los años 30 y 40 que interrumpía sus tiroteos para entonar música country.
Por si no fuera suficiente, ha organizado un entramado de ONGs que respaldan a partidos opositores con los dólares que distribuye la embajada, grupos entre los que se encuentran algunos que se presentan ante la opinión pública como izquierdistas y gozan de grandes espacios en los medios más populares, el diario ABC color y la radio Ñandutí, ambos dirigidos por incondicionales propagandistas del imperialismo con un largo historial de colaboracionismo. Estos medios presionan al gobierno para que rinda cuentas entre otras a organizaciones no gubernamentales como Transparencia Internacional, financiada por la ultraderecha de Washington, aunque ésta última no rinda cuentas a nadie excepto a James Cason.
Todas estas favorables condiciones han creado toda una capa de dirigentes políticos en Paraguay que hoy se dedica a hacer una muy bien remunerada oposición, entre suntuosas recepciones en la embajada, viajes constantes en primera clase para rendir pleitesía en Washington, y el dulce sabor de la fama con que lo arropa la prensa adicta al imperio.
domingo, 24 de febrero de 2008
JAMES CASON, VIRREY DEL PARAGUAY
JAMES CASON, VIRREY DEL PARAGUAY
(Luis Agüero Wagner, publicado en El Mercurio Digital de España)
Sitioweb: http://elmercuriodigital.es/content/view/7589/40/
La historia recogió recientemente el papel de Antonio Arguedas Mendieta, ministro del Interior del general René Barrientos, en el rescate de algunas reliquias relacionadas con el Che Guevara, asesinado en Bolivia durante el gobierno al cual servía. Arguedas era un antiguo militante del partido Comunista Boliviano que había sido nombrado ministro por su compañero de alpinismo René Barrientos a pesar de la ira de la embajada norteamericana que lo consideraba marxista. Menos divulgada es la forma en que llegó a ministro, a través de un pacto con Larry Sternfield, jefe de la estación de la CIA en Bolivia, que si pasaba un interrogatorio sobre su identidad sería nombrado ministro. Agentes de la CIA llevaron entonces a Arguedas a Lima y lo sometieron a cuatro días de interrogatorio con un detector de mentiras y bajo fuertes dosis de Pentotal, la “droga de la verdad”. Arguedas pasó todas las pruebas y en agosto de 1966 fue nombrado ministro. Un caso paralelo es el del general José Félix Estigarribia, quien para llegar al poder en Paraguay e imponer su dictadura, pactó con Roosevelt en Washington, a cambio del respaldo norteamericano a su ascenso político, la entrega de la zona petrolífera del Chaco, recuperada en una guerra en la que él mismo había comandado al ejército paraguayo que la recuperó de los bolivianos.
Menciono estos ejemplos de obsecuencia al imperio considerando las interrogantes que dejó un extraño atentado contra el presidente paraguayo Nicano Duarte Frutos, en su mismo comando militar, y del que se sospecha de la misma cúpula de las Fuerzas Armadas de Paraguay, en su mayoría generales que se han especializado en las escuelas de golpistas de Fort Benning y otros centros de lavado de cerebro para militares latinoamericanos, y hoy responden a Washington con mayor fidelidad que a su propio gobierno.
Cualquiera podría pensar que en un país en los umbrales de sufrir una epidemia por fiebre amarilla y cuyo presidente ha sufrido un atentado de este tipo, la prensa estaría ocupada en estos temas realmente trascendentes, pero no es así. Hoy el tema que domina la prensa maccartista heredada de Stroessner –y que decide lo que en Paraguay es noticia- es la no declaración de cuentas de aportes para la campaña del partido oficialista, como si se tratara de una campaña electoral norteamericana aunque sean triviales e insignificantes los montos denunciados para un partido al que adhieren los hombres más acaudalados del país, habituados a realizar fuertes donaciones. Otro de los grandes titulares habla del pedido de rendición de cuentas hecho al oficialismo por Pilar Callizo, la representante de una organización financiada por la ultraderecha de Washington que además es conocida militante del opositor partido Liberal.
Estos medios paraguayos cuando deben dar la palabra a contestatarios sólo conceden espacio a los referentes que son favorecidos por Cason, quien hoy decide quienes pueden representar y quienes no a la oposición paraguaya mediante la prensa adicta a los sobornos que distribuye la embajada norteamericana.
Entre estos agrupamientos opositores al gobierno se cuenta al Grupo impulsor para la Regulación del Financiamiento Político en Paraguay, favorecido por los dólares de USAID e íntegramente constituído por nucleaciones opositoras, que declara que su objetivo es transparentar el origen y utilización de los fondos que reciben los partidos políticos, aunque no especifique quién transparentará el origen y utilización de los fondos que reciben ellos. Entre los referentes del grupo se encuentran cercanos colaboradores de la campaña del obispo Fernando Lugo como Perla Yore (Mujeres políticas en red), Gerardo Rolón Pose (partido Demócrata Cristiano), Teri Silvero (Encuentro Nacional), y otras nucleaciones fantasmas que sólo aparecen para recibir los dólares de la embajada como Mupoder (Pelusa Brítez), Red de Mujeres Munícipes del Paraguay (Nelly Servín), etc. También aparecen abiertamente en la lista grupos de declarados enemigos del gobierno paraguayo como los adherentes del Partido Patria Querida (representados por Cecilia de Frutos) y los adherentes del Partido Unace (representados por Emma Rolón).
El fluido relacionamiento entre periodistas paraguayos y la embajada norteamericana tiene vieja data, y es tan normal que trabajar como propagandista del imperialismo es considerado en este país como la cúspide de la profesión. El diario más leído y la radio más escuchada, Ñandutí, son medios subvencionados por la National Endowment for Democracy y USAID. Las estrellas de estos medios en la actual campaña proselitista son Camilo Soares y Rocío Casco, dirigentes de un minúsculo grupo que se hace pasar por guevarista pero recibe importantes sumas en dólares procedentes de la ultraderecha norteamericana, por intermedio de una organización no gubernamental.
Una de las estrellas del periodismo paraguayo, un ex policía de Stroessner devenido en periodista, Alcibíades González Delvalle, tiene un largo historial de servicios a la embajada norteamericana. Ya en la década de 1980 fue invitado varias veces por el vice-presidente George Bush (padre), a realizar giras por Estados Unidos y en innumerables ocasiones recibió donaciones de embajadores norteamericanos cuyo destino se desconoce. Gonzalez Delvalle no sólo es un ídolo del periodismo paraguayo, sino que es tan influyente que ha logrado silenciar su pasado como represor, y es más, hoy aparece como un perseguido por la dictadura ante la sociedad. Uno de los grupos que bajo el falso ropaje de izquierdas recibe financiación de USAID, el Movimiento Popular Tekojoja, ha llegado al ridículo extremo de presentarlo como referente de la lucha contra la dictadura en Paraguay para recibir apoyo del influyente periódico ultraderechista ABC color.
No es de extrañar el caso de Gonzalez Delvalle si tenemos en cuenta que en Paraguay, entre las supuestas víctimas de la dictadura anticomunista de Stroessner, han aparecido casos tan insólitos como ex delatores, informantes, torturadores y hasta un militante neo nazi.
Un caso parecido al de González Delvalle es el de Jean-Claude Criton, un ciudadano francés, cuya fotografía figura entre los represores que actuaron en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), hoy convertida, por decisión del Estado argentino, en un espacio para la memoria. Criton cuenta con importantes relaciones con el mundo periodístico paraguayo, al que frecuenta, encontrándose actualmente en Paraguay donde se presenta como un perseguido, al igual que muchos otros.
Su fotografía aparece entre numerosos militares y policías que fueron identificados por las víctimas que pasaron por el centro clandestino de detención que funcionaba en la Armada en tiempos de Videla, un dictador muy apreciado por los medios paraguayos que llegaron a cantarle loas desde sus editoriales.
Los demás medios que gustan aparecer como campeones de la democracia, como los canales de televisión 9 y 13, el diario Ultima Hora, se originaron en fortunas malhabidas acumuladas en la era de Stroessner, cuyo consuegro el narcotraficante Andrés Rodríguez, obtuvo la venia del embajador Timothy Towell (un ex agente de la CIA ) para derrocar al longevo dictador y el congelamiento de sus antecedentes como pieza clave en la Conexión Latina , que traficaba la heroína nieve blanca de Marsella con rumbo al mercado norteamericano. Hoy aquel narcotraficante que amparaba a Auguste Ricord (Lucien Darguelles), ex agente de la GESTAPO y encubridor de criminales nazis refugiado en Sudamérica, es el prócer de la democracia de acuerdo a todos estos medios paraguayos.
Tal vez estas paradojas algo expliquen del porqué en este ambiente en el que nadie ni nada progresa, la carrera diplomática y los planes del virrey del Paraguay James Cason avanzan viento en popa, entre aclamaciones de la oposición y la gloriosa prensa paraguaya.
Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner, publicado en El Mercurio Digital de España)
Sitioweb: http://elmercuriodigital.es/content/view/7589/40/
La historia recogió recientemente el papel de Antonio Arguedas Mendieta, ministro del Interior del general René Barrientos, en el rescate de algunas reliquias relacionadas con el Che Guevara, asesinado en Bolivia durante el gobierno al cual servía. Arguedas era un antiguo militante del partido Comunista Boliviano que había sido nombrado ministro por su compañero de alpinismo René Barrientos a pesar de la ira de la embajada norteamericana que lo consideraba marxista. Menos divulgada es la forma en que llegó a ministro, a través de un pacto con Larry Sternfield, jefe de la estación de la CIA en Bolivia, que si pasaba un interrogatorio sobre su identidad sería nombrado ministro. Agentes de la CIA llevaron entonces a Arguedas a Lima y lo sometieron a cuatro días de interrogatorio con un detector de mentiras y bajo fuertes dosis de Pentotal, la “droga de la verdad”. Arguedas pasó todas las pruebas y en agosto de 1966 fue nombrado ministro. Un caso paralelo es el del general José Félix Estigarribia, quien para llegar al poder en Paraguay e imponer su dictadura, pactó con Roosevelt en Washington, a cambio del respaldo norteamericano a su ascenso político, la entrega de la zona petrolífera del Chaco, recuperada en una guerra en la que él mismo había comandado al ejército paraguayo que la recuperó de los bolivianos.
Menciono estos ejemplos de obsecuencia al imperio considerando las interrogantes que dejó un extraño atentado contra el presidente paraguayo Nicano Duarte Frutos, en su mismo comando militar, y del que se sospecha de la misma cúpula de las Fuerzas Armadas de Paraguay, en su mayoría generales que se han especializado en las escuelas de golpistas de Fort Benning y otros centros de lavado de cerebro para militares latinoamericanos, y hoy responden a Washington con mayor fidelidad que a su propio gobierno.
Cualquiera podría pensar que en un país en los umbrales de sufrir una epidemia por fiebre amarilla y cuyo presidente ha sufrido un atentado de este tipo, la prensa estaría ocupada en estos temas realmente trascendentes, pero no es así. Hoy el tema que domina la prensa maccartista heredada de Stroessner –y que decide lo que en Paraguay es noticia- es la no declaración de cuentas de aportes para la campaña del partido oficialista, como si se tratara de una campaña electoral norteamericana aunque sean triviales e insignificantes los montos denunciados para un partido al que adhieren los hombres más acaudalados del país, habituados a realizar fuertes donaciones. Otro de los grandes titulares habla del pedido de rendición de cuentas hecho al oficialismo por Pilar Callizo, la representante de una organización financiada por la ultraderecha de Washington que además es conocida militante del opositor partido Liberal.
Estos medios paraguayos cuando deben dar la palabra a contestatarios sólo conceden espacio a los referentes que son favorecidos por Cason, quien hoy decide quienes pueden representar y quienes no a la oposición paraguaya mediante la prensa adicta a los sobornos que distribuye la embajada norteamericana.
Entre estos agrupamientos opositores al gobierno se cuenta al Grupo impulsor para la Regulación del Financiamiento Político en Paraguay, favorecido por los dólares de USAID e íntegramente constituído por nucleaciones opositoras, que declara que su objetivo es transparentar el origen y utilización de los fondos que reciben los partidos políticos, aunque no especifique quién transparentará el origen y utilización de los fondos que reciben ellos. Entre los referentes del grupo se encuentran cercanos colaboradores de la campaña del obispo Fernando Lugo como Perla Yore (Mujeres políticas en red), Gerardo Rolón Pose (partido Demócrata Cristiano), Teri Silvero (Encuentro Nacional), y otras nucleaciones fantasmas que sólo aparecen para recibir los dólares de la embajada como Mupoder (Pelusa Brítez), Red de Mujeres Munícipes del Paraguay (Nelly Servín), etc. También aparecen abiertamente en la lista grupos de declarados enemigos del gobierno paraguayo como los adherentes del Partido Patria Querida (representados por Cecilia de Frutos) y los adherentes del Partido Unace (representados por Emma Rolón).
El fluido relacionamiento entre periodistas paraguayos y la embajada norteamericana tiene vieja data, y es tan normal que trabajar como propagandista del imperialismo es considerado en este país como la cúspide de la profesión. El diario más leído y la radio más escuchada, Ñandutí, son medios subvencionados por la National Endowment for Democracy y USAID. Las estrellas de estos medios en la actual campaña proselitista son Camilo Soares y Rocío Casco, dirigentes de un minúsculo grupo que se hace pasar por guevarista pero recibe importantes sumas en dólares procedentes de la ultraderecha norteamericana, por intermedio de una organización no gubernamental.
Una de las estrellas del periodismo paraguayo, un ex policía de Stroessner devenido en periodista, Alcibíades González Delvalle, tiene un largo historial de servicios a la embajada norteamericana. Ya en la década de 1980 fue invitado varias veces por el vice-presidente George Bush (padre), a realizar giras por Estados Unidos y en innumerables ocasiones recibió donaciones de embajadores norteamericanos cuyo destino se desconoce. Gonzalez Delvalle no sólo es un ídolo del periodismo paraguayo, sino que es tan influyente que ha logrado silenciar su pasado como represor, y es más, hoy aparece como un perseguido por la dictadura ante la sociedad. Uno de los grupos que bajo el falso ropaje de izquierdas recibe financiación de USAID, el Movimiento Popular Tekojoja, ha llegado al ridículo extremo de presentarlo como referente de la lucha contra la dictadura en Paraguay para recibir apoyo del influyente periódico ultraderechista ABC color.
No es de extrañar el caso de Gonzalez Delvalle si tenemos en cuenta que en Paraguay, entre las supuestas víctimas de la dictadura anticomunista de Stroessner, han aparecido casos tan insólitos como ex delatores, informantes, torturadores y hasta un militante neo nazi.
Un caso parecido al de González Delvalle es el de Jean-Claude Criton, un ciudadano francés, cuya fotografía figura entre los represores que actuaron en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), hoy convertida, por decisión del Estado argentino, en un espacio para la memoria. Criton cuenta con importantes relaciones con el mundo periodístico paraguayo, al que frecuenta, encontrándose actualmente en Paraguay donde se presenta como un perseguido, al igual que muchos otros.
Su fotografía aparece entre numerosos militares y policías que fueron identificados por las víctimas que pasaron por el centro clandestino de detención que funcionaba en la Armada en tiempos de Videla, un dictador muy apreciado por los medios paraguayos que llegaron a cantarle loas desde sus editoriales.
Los demás medios que gustan aparecer como campeones de la democracia, como los canales de televisión 9 y 13, el diario Ultima Hora, se originaron en fortunas malhabidas acumuladas en la era de Stroessner, cuyo consuegro el narcotraficante Andrés Rodríguez, obtuvo la venia del embajador Timothy Towell (un ex agente de la CIA ) para derrocar al longevo dictador y el congelamiento de sus antecedentes como pieza clave en la Conexión Latina , que traficaba la heroína nieve blanca de Marsella con rumbo al mercado norteamericano. Hoy aquel narcotraficante que amparaba a Auguste Ricord (Lucien Darguelles), ex agente de la GESTAPO y encubridor de criminales nazis refugiado en Sudamérica, es el prócer de la democracia de acuerdo a todos estos medios paraguayos.
Tal vez estas paradojas algo expliquen del porqué en este ambiente en el que nadie ni nada progresa, la carrera diplomática y los planes del virrey del Paraguay James Cason avanzan viento en popa, entre aclamaciones de la oposición y la gloriosa prensa paraguaya.
Luis Agüero Wagner
sábado, 23 de febrero de 2008
ESTADOS UNIDOS Y LA DESESTABILIZACIÓN EN BOLIVIA Y PARAGUAY
ESTADOS UNIDOS Y LA DESESTABILIZACIÓN EN BOLIVIA Y PARAGUAY
(Luis Agüero Wagner)
Dos de los más débiles eslabones en la cadena de dependencias sucesivas que Estados Unidos busca mantener congeladas en el tiempo en América Latina, Bolivia y Paraguay, tienen un largo historial de desestabilización e intervencionismo propiciados por intereses estadounidenses que son hechos suyos por los reyezuelos vendidos locales que han servido siempre de intermediarios.
El 19 de diciembre de 1924 un Directorio Federal designado por el presidente Calvin Coolidge, vicepresidente que completó el período al fallecer el presidente Warren Harding, formulaba que era de importancia esencial que las compañías estadounidenses adquieran y exploten los yacimientos petrolíferos en México y América del Sur, que no sólo “deben constituir una fuente de aprovisionamiento, sino que su control también debe estar en manos de nuestros conciudadanos”.
Esta expresión de deseos bastó para atraer sobre Bolivia y Paraguay el tenebroso espectro de la guerra y la muerte.
Establecida la Standard Oil Company en Bolivia, empresa fundada por el legendario empresario petrolero John Davison Rockefeller, pronto deseó extender su influencia al vecino territorio del Chaco que Paraguay reivindicaba como suyo, y esgrimía como título un fallo del mismo presidente de los Estados Unidos Rutherford Hayes, dado ante una controversia con Argentina por su posesión. El agente petrolero que urdiría la guerra entre Paraguay y Bolivia que siguió, era un aventurero texano que luego ganaría fama por sus enfrentamiento con el líder argentino Juan Domingo Perón. Se trataba de un heredero de yacimientos minerales en Chile y luego yerno de Simón Patiño, el norteamericano Spruille Braden.
Las promesas de Braden al presidente Daniel Salamanca de apoyo militar y jugosos créditos obtenidos en Wall Street por intermedio de sus influencias en el mundo de los negocios, llevaron a Bolivia a lanzar un ejército de nativos quechuas, aymarás y mineros de pulmones carcomidos por el sílice a la aventura de conquistar el Chaco. En la surrealista guerra olvidada que se desató se enfrentaron a tropas constituídas por labriegos parasitados y desnutridos a los que el gobierno de Asunción arrancó de los latifundios y les reemplazó los rudimentos de labranza por el fusil.
El fantasma de aquella guerra volvió a cernirse sobre el Chaco en coincidencia con la presentación de credenciales como representante del imperio en Paraguay del embajador James Cason, verdadero especialista en desestabilizar gobiernos y viejo conocido por su impertinente tendencia a la intromisión en varios países de Latinoamérica. Asunción, que durante las dictaduras de Pinochet y Videla fue una verdadera capital para el Operativo Cóndor y donde la embajada norteamericana (una ciclópea sede fortificado de varias hectáreas) estableció su Foreign Broadcasting Information Service para monitorear el espectro radioeléctrico de todo el Cono Sur, volvió a retomar dinamismo esta vez con la distribución de fuertes sumas en dólares entre organizaciones no gubernamentales de Bolivia y Paraguay.
Pronto los medios paraguayos conocidos por sus vinculaciones con la National Endowment for Democracy y USAID iniciaron una campaña de supuestas denuncias sobre tendencias belicistas bolivianas alentadas por Hugo Chávez buscando enfrentar al gobierno de Evo Morales con el de Nicanor Duarte Frutos. Luego siguieron grandes titulares que hablaban de supuesto secesionismo en varias regiones de Bolivia, que curiosamente empezaron a escucharse con anticipación en Paraguay hasta que finalmente se dieron en la práctica.
Actualmente James Cason financia a varios grupos opositores al gobierno paraguayo que en maniobra diversiva se presentaron como de izquierdas cerrando filas en torno al obispo Fernando Lugo, aunque apoyados por la prensa pro-imperialista de ultraderecha, a los que benefició con fuertes sumas en dólares para inficionar la sociedad civil en descrédito de partidos políticos tradicionales con la complacencia del conservador Partido Liberal, que no se siente incómodo acompañando a estos grupos por su conocida tendencia neoliberal e inescrupulosidad para aceptar sobornos y pactos deshonrosos.
Para hacerse una idea de la actitud parcial de Cason a favor de la oposición, basta mencionar que ante brotes de epidemia por fiebre amarilla entregó al gobierno apenas 50 mil dólares, mientras que para financiar a un partido opositor, el PMas que lidera Camilo Soares, un par de años atrás desembolsó 127 mil dólares.
La aparición de fiebre amarilla después de más de un siglo en Paraguay, la actitud indiferente de la oposición que la aprovechó para organizar mitines políticos y se negó a detener su campaña electoralista a pesar de la emergencia, y un llamativo atentado contra la vida del presidente Nicanor Duarte Frutos con un vaso de agua mineral en su mismo Comando Militar, son indicativos de vulnerabilidad en un país donde agentes norteamericanos tiene libertad para transitar a su antojo por el territorio, hacer estudios geo-espaciales y del subsuelo, experimentar con medicamentos en fase de prueba aplicándolos a la población en áreas rurales y otras iniquidades. A su vez la mayoría de los jefes castrenses que integran la cúpula militar en cuya sede se perpetró el atentado contra el presidente, son militares que han recibido instrucción en Estados Unidos, en la escuela de golpistas de Fort Benning y otras instituciones de donde salen los más leales vasallos al imperio que en un país bajo sujeción neocolonial puedan servir.
Todos los signos que viene dando la actitud insolente de James Cason para con el gobierno y las instituciones paraguayas son reveladores de que Estados Unidos no piensa renunciar a su papel preponderante por estas latitudes. Un hecho que, desgraciadamente para los sudamericanos, sólo augura más muerte, dolor, miserias y sufrimientos. --------------- Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
Dos de los más débiles eslabones en la cadena de dependencias sucesivas que Estados Unidos busca mantener congeladas en el tiempo en América Latina, Bolivia y Paraguay, tienen un largo historial de desestabilización e intervencionismo propiciados por intereses estadounidenses que son hechos suyos por los reyezuelos vendidos locales que han servido siempre de intermediarios.
El 19 de diciembre de 1924 un Directorio Federal designado por el presidente Calvin Coolidge, vicepresidente que completó el período al fallecer el presidente Warren Harding, formulaba que era de importancia esencial que las compañías estadounidenses adquieran y exploten los yacimientos petrolíferos en México y América del Sur, que no sólo “deben constituir una fuente de aprovisionamiento, sino que su control también debe estar en manos de nuestros conciudadanos”.
Esta expresión de deseos bastó para atraer sobre Bolivia y Paraguay el tenebroso espectro de la guerra y la muerte.
Establecida la Standard Oil Company en Bolivia, empresa fundada por el legendario empresario petrolero John Davison Rockefeller, pronto deseó extender su influencia al vecino territorio del Chaco que Paraguay reivindicaba como suyo, y esgrimía como título un fallo del mismo presidente de los Estados Unidos Rutherford Hayes, dado ante una controversia con Argentina por su posesión. El agente petrolero que urdiría la guerra entre Paraguay y Bolivia que siguió, era un aventurero texano que luego ganaría fama por sus enfrentamiento con el líder argentino Juan Domingo Perón. Se trataba de un heredero de yacimientos minerales en Chile y luego yerno de Simón Patiño, el norteamericano Spruille Braden.
Las promesas de Braden al presidente Daniel Salamanca de apoyo militar y jugosos créditos obtenidos en Wall Street por intermedio de sus influencias en el mundo de los negocios, llevaron a Bolivia a lanzar un ejército de nativos quechuas, aymarás y mineros de pulmones carcomidos por el sílice a la aventura de conquistar el Chaco. En la surrealista guerra olvidada que se desató se enfrentaron a tropas constituídas por labriegos parasitados y desnutridos a los que el gobierno de Asunción arrancó de los latifundios y les reemplazó los rudimentos de labranza por el fusil.
El fantasma de aquella guerra volvió a cernirse sobre el Chaco en coincidencia con la presentación de credenciales como representante del imperio en Paraguay del embajador James Cason, verdadero especialista en desestabilizar gobiernos y viejo conocido por su impertinente tendencia a la intromisión en varios países de Latinoamérica. Asunción, que durante las dictaduras de Pinochet y Videla fue una verdadera capital para el Operativo Cóndor y donde la embajada norteamericana (una ciclópea sede fortificado de varias hectáreas) estableció su Foreign Broadcasting Information Service para monitorear el espectro radioeléctrico de todo el Cono Sur, volvió a retomar dinamismo esta vez con la distribución de fuertes sumas en dólares entre organizaciones no gubernamentales de Bolivia y Paraguay.
Pronto los medios paraguayos conocidos por sus vinculaciones con la National Endowment for Democracy y USAID iniciaron una campaña de supuestas denuncias sobre tendencias belicistas bolivianas alentadas por Hugo Chávez buscando enfrentar al gobierno de Evo Morales con el de Nicanor Duarte Frutos. Luego siguieron grandes titulares que hablaban de supuesto secesionismo en varias regiones de Bolivia, que curiosamente empezaron a escucharse con anticipación en Paraguay hasta que finalmente se dieron en la práctica.
Actualmente James Cason financia a varios grupos opositores al gobierno paraguayo que en maniobra diversiva se presentaron como de izquierdas cerrando filas en torno al obispo Fernando Lugo, aunque apoyados por la prensa pro-imperialista de ultraderecha, a los que benefició con fuertes sumas en dólares para inficionar la sociedad civil en descrédito de partidos políticos tradicionales con la complacencia del conservador Partido Liberal, que no se siente incómodo acompañando a estos grupos por su conocida tendencia neoliberal e inescrupulosidad para aceptar sobornos y pactos deshonrosos.
Para hacerse una idea de la actitud parcial de Cason a favor de la oposición, basta mencionar que ante brotes de epidemia por fiebre amarilla entregó al gobierno apenas 50 mil dólares, mientras que para financiar a un partido opositor, el PMas que lidera Camilo Soares, un par de años atrás desembolsó 127 mil dólares.
La aparición de fiebre amarilla después de más de un siglo en Paraguay, la actitud indiferente de la oposición que la aprovechó para organizar mitines políticos y se negó a detener su campaña electoralista a pesar de la emergencia, y un llamativo atentado contra la vida del presidente Nicanor Duarte Frutos con un vaso de agua mineral en su mismo Comando Militar, son indicativos de vulnerabilidad en un país donde agentes norteamericanos tiene libertad para transitar a su antojo por el territorio, hacer estudios geo-espaciales y del subsuelo, experimentar con medicamentos en fase de prueba aplicándolos a la población en áreas rurales y otras iniquidades. A su vez la mayoría de los jefes castrenses que integran la cúpula militar en cuya sede se perpetró el atentado contra el presidente, son militares que han recibido instrucción en Estados Unidos, en la escuela de golpistas de Fort Benning y otras instituciones de donde salen los más leales vasallos al imperio que en un país bajo sujeción neocolonial puedan servir.
Todos los signos que viene dando la actitud insolente de James Cason para con el gobierno y las instituciones paraguayas son reveladores de que Estados Unidos no piensa renunciar a su papel preponderante por estas latitudes. Un hecho que, desgraciadamente para los sudamericanos, sólo augura más muerte, dolor, miserias y sufrimientos. --------------- Luis Agüero Wagner
jueves, 21 de febrero de 2008
PARAGUAY ENTRE JAMES CASON Y LA FIEBRE AMARILLA
PARAGUAY, ENTRE JAMES CASON Y LA FIEBRE AMARILLA
(Luis Agüero Wagner)
La rápida asistencia recibida por Paraguay desde el Brasil ante el problema sanitario de la fiebre amarilla, demostró lo impracticable de la confrontación con Brasil por el tema de la “soberanía energética” utilizado por el populista obispo Fernando Lugo como presunta propuesta para ganar adherentes, aunque en realidad se trata de un argumento utilizado para tirotear contra El MERCOSUR desde la prensa ultraderechista paraguaya.
El brote de fiebre amarilla después de un siglo en Paraguay, también generó suspicacias entre médicos conocedores de la utilización de este mal como arma bacteriológica del imperio norteamericano. Estas sospechas se vieron acentuadas por la presencia como embajador en este país del embajador James Cason, conocido por su tendencia hacia el intervencionismo, que hoy financia en Paraguay a la mayoría de los referentes agrupados en torno al obispo Fernando Lugo y a su prensa adicta, mediante fuertes sumas disfrazadas de donaciones a organizaciones no gubernamentales. Esto ha generado roces entre el embajador norteamericano y altos funcionarios del gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos.
Anteriormente, se destacó reclutando bien remunerados disidentes en Cuba a los que encomendó la misión de representar el papel de periodistas perseguidos por el régimen.
Varias fuentes revelaron a la prensa paraguaya que el uso de insectos para trasmitir enfermedades ha sido objeto de profundos estudios por parte del ejército norteamericano en Fuerte Detrick, cuyo inventario ya en 1959 incluía mosquitos infectados con fiebre amarilla, malaria y dengue; pulgas infectadas con plaga, garrapatas con tularemia, fiebre recidiva y fiebre de colorado; moscas domésticas infectadas con cólera, ántrax y disentería. Según datos al respecto revelados por el propio Ejército norteamericano, el Centro de Armas Bacteriológicas de las Fuerzas Terrestres de Estados Unidos realizó experimentos con mosquitos Aedes aegypti portadores de la fiebre amarilla, que se llevaron a cabo en un polígono aéreo en el estado de la Florida.
Los resultados de las investigaciones realizadas demostraron que los mosquitos alcanzaron en un día distancias de 1,6 a3,2 kilómetros y picaron a muchas personas; que el Aedes aegypti poseía grandes posibilidades para la transportación de la fiebre amarilla a grandes distancias. El 29 de octubre de 1980 un cable procedente de Washington informaba que el Gobierno de Estados Unidos pensó seriamente usar el mosquito portador de la fiebre amarilla contra la Unión Soviética durante la guerra fría en 1956. Los documentos desclasificados aseguran que la agresión contra la URSS sería llevada a cabo tomando en cuenta la imposibilidad de la Unión Soviética de poner en marcha un programa de inmunización masivo contra el ataque de los mosquitos. Se trataba de una gran potencia, a una gran distancia, y un inmenso territorio, con la cual Estados Unidos no estaba en guerra. Sin embargo, se acariciaba la idea de un silencioso sabotaje biológico.
La actitud de la oposición paraguaya ante los brotes de fiebre amarilla que actualmente azotan a Paraguay, especialmente los grupos financiados por Cason, resultó particularmente extraña por cuanto se abocaron a organizar mitines políticos en los centros asistenciales donde el gobierno brindaba vacunaciones masivas, como si se hubiera anticipado a los hechos y hubiera planeado un plan desestabilizador.
Todo esto coincide con la confesión del ministro inglés David Miliband de los vuelos secretos de la CIA sobre territorio británico realizados por el imperio norteamericano, que hacen suponer que no son muy difíciles realizar sobre Paraguay, donde abundan agentes encubiertos de la embajada norteamericana y no existen ni siquiera radares en funcionamiento para controlar el espacio aéreo. Curiosamente, la embajada estadounidense afirma apoyar la lucha contra el narcotráfico en este país aunque sea conocido que del extraño asesinato del general Rosa Rodríguez en la vía pública se sospecha de agentes de la DEA.
Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
La rápida asistencia recibida por Paraguay desde el Brasil ante el problema sanitario de la fiebre amarilla, demostró lo impracticable de la confrontación con Brasil por el tema de la “soberanía energética” utilizado por el populista obispo Fernando Lugo como presunta propuesta para ganar adherentes, aunque en realidad se trata de un argumento utilizado para tirotear contra El MERCOSUR desde la prensa ultraderechista paraguaya.
El brote de fiebre amarilla después de un siglo en Paraguay, también generó suspicacias entre médicos conocedores de la utilización de este mal como arma bacteriológica del imperio norteamericano. Estas sospechas se vieron acentuadas por la presencia como embajador en este país del embajador James Cason, conocido por su tendencia hacia el intervencionismo, que hoy financia en Paraguay a la mayoría de los referentes agrupados en torno al obispo Fernando Lugo y a su prensa adicta, mediante fuertes sumas disfrazadas de donaciones a organizaciones no gubernamentales. Esto ha generado roces entre el embajador norteamericano y altos funcionarios del gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos.
Anteriormente, se destacó reclutando bien remunerados disidentes en Cuba a los que encomendó la misión de representar el papel de periodistas perseguidos por el régimen.
Varias fuentes revelaron a la prensa paraguaya que el uso de insectos para trasmitir enfermedades ha sido objeto de profundos estudios por parte del ejército norteamericano en Fuerte Detrick, cuyo inventario ya en 1959 incluía mosquitos infectados con fiebre amarilla, malaria y dengue; pulgas infectadas con plaga, garrapatas con tularemia, fiebre recidiva y fiebre de colorado; moscas domésticas infectadas con cólera, ántrax y disentería. Según datos al respecto revelados por el propio Ejército norteamericano, el Centro de Armas Bacteriológicas de las Fuerzas Terrestres de Estados Unidos realizó experimentos con mosquitos Aedes aegypti portadores de la fiebre amarilla, que se llevaron a cabo en un polígono aéreo en el estado de la Florida.
Los resultados de las investigaciones realizadas demostraron que los mosquitos alcanzaron en un día distancias de 1,6 a3,2 kilómetros y picaron a muchas personas; que el Aedes aegypti poseía grandes posibilidades para la transportación de la fiebre amarilla a grandes distancias. El 29 de octubre de 1980 un cable procedente de Washington informaba que el Gobierno de Estados Unidos pensó seriamente usar el mosquito portador de la fiebre amarilla contra la Unión Soviética durante la guerra fría en 1956. Los documentos desclasificados aseguran que la agresión contra la URSS sería llevada a cabo tomando en cuenta la imposibilidad de la Unión Soviética de poner en marcha un programa de inmunización masivo contra el ataque de los mosquitos. Se trataba de una gran potencia, a una gran distancia, y un inmenso territorio, con la cual Estados Unidos no estaba en guerra. Sin embargo, se acariciaba la idea de un silencioso sabotaje biológico.
La actitud de la oposición paraguaya ante los brotes de fiebre amarilla que actualmente azotan a Paraguay, especialmente los grupos financiados por Cason, resultó particularmente extraña por cuanto se abocaron a organizar mitines políticos en los centros asistenciales donde el gobierno brindaba vacunaciones masivas, como si se hubiera anticipado a los hechos y hubiera planeado un plan desestabilizador.
Todo esto coincide con la confesión del ministro inglés David Miliband de los vuelos secretos de la CIA sobre territorio británico realizados por el imperio norteamericano, que hacen suponer que no son muy difíciles realizar sobre Paraguay, donde abundan agentes encubiertos de la embajada norteamericana y no existen ni siquiera radares en funcionamiento para controlar el espacio aéreo. Curiosamente, la embajada estadounidense afirma apoyar la lucha contra el narcotráfico en este país aunque sea conocido que del extraño asesinato del general Rosa Rodríguez en la vía pública se sospecha de agentes de la DEA.
Luis Agüero Wagner
miércoles, 20 de febrero de 2008
ABC COLOR. VIVA LA IZQUIERDA Y ABAJO FIDEL
ABC COLOR: VIVA LA IZQUIERDA Y ABAJO FIDEL
(Luis Agüero Wagner)
Un nuevo síntoma no descrito por los tratados de Medicina es el que se apoderó de la oposición paraguaya, que celebró en estos días un brote de fiebre amarilla en el país con eufóricos mítines en lugares de vacunación contra esta enfermedad, cual político que va a la caza de votos en una ceremonia fúnebre.
No debería sorprendernos mucho este tipo de eventos surrealistas en el contexto paraguayo, donde la prensa ultraderechista que dedica grandes espacios a dirigir furibundas diatribas contra Fidel Castro y Hugo Chávez con insistente regularidad pretende convencernos que apoya a la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo.
Para hacernos una idea del tamaño de la píldora que nos intenta hacer tragar el diario ultraderechista ABC color, vinculado a la National Endowment for Democracy y al embajador James Cason, basta mencionar que hoy miércoles anuncia en tapa con letras catástrofes el fin del “asfixiado y arcaico” régimen castrista pintando un desolador panorama de Cuba a la que ve acosada por escasez de alimentos, especulación en el mercado negro y sin siquiera educación. Nos informa que Fidel Castro ya ha perdido la razón, encontrándose “desquiciado” y que a la hora de contabilizar sus asesinatos superará a Videla, Pinochet y Somoza. Quizá le es fácil olvidar hoy que a todos estos dictadores su diario defendió apasionadamente, cada cual a su turno.
Todo esto se publica en ABC por orden de su propietario el Sr. Aldo Zucolillo, financista de la represión dictatorial que hoy olvida haber sido un gran defensor de Pinochet, Videla, favorecido de Stroessner en sus negocios antes de perder privilegios, y de quien existen documentos que lo acreditan como mecenas del director del centro de detención y tortura de la dictadura paraguaya, Antonio Campos Alum.
Para conocer más a este insigne promotor de las candidaturas “izquierdistas” que acompañan al obispo Fernando Lugo, basta visitar los archivos del Terror u hojear la página 302 del libro “Es mi informe” del Dr. Alfredo Boccia Paz, Myrian González y Rosa Palau. En tales sitios cualquier ciudadano puede informarse que el gran luchador por la libertad de expresión Aldo Zucolillo, entre otros importantes empresarios, aportó un millón de guaraníes de entonces para el relacionamiento internacional y las actividades anticomunistas de “La Técnica”, de acuerdo a documentos encontrados en los Archivos del Terror, clasificados en la Carpeta DNAT, marzo de 1979.
Visitando la hemeroteca de ABC se podrán encontrar otras joyas de la literatura como la defensa que hacían sus redactores de Jorge Rafael Videla, las loas que dedicaban a Pinochet y, por supuesto, los panegíricos a su paternal benefactor Alfredo Stroessner.
Ser el dueño del diario de mayor tirada de la capital paraguaya le permite a Zucolillo tener éste y otros tantos antecedentes silenciados, ya que arbitra gran parte de lo que en los medios paraguayos se puede decir, y lo que las editoriales pueden publicar. Ni la Comisión de Verdad y Justicia formada para investigar las persecuciones en tiempos de Stroessner, ni las organizaciones de derechos humanos, ni los políticos abocados al tema se atreven a abrir la boca y cuestionar algunos de estos lúgubres aspectos del pasado del zar de la prensa, que maneja a su antojo a los opositores ávidos de aparecer en las páginas de su diario.
Se trata en su gran mayoría de personajes que si no son mencionados en ABC color, virtualmente no existen, por lo cual deben seguir con abyección las pautas del presunto prócer de la libertad de expresión que no tuvo inconvenientes para defender en sus editoriales a Pinochet para encubrir a su propio cuñado, involucrado nada más y nada menos que en el asesinato de Orlando Letelier.
Tan grande es el delirio de este digno sobreviviente del parque jurásico del tiranosaurio Stroesnner que no sólo se cree facultado para dirigir desde la prensa partidos políticos, sino también modificar con su poder sobre la prensa su propia historia personal y la de los demás. Ya decía Jean Paul Sastre que incluso el pasado podía modificarse por obra y gracia de los historiadores, aserto que Zucolillo y su séquito de escribientes y politiqueros pusilánimes se han encargado de demostrar por medio del experimento controlado que han urdido en Paraguay.
Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
Un nuevo síntoma no descrito por los tratados de Medicina es el que se apoderó de la oposición paraguaya, que celebró en estos días un brote de fiebre amarilla en el país con eufóricos mítines en lugares de vacunación contra esta enfermedad, cual político que va a la caza de votos en una ceremonia fúnebre.
No debería sorprendernos mucho este tipo de eventos surrealistas en el contexto paraguayo, donde la prensa ultraderechista que dedica grandes espacios a dirigir furibundas diatribas contra Fidel Castro y Hugo Chávez con insistente regularidad pretende convencernos que apoya a la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo.
Para hacernos una idea del tamaño de la píldora que nos intenta hacer tragar el diario ultraderechista ABC color, vinculado a la National Endowment for Democracy y al embajador James Cason, basta mencionar que hoy miércoles anuncia en tapa con letras catástrofes el fin del “asfixiado y arcaico” régimen castrista pintando un desolador panorama de Cuba a la que ve acosada por escasez de alimentos, especulación en el mercado negro y sin siquiera educación. Nos informa que Fidel Castro ya ha perdido la razón, encontrándose “desquiciado” y que a la hora de contabilizar sus asesinatos superará a Videla, Pinochet y Somoza. Quizá le es fácil olvidar hoy que a todos estos dictadores su diario defendió apasionadamente, cada cual a su turno.
Todo esto se publica en ABC por orden de su propietario el Sr. Aldo Zucolillo, financista de la represión dictatorial que hoy olvida haber sido un gran defensor de Pinochet, Videla, favorecido de Stroessner en sus negocios antes de perder privilegios, y de quien existen documentos que lo acreditan como mecenas del director del centro de detención y tortura de la dictadura paraguaya, Antonio Campos Alum.
Para conocer más a este insigne promotor de las candidaturas “izquierdistas” que acompañan al obispo Fernando Lugo, basta visitar los archivos del Terror u hojear la página 302 del libro “Es mi informe” del Dr. Alfredo Boccia Paz, Myrian González y Rosa Palau. En tales sitios cualquier ciudadano puede informarse que el gran luchador por la libertad de expresión Aldo Zucolillo, entre otros importantes empresarios, aportó un millón de guaraníes de entonces para el relacionamiento internacional y las actividades anticomunistas de “La Técnica”, de acuerdo a documentos encontrados en los Archivos del Terror, clasificados en la Carpeta DNAT, marzo de 1979.
Visitando la hemeroteca de ABC se podrán encontrar otras joyas de la literatura como la defensa que hacían sus redactores de Jorge Rafael Videla, las loas que dedicaban a Pinochet y, por supuesto, los panegíricos a su paternal benefactor Alfredo Stroessner.
Ser el dueño del diario de mayor tirada de la capital paraguaya le permite a Zucolillo tener éste y otros tantos antecedentes silenciados, ya que arbitra gran parte de lo que en los medios paraguayos se puede decir, y lo que las editoriales pueden publicar. Ni la Comisión de Verdad y Justicia formada para investigar las persecuciones en tiempos de Stroessner, ni las organizaciones de derechos humanos, ni los políticos abocados al tema se atreven a abrir la boca y cuestionar algunos de estos lúgubres aspectos del pasado del zar de la prensa, que maneja a su antojo a los opositores ávidos de aparecer en las páginas de su diario.
Se trata en su gran mayoría de personajes que si no son mencionados en ABC color, virtualmente no existen, por lo cual deben seguir con abyección las pautas del presunto prócer de la libertad de expresión que no tuvo inconvenientes para defender en sus editoriales a Pinochet para encubrir a su propio cuñado, involucrado nada más y nada menos que en el asesinato de Orlando Letelier.
Tan grande es el delirio de este digno sobreviviente del parque jurásico del tiranosaurio Stroesnner que no sólo se cree facultado para dirigir desde la prensa partidos políticos, sino también modificar con su poder sobre la prensa su propia historia personal y la de los demás. Ya decía Jean Paul Sastre que incluso el pasado podía modificarse por obra y gracia de los historiadores, aserto que Zucolillo y su séquito de escribientes y politiqueros pusilánimes se han encargado de demostrar por medio del experimento controlado que han urdido en Paraguay.
Luis Agüero Wagner
martes, 19 de febrero de 2008
EL ILUSORIO ROMANCE DEL OBISPO Y LAS ENCUESTAS
EL ILUSORIO ROMANCE DEL OBISPO Y LAS ENCUESTAS
(Luis Agüero Wagner)
La encuestofilia de los partidarios del obispo Fernando Lugo es un claro ejemplo de cómo juicios parciales llevan a conclusiones radicales cuando se trata de fanáticos cultores de la publicidad tendenciosa, siempre predispuestos para emitir juicios subjetivos y politiquear aún en medio de una emergencia nacional por brotes de fiebre amarilla como la que vive en estos días el Paraguay. La negligencia de esta actitud es aún mas grave en el caso de algunos políticos opositores que poseen un grado en medicina pagado sacrificadamente por el presupuesto público, como Carlos Filizzola, Aníbal Carrillo, Héctor Lacognata y otros, pero que haciendo gala de insensibilidad social se dedican sin remordimientos al proselitismo en medio de una epidemia en lugar de presentarse aunque sea para media hora de trabajo voluntario de vacunación.
Varios factores permiten dudar de los últimos resultados que dan el primer lugar al obispo Fernando Lugo, sobre todo porque quien encargó las encuestas es el mismo diario –ABC color- que promovió entre los activistas funcionales a sus campañas contra el Mercosur la candidatura de Lugo, y porque ya nadie duda que tanto el dueño del periódico como sus escribientes están a punto de cortarse las venas por la candidatura que parieron. En segundo término, el encuestador es el mismo que auguró una victoria por quince puntos para Federico Fraude (como se conoce al compañero de fórmula del obispo por la forma en que adjudicó el triunfo en las internas de su partido, el liberal), quien al postre solo pudo imponerse gracias al fervor liberal de las almas en pena de los camposantos de Guarambaré.
Profundizando otros datos más indicativos, se descubre que en realidad la primera impresión que dan los números preliminares es bastante engañosa.
Sabemos por ejemplo que el 46 por ciento cree que ganará Blanca Ovelar, y solo el 21 por ciento da crédito a una victoria del obispo Lugo, aunque el 31 tenga intención de votar por Lugo y sólo el 25 de hacerlo por Blanca. Desglosando el trabalenguas, la mayoría cree que volverá a ganar el partido colorado aunque Lugo tenga una efímera primera posición mientras sanen las heridas de las internas del partido gobernante, porque reconoce como eternos perdedores a los héroes de la oposición.
De cabo a rabo el discurso y la realidad de los hechos se contradicen con tanta certeza en la victoria opositora, empezando por el caso de prueba de Caacupé, donde nuestras tropas de élite fueron a recuperar una gobernación perdida, para volver de su incursión rural con las manos vacías y viendo las estrellas por los cachiporrazos recibidos. El luguista Carlitos Filizzola Pallarés, quien hace ya casi dos décadas vivió sus quince minutos de gloria cuando llegó a la Intendencia Municipal de Asunción por voluntad popular y con la ayuda del narcotraficante Andrés Rodríguez, ahora se queja amargamente de que no puede entrar en la municipalidad ni por favor del portero.
Sin dar mayores explicaciones del cómo, garantizan a pesar de todo una abrumadora victoria electoral el 20 de abril, aunque nadie se arriesga a ceder su puesto en las listas parlamentarias que se antojan por momentos más numerosas en candidatos que votantes. La oposición luguista ratifica permanentemente su plena fé en el cambio, aunque el partido oficialista sea el único que se renovó en casi veinte años de interminable transición.
Hace veinte años, en las postrimerías del régimen de Stroessner, cuando nadie había aún escuchado hablar del actual presidente Nicanor Duarte Frutos o la candidata colorada Blanca Ovelar, ya se encontraban en la palestra opositora casi todos los mismos eternos perdedores que hoy, convencidos al fin de su destino, apelan al místico argumento de la sotana para intentar lograr lo que no pudieron por incapacidad, deshonestidad, camandulerismo, figuretismo, vanidad, holgazanería y permanente deterioro de la propia imagen con el discurrir de todos estos años de democracia de baja intensidad.
Tampoco es comprensible la lógica del discurso que profieren altaneros los hombres del Obispo, asegurando que ganarán aunque el TSJE sea controlado por un violador de la constitución y la ANR (partido de gobierno) cuente con un jefe de campaña adjunto sin apego a la legalidad que para colmo es el comandante en jefe de las Fuerzas armadas.
Repiten además sin pausa que sobre los comicios pesa la amenaza latente de un fraude implícita en tener a un incondicional de la ANR del que son cómplices en repartijas de presupuesto al frente de los tribunales electorales. La explicación que nos deben entonces es:¿Cómo piensan ganar?
LUIS AGÜERO WAGNER.
(Luis Agüero Wagner)
La encuestofilia de los partidarios del obispo Fernando Lugo es un claro ejemplo de cómo juicios parciales llevan a conclusiones radicales cuando se trata de fanáticos cultores de la publicidad tendenciosa, siempre predispuestos para emitir juicios subjetivos y politiquear aún en medio de una emergencia nacional por brotes de fiebre amarilla como la que vive en estos días el Paraguay. La negligencia de esta actitud es aún mas grave en el caso de algunos políticos opositores que poseen un grado en medicina pagado sacrificadamente por el presupuesto público, como Carlos Filizzola, Aníbal Carrillo, Héctor Lacognata y otros, pero que haciendo gala de insensibilidad social se dedican sin remordimientos al proselitismo en medio de una epidemia en lugar de presentarse aunque sea para media hora de trabajo voluntario de vacunación.
Varios factores permiten dudar de los últimos resultados que dan el primer lugar al obispo Fernando Lugo, sobre todo porque quien encargó las encuestas es el mismo diario –ABC color- que promovió entre los activistas funcionales a sus campañas contra el Mercosur la candidatura de Lugo, y porque ya nadie duda que tanto el dueño del periódico como sus escribientes están a punto de cortarse las venas por la candidatura que parieron. En segundo término, el encuestador es el mismo que auguró una victoria por quince puntos para Federico Fraude (como se conoce al compañero de fórmula del obispo por la forma en que adjudicó el triunfo en las internas de su partido, el liberal), quien al postre solo pudo imponerse gracias al fervor liberal de las almas en pena de los camposantos de Guarambaré.
Profundizando otros datos más indicativos, se descubre que en realidad la primera impresión que dan los números preliminares es bastante engañosa.
Sabemos por ejemplo que el 46 por ciento cree que ganará Blanca Ovelar, y solo el 21 por ciento da crédito a una victoria del obispo Lugo, aunque el 31 tenga intención de votar por Lugo y sólo el 25 de hacerlo por Blanca. Desglosando el trabalenguas, la mayoría cree que volverá a ganar el partido colorado aunque Lugo tenga una efímera primera posición mientras sanen las heridas de las internas del partido gobernante, porque reconoce como eternos perdedores a los héroes de la oposición.
De cabo a rabo el discurso y la realidad de los hechos se contradicen con tanta certeza en la victoria opositora, empezando por el caso de prueba de Caacupé, donde nuestras tropas de élite fueron a recuperar una gobernación perdida, para volver de su incursión rural con las manos vacías y viendo las estrellas por los cachiporrazos recibidos. El luguista Carlitos Filizzola Pallarés, quien hace ya casi dos décadas vivió sus quince minutos de gloria cuando llegó a la Intendencia Municipal de Asunción por voluntad popular y con la ayuda del narcotraficante Andrés Rodríguez, ahora se queja amargamente de que no puede entrar en la municipalidad ni por favor del portero.
Sin dar mayores explicaciones del cómo, garantizan a pesar de todo una abrumadora victoria electoral el 20 de abril, aunque nadie se arriesga a ceder su puesto en las listas parlamentarias que se antojan por momentos más numerosas en candidatos que votantes. La oposición luguista ratifica permanentemente su plena fé en el cambio, aunque el partido oficialista sea el único que se renovó en casi veinte años de interminable transición.
Hace veinte años, en las postrimerías del régimen de Stroessner, cuando nadie había aún escuchado hablar del actual presidente Nicanor Duarte Frutos o la candidata colorada Blanca Ovelar, ya se encontraban en la palestra opositora casi todos los mismos eternos perdedores que hoy, convencidos al fin de su destino, apelan al místico argumento de la sotana para intentar lograr lo que no pudieron por incapacidad, deshonestidad, camandulerismo, figuretismo, vanidad, holgazanería y permanente deterioro de la propia imagen con el discurrir de todos estos años de democracia de baja intensidad.
Tampoco es comprensible la lógica del discurso que profieren altaneros los hombres del Obispo, asegurando que ganarán aunque el TSJE sea controlado por un violador de la constitución y la ANR (partido de gobierno) cuente con un jefe de campaña adjunto sin apego a la legalidad que para colmo es el comandante en jefe de las Fuerzas armadas.
Repiten además sin pausa que sobre los comicios pesa la amenaza latente de un fraude implícita en tener a un incondicional de la ANR del que son cómplices en repartijas de presupuesto al frente de los tribunales electorales. La explicación que nos deben entonces es:¿Cómo piensan ganar?
LUIS AGÜERO WAGNER.
sábado, 16 de febrero de 2008
MISOGINIA Y MACHISMO RETRÓGRADO EN LA ARENA POLÍTICA
PARAGUAY:
MISOGINIA Y MACHISMO RETRÓGRADO EN LA ARENA_POLÍTICA_(Luis Agüero Wagner, Asunción)
Decía Mao Tse Tung que las mujeres sostienen la mitad del cielo, pero la propaganda misógina en boga intenta convencernos que en realidad mantienen a la mitad del infierno.
Haciendo honor a su reputación de cementerio de teorías, nuevas corrientes políticas sui generis han venido surgiendo en el Paraguay hoy envuelto en un delirante proceso electoral donde se enfrentan un general golpista, un obispo y una mujer. Como primera contradicción que debe tenerse en cuenta, hay que aclarar que los candidatos que representan lo más funesto del pasado latinoamericano, la cruz de la religión católica, la Biblia y las botas militares, se han postulado en este país como un avance hacia el futuro.
La primera candidatura femenina con serias posibilidades de llegar a la presidencia de la república en la historia del Paraguay, favorita para hacerse con la victoria de acuerdo a los antecedentes locales de preferencias partidarias, la postulante Blanca Ovelar, curiosamente es atacada como una incursión retrógrada por los autoproclamados progresistas.
La prensa ultraderechista que curiosamente se juega en estas elecciones por candidaturas supuestamente izquierdistas, contrabandeando hacia extremos impropios del espectro político a operativos de la embajada norteamericana que reciben aportes en dólares para su Plan Umbral (que con la excusa del combate a la corrupción busca afianzar el neoliberalismo), ha venido agudizando sus ataques a las mujeres con críticas burlonas y calificativos poco caballerosos. Entre los blancos predilectos del diario ABC color, al que concurren los opositores regularmente para rendir pleitesía a su propietario –un empresario enriquecido merced a privilegios obtenidos del dictador Stroessner- haciendo coro a su retrógrada y desgastada línea editorial, se encuentran la ministra de la Mujer María José Argaña, la ministra Judith Andraschko, Miguelina de Martínez Doldán, la intendenta de Asunción y la candidata presidencial.
Todas estas funcionarias que ocupan importantes posiciones en el gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos, vienen siendo presentadas por la prensa opositora encabezada por ABC como funcionarias ineficientes, títeres sin autonomía propia y exponentes de la corrupción. La propaganda apunta a remover el espíritu machista que anida en amplios sectores de la población.
Entre los principales críticos a la gestión de las mujeres en el gobierno, por ironías de la vida, se cuentan a personajes como el Senador Carlos Filizzola, quien se declara de izquierdas y que ha cuidado siempre una artificial apariencia de luchador social progresista, anexando a su discurso todas las reivindicaciones referentes a género y libertad sexual, aunque evidentemente solo de boca para afuera. Otro de los principales referentes de esta campaña salpicada de machismo retrógrado es el supuesto guevarista Camilo Soares, quien encabeza una agresiva campaña de afiches insultantes que buscan denigrar a la candidata oficialista y a otros referentes del gobierno
Todo esto ocurre en un país con un antiguo historial de hegemonía masculina, al que en tiempos de la conquista se conoció como “el paraíso de Mahoma”, por la licenciosa vida de los aventureros españoles que se dedicaron con estusiasmo al mestizaje y la poligamia con las nativas guaraníes. La paternidad irresponsable de estos europeos determinó que la responsabilidad de criar a los mancebos de la tierra recayera invariablemente en las madres, circunstancia que posibilitó mantener viva la lengua guaraní, en el presente tanto o más importante que el castellano para la comunicación en Paraguay.
Estos aspectos hacen que hoy la sociedad paraguaya tenga un notorio componente femenino en todas las aristas de su estructuración, porque como bien lo señalaran algunos de los más lúcidos intelectuales paraguayos como Oscar Creydt o Augusto Roa Bastos, la paraguaya es una nación que debe su misma existencia a las mujeres. Que la presunción de Creydt y Roa no es una exageración lo confirma su propia historia, y basta para ello recordar una memoria del escritor y estadista argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien con la cruel sinceridad que lo caracterizaba atribuía la conclusión de la guerra contra la Triple Alianza en 1870 ( que libraron Argentina, Brasil y Uruguay con financianción inglesa contra Paraguay), a la sencilla razón que habían sido exterminados todos los habitantes de sexo masculino y mayores de edad.
La reconstrucción de un país moral y materialmente devastado por el imperialismo inglés y sus aliados en 1870, es bueno tenerlo presente, sólo pudieron hacerla las mujeres paraguayas sobrevivientes. Aunque hoy desde la derecha plutocrática y desde una peculiar izquierda que se ampara en la financiación del imperialismo norteamericano y la prensa fascistoide, se pretenda denigrarlas con la misoginia y el machismo retrógrado que han soltado a la pelea en la arena política. (Luis Agüero Wagner).
MISOGINIA Y MACHISMO RETRÓGRADO EN LA ARENA_POLÍTICA_(Luis Agüero Wagner, Asunción)
Decía Mao Tse Tung que las mujeres sostienen la mitad del cielo, pero la propaganda misógina en boga intenta convencernos que en realidad mantienen a la mitad del infierno.
Haciendo honor a su reputación de cementerio de teorías, nuevas corrientes políticas sui generis han venido surgiendo en el Paraguay hoy envuelto en un delirante proceso electoral donde se enfrentan un general golpista, un obispo y una mujer. Como primera contradicción que debe tenerse en cuenta, hay que aclarar que los candidatos que representan lo más funesto del pasado latinoamericano, la cruz de la religión católica, la Biblia y las botas militares, se han postulado en este país como un avance hacia el futuro.
La primera candidatura femenina con serias posibilidades de llegar a la presidencia de la república en la historia del Paraguay, favorita para hacerse con la victoria de acuerdo a los antecedentes locales de preferencias partidarias, la postulante Blanca Ovelar, curiosamente es atacada como una incursión retrógrada por los autoproclamados progresistas.
La prensa ultraderechista que curiosamente se juega en estas elecciones por candidaturas supuestamente izquierdistas, contrabandeando hacia extremos impropios del espectro político a operativos de la embajada norteamericana que reciben aportes en dólares para su Plan Umbral (que con la excusa del combate a la corrupción busca afianzar el neoliberalismo), ha venido agudizando sus ataques a las mujeres con críticas burlonas y calificativos poco caballerosos. Entre los blancos predilectos del diario ABC color, al que concurren los opositores regularmente para rendir pleitesía a su propietario –un empresario enriquecido merced a privilegios obtenidos del dictador Stroessner- haciendo coro a su retrógrada y desgastada línea editorial, se encuentran la ministra de la Mujer María José Argaña, la ministra Judith Andraschko, Miguelina de Martínez Doldán, la intendenta de Asunción y la candidata presidencial.
Todas estas funcionarias que ocupan importantes posiciones en el gobierno del presidente Nicanor Duarte Frutos, vienen siendo presentadas por la prensa opositora encabezada por ABC como funcionarias ineficientes, títeres sin autonomía propia y exponentes de la corrupción. La propaganda apunta a remover el espíritu machista que anida en amplios sectores de la población.
Entre los principales críticos a la gestión de las mujeres en el gobierno, por ironías de la vida, se cuentan a personajes como el Senador Carlos Filizzola, quien se declara de izquierdas y que ha cuidado siempre una artificial apariencia de luchador social progresista, anexando a su discurso todas las reivindicaciones referentes a género y libertad sexual, aunque evidentemente solo de boca para afuera. Otro de los principales referentes de esta campaña salpicada de machismo retrógrado es el supuesto guevarista Camilo Soares, quien encabeza una agresiva campaña de afiches insultantes que buscan denigrar a la candidata oficialista y a otros referentes del gobierno
Todo esto ocurre en un país con un antiguo historial de hegemonía masculina, al que en tiempos de la conquista se conoció como “el paraíso de Mahoma”, por la licenciosa vida de los aventureros españoles que se dedicaron con estusiasmo al mestizaje y la poligamia con las nativas guaraníes. La paternidad irresponsable de estos europeos determinó que la responsabilidad de criar a los mancebos de la tierra recayera invariablemente en las madres, circunstancia que posibilitó mantener viva la lengua guaraní, en el presente tanto o más importante que el castellano para la comunicación en Paraguay.
Estos aspectos hacen que hoy la sociedad paraguaya tenga un notorio componente femenino en todas las aristas de su estructuración, porque como bien lo señalaran algunos de los más lúcidos intelectuales paraguayos como Oscar Creydt o Augusto Roa Bastos, la paraguaya es una nación que debe su misma existencia a las mujeres. Que la presunción de Creydt y Roa no es una exageración lo confirma su propia historia, y basta para ello recordar una memoria del escritor y estadista argentino Domingo Faustino Sarmiento, quien con la cruel sinceridad que lo caracterizaba atribuía la conclusión de la guerra contra la Triple Alianza en 1870 ( que libraron Argentina, Brasil y Uruguay con financianción inglesa contra Paraguay), a la sencilla razón que habían sido exterminados todos los habitantes de sexo masculino y mayores de edad.
La reconstrucción de un país moral y materialmente devastado por el imperialismo inglés y sus aliados en 1870, es bueno tenerlo presente, sólo pudieron hacerla las mujeres paraguayas sobrevivientes. Aunque hoy desde la derecha plutocrática y desde una peculiar izquierda que se ampara en la financiación del imperialismo norteamericano y la prensa fascistoide, se pretenda denigrarlas con la misoginia y el machismo retrógrado que han soltado a la pelea en la arena política. (Luis Agüero Wagner).
miércoles, 13 de febrero de 2008
SEÑALES TERRENALES PARA LOS PARTIDARIOS DEL OBISPO
SEÑALES TERRENALES PARA LOS PARTIDARIOS DEL OBISPO (Luis Agüero Wagner)
Pocas veces en la historia política reciente del Paraguay el poder ha dado un mensaje tan claro como el que a principios de semana los buenos entendedores pudieron leer en los hechos de Caacupé, una pequeña ciudad a sesenta kilómetros de la capital paraguaya donde tiene su sede un diminuto gobierno regional. Ante la falta de argumentos para convencer a la turba liberal de partidarios del obispo Fernando Lugo que intentaba a empellones posesionarse de la sede de la gobernación -y del dinero de los royalties que en su beneficio acababa de liberar el gobierno-, las nunca bien ponderadas fuerzas del orden se vieron obligadas a recurrir al siempre vigente método pedagógico del garrotazo.
Para colmo de males, ni siquiera la menor traza de indignación asomó en los semblantes de los ciudadanos ante el bochornoso espectáculo de heroicos representantes del pueblo como el senador neoliberal Alfredo Jaeggli, el presidente del Congreso Tito Saguier o el diputado Blas Llano –que se trasladaron hasta el lugar para participar de los disturbios- recibiendo furibundos cachiporrazos. Por el contrario, más de uno los juzgó bien merecidos.
Ya veníamos sospechando de la vacuidad de los discursos triunfalistas de nuestros incorruptibles hombres del obispo ante la falta de voluntad para desalojar de su silla al tenebroso represor que dirige el Supremo Tribunal Electoral, posición que se ganó por sus servicios en la policía política del dictador Stroessner, entre otras medidas previas indispensables para enfocar con seriedad el objetivo de la alternancia. Pero la incapacidad manifiesta de la flor y nata de nuestra oposición para recuperar una menuda gobernación rural desalojando a una patota de adictos al gobierno de cuarta línea, hizo quedar el objetivo de expulsar al partido Colorado del Palacio de López a millones de años luz.
No creo pueda negarse que el ánimo de la Alianza Patriótica para el Cambio ha caído por el suelo ante esta pequeña demostración de lo que sucedería en el lejano e hipotético caso de que el 20 de abril puedan reunir los votos suficientes para derrotar al oficialismo, algo que no lograron en las municipales con una alianza mucho más amplia (que incluía al grupo del general Lino Oviedo y a los partidarios del empresario Pedro Fadul, ambos sectores hoy fuera de la alianza), cuando toda la oposición unida fue derrotada con facilidad por la ANR en el municipio de Encarnación.
Con semejante incapacidad opositora, el gobierno del PRI mexicano aparece como el lapso de un fugaz aleteo de colibrí comparado con los años que puede reinar la ANR en Paraguay. Y eso que los colorados todavía tienen que permanecer una década para equipararse al partido hegemónico que gobernó a la nación azteca desde que Plutarco Elías Calles lo organizó en marzo de 1929 para perpetuar las reformas de la revolución mexicana, y que logró equilibrarse hasta los umbrales del tercer milenio
Para mayor desaliento, debemos admitir que México es un país de mucho mayor desarrollo, cultura política y civismo que el Paraguay, que puede soportar desgobiernos mucho más prolongados, vale decir, sesenta años de tragedia política para nosotros no es nada.
Aunque las ocurrencias opositoras puedan estar a la orden del día, como montar un show mediático para entregar pasajes de ida a España al presidente Nicanor Duarte Frutos, quien se anuncia más dispuesto a quedarse que nunca, o promover a mesiánicos candidatos que apelan para ganar votos a temas que la gente no entiende y tampoco le interesan como la “soberanía energética”(mote con el que se conoce al principal argumento de las campañas contra el MERCOSUR que monta en Paraguay la prensa adicta al imperio norteamericano), lo cierto es que una vez tras otra se confirma la ineficacia del trabajo político de la oposición.
Puede sonar insistente, pero los opositores fueron nuevamente fieles a su costumbre de apelar a la prensa con vanas esperanzas de resolver una cuestión que no se resuelve con discursos lacrimógenos en tono falsete ante los micrófonos de medios ultraderechistas subsidiados por organismos norteamericanos de coacción imperialista como radio Ñandutí o el diario ABC color.
Mientras el senador Juan Carlos Galaverna, el verdadero poder detrás del trono en Paraguay, tocaba las teclas precisas para desalojar al efímero gobernador fadulista de Cordillera, Samuel Gómez el breve, nuestros héroes se tomaron su tiempo para aparecer en medios con su falsa retórica democrática-institucionalista y sus bellas abstracciones que sólo afloran cuando hay cerca un cronista de la prensa o un camarógrafo.
Cuando al fin decidieron abandonar el papel de estrellas de radio y televisión para volver al oficio de políticos, ya era demasiado tarde. Una bien fortificada barricada de comisiones de choque, policías y brigadas de soplones adictos al gobierno los aguardaba ansiosa, cachiporra en mano cual línea Maginot, parapetada en los umbrales de la gobernación en discordia.
Sólo puedo agregar mis deseos por que tanta insistencia por permanecer en el escenario político por parte de esta oposición, que sigue ofertando las mismas figuras de hace dos décadas en tanto el partido gobernante se ha renovado ya varias veces, se desvanezca de los ánimos después de la derrota opositora cantada del 20 de abril, y estos incapaces y sepultureros de la concertación se retiren definitivamente al lugar que hace tiempo les corresponde en el basural de la historia. Luis Agüero Wagner
Pocas veces en la historia política reciente del Paraguay el poder ha dado un mensaje tan claro como el que a principios de semana los buenos entendedores pudieron leer en los hechos de Caacupé, una pequeña ciudad a sesenta kilómetros de la capital paraguaya donde tiene su sede un diminuto gobierno regional. Ante la falta de argumentos para convencer a la turba liberal de partidarios del obispo Fernando Lugo que intentaba a empellones posesionarse de la sede de la gobernación -y del dinero de los royalties que en su beneficio acababa de liberar el gobierno-, las nunca bien ponderadas fuerzas del orden se vieron obligadas a recurrir al siempre vigente método pedagógico del garrotazo.
Para colmo de males, ni siquiera la menor traza de indignación asomó en los semblantes de los ciudadanos ante el bochornoso espectáculo de heroicos representantes del pueblo como el senador neoliberal Alfredo Jaeggli, el presidente del Congreso Tito Saguier o el diputado Blas Llano –que se trasladaron hasta el lugar para participar de los disturbios- recibiendo furibundos cachiporrazos. Por el contrario, más de uno los juzgó bien merecidos.
Ya veníamos sospechando de la vacuidad de los discursos triunfalistas de nuestros incorruptibles hombres del obispo ante la falta de voluntad para desalojar de su silla al tenebroso represor que dirige el Supremo Tribunal Electoral, posición que se ganó por sus servicios en la policía política del dictador Stroessner, entre otras medidas previas indispensables para enfocar con seriedad el objetivo de la alternancia. Pero la incapacidad manifiesta de la flor y nata de nuestra oposición para recuperar una menuda gobernación rural desalojando a una patota de adictos al gobierno de cuarta línea, hizo quedar el objetivo de expulsar al partido Colorado del Palacio de López a millones de años luz.
No creo pueda negarse que el ánimo de la Alianza Patriótica para el Cambio ha caído por el suelo ante esta pequeña demostración de lo que sucedería en el lejano e hipotético caso de que el 20 de abril puedan reunir los votos suficientes para derrotar al oficialismo, algo que no lograron en las municipales con una alianza mucho más amplia (que incluía al grupo del general Lino Oviedo y a los partidarios del empresario Pedro Fadul, ambos sectores hoy fuera de la alianza), cuando toda la oposición unida fue derrotada con facilidad por la ANR en el municipio de Encarnación.
Con semejante incapacidad opositora, el gobierno del PRI mexicano aparece como el lapso de un fugaz aleteo de colibrí comparado con los años que puede reinar la ANR en Paraguay. Y eso que los colorados todavía tienen que permanecer una década para equipararse al partido hegemónico que gobernó a la nación azteca desde que Plutarco Elías Calles lo organizó en marzo de 1929 para perpetuar las reformas de la revolución mexicana, y que logró equilibrarse hasta los umbrales del tercer milenio
Para mayor desaliento, debemos admitir que México es un país de mucho mayor desarrollo, cultura política y civismo que el Paraguay, que puede soportar desgobiernos mucho más prolongados, vale decir, sesenta años de tragedia política para nosotros no es nada.
Aunque las ocurrencias opositoras puedan estar a la orden del día, como montar un show mediático para entregar pasajes de ida a España al presidente Nicanor Duarte Frutos, quien se anuncia más dispuesto a quedarse que nunca, o promover a mesiánicos candidatos que apelan para ganar votos a temas que la gente no entiende y tampoco le interesan como la “soberanía energética”(mote con el que se conoce al principal argumento de las campañas contra el MERCOSUR que monta en Paraguay la prensa adicta al imperio norteamericano), lo cierto es que una vez tras otra se confirma la ineficacia del trabajo político de la oposición.
Puede sonar insistente, pero los opositores fueron nuevamente fieles a su costumbre de apelar a la prensa con vanas esperanzas de resolver una cuestión que no se resuelve con discursos lacrimógenos en tono falsete ante los micrófonos de medios ultraderechistas subsidiados por organismos norteamericanos de coacción imperialista como radio Ñandutí o el diario ABC color.
Mientras el senador Juan Carlos Galaverna, el verdadero poder detrás del trono en Paraguay, tocaba las teclas precisas para desalojar al efímero gobernador fadulista de Cordillera, Samuel Gómez el breve, nuestros héroes se tomaron su tiempo para aparecer en medios con su falsa retórica democrática-institucionalista y sus bellas abstracciones que sólo afloran cuando hay cerca un cronista de la prensa o un camarógrafo.
Cuando al fin decidieron abandonar el papel de estrellas de radio y televisión para volver al oficio de políticos, ya era demasiado tarde. Una bien fortificada barricada de comisiones de choque, policías y brigadas de soplones adictos al gobierno los aguardaba ansiosa, cachiporra en mano cual línea Maginot, parapetada en los umbrales de la gobernación en discordia.
Sólo puedo agregar mis deseos por que tanta insistencia por permanecer en el escenario político por parte de esta oposición, que sigue ofertando las mismas figuras de hace dos décadas en tanto el partido gobernante se ha renovado ya varias veces, se desvanezca de los ánimos después de la derrota opositora cantada del 20 de abril, y estos incapaces y sepultureros de la concertación se retiren definitivamente al lugar que hace tiempo les corresponde en el basural de la historia. Luis Agüero Wagner
EL CLARO MENSAJE DE CAACUPÉ
EL CLARO MENSAJE DE CAACUPÉ
(Luis Agüero Wagner)
Pocas veces en la historia política reciente del Paraguay el poder ha dado un mensaje tan claro como el que a principios de semana los buenos entendedores pudieron leer en los hechos de Caacupé. Ante la falta de argumentos para convencer a la turba liberal que intentaba a empellones posesionarse de la gobernación de Cordillera -y del dinero de los royalties que acababa de liberar el gobierno-, las nunca bien ponderadas fuerzas del orden se vieron obligadas a recurrir al siempre vigente método pedagógico del garrote.
Para peor de males, ni siquiera el menor dejo de indignación asomó en los semblantes de los ciudadanos ante el bochornoso espectáculo de heroicos representantes del pueblo como Alfredo Jaeggli, Tito Saguier o Blas Llano recibiendo furibundos cachiporrazos. Por el contrario, más de uno los juzgó bien merecidos.
Ya veníamos sospechando de la vacuidad de los discursos triunfalistas de nuestros incorruptibles opositores ante la falta de voluntad para desalojar de su silla al informante de Cantero que dirige el TSJE, entre otras medidas previas indispensables para enfocar con seriedad el objetivo de la alternancia. Pero la incapacidad de la flor y nata de nuestra oposición para recuperar una simple gobernación-campaña desalojando a una patota colorada de cuarta línea, hizo quedar el objetivo de expulsar al partido Colorado del Palacio de López a millones de años luz.
No creo pueda negarse que el ánimo de la Alianza Patriótica para el cambio ha caído por el suelo ante esta pequeña demostración de lo que sucedería en el lejano e hipotético caso de que el 20 de abril puedan reunir los votos suficientes para derrotar al oficialismo, algo que no lograron en las municipales con el oviedismo como aliado en Encarnación, donde toda la oposición unida fue derrotada con facilidad por la ANR.
Con semejante incapacidad opositora, el gobierno del PRI mexicano aparece como un fugaz aleteo de colibrí comparado con los años que puede reinar la ANR en Paraguay. Y eso que los colorados todavía tienen que permanecer una década para equipararse al partido hegemónico que gobernó a la nación azteca, desde que Plutarco Elías Calles lo organizó en marzo de 1929 para perpetuar las reformas de la revolución mexicana, y que logró equilibrarse hasta los umbrales del tercer milenio
Para mayor desaliento, debemos admitir que México es un país de mucho mayor cultura política y civismo que el Paraguay, que puede soportar desgobiernos mucho más prolongados, vale decir, sesenta años de tragedia política para nosotros no es nada.
Aunque las ocurrencias opositoras puedan estar a la orden del día, con pasajes de ida para quien se anuncia más dispuesto a quedarse que nunca, o los mesiánicos candidatos que apelan para ganar votos a temas que la gente no entiende y tampoco le interesa como la “soberanía energética”(mote con el que se conoce al principal argumento de las campañas pro imperialistas contra el MERCOSUR), lo cierto es que una vez tras otra se confirma la ineficacia del trabajo político de la oposición.
Puede sonar insistente, pero nuestros opositores fueron nuevamente fieles a su costumbre de apelar a la prensa con vanas esperanzas para resolver una cuestión que no se resuelve con discursos lacrimógenos en tono falsete ante los micrófonos de Ñandutí o los fotógrafos de ABC. Mientras Galaverna tocaba las teclas precisas para desalojar al efímero gobernador fadulista de Cordillera, Gómez el breve, nuestros héroes se tomaron su tiempo para aparecer en medios con su falsa retórica institucionalista y sus bellas abstracciones que sólo afloran cuando hay cerca un cronista de la prensa o un camarógrafo.
Cuando al fin decidieron abandonar el papel de estrellas de radio y televisión para volver al oficio de políticos, ya era demasiado tarde. Una bien fortificada barricada de comisiones garrote, policías y seccionaleros los aguardaba ansiosa, cachiporra en mano cual línea Maginot, parapetada en los umbrales de la gobernación en discordia.
Sólo puedo agregar mis deseos por que tanta insistencia por permanecer en el escenario político se desvanezca de los ánimos después de la derrota opositora cantada del 20 de abril, y estos incapaces y sepultureros de la concertación se retiren definitivamente al lugar que hace rato les corresponde en el basural de la historia. Luis Agüero Wagner
(Luis Agüero Wagner)
Pocas veces en la historia política reciente del Paraguay el poder ha dado un mensaje tan claro como el que a principios de semana los buenos entendedores pudieron leer en los hechos de Caacupé. Ante la falta de argumentos para convencer a la turba liberal que intentaba a empellones posesionarse de la gobernación de Cordillera -y del dinero de los royalties que acababa de liberar el gobierno-, las nunca bien ponderadas fuerzas del orden se vieron obligadas a recurrir al siempre vigente método pedagógico del garrote.
Para peor de males, ni siquiera el menor dejo de indignación asomó en los semblantes de los ciudadanos ante el bochornoso espectáculo de heroicos representantes del pueblo como Alfredo Jaeggli, Tito Saguier o Blas Llano recibiendo furibundos cachiporrazos. Por el contrario, más de uno los juzgó bien merecidos.
Ya veníamos sospechando de la vacuidad de los discursos triunfalistas de nuestros incorruptibles opositores ante la falta de voluntad para desalojar de su silla al informante de Cantero que dirige el TSJE, entre otras medidas previas indispensables para enfocar con seriedad el objetivo de la alternancia. Pero la incapacidad de la flor y nata de nuestra oposición para recuperar una simple gobernación-campaña desalojando a una patota colorada de cuarta línea, hizo quedar el objetivo de expulsar al partido Colorado del Palacio de López a millones de años luz.
No creo pueda negarse que el ánimo de la Alianza Patriótica para el cambio ha caído por el suelo ante esta pequeña demostración de lo que sucedería en el lejano e hipotético caso de que el 20 de abril puedan reunir los votos suficientes para derrotar al oficialismo, algo que no lograron en las municipales con el oviedismo como aliado en Encarnación, donde toda la oposición unida fue derrotada con facilidad por la ANR.
Con semejante incapacidad opositora, el gobierno del PRI mexicano aparece como un fugaz aleteo de colibrí comparado con los años que puede reinar la ANR en Paraguay. Y eso que los colorados todavía tienen que permanecer una década para equipararse al partido hegemónico que gobernó a la nación azteca, desde que Plutarco Elías Calles lo organizó en marzo de 1929 para perpetuar las reformas de la revolución mexicana, y que logró equilibrarse hasta los umbrales del tercer milenio
Para mayor desaliento, debemos admitir que México es un país de mucho mayor cultura política y civismo que el Paraguay, que puede soportar desgobiernos mucho más prolongados, vale decir, sesenta años de tragedia política para nosotros no es nada.
Aunque las ocurrencias opositoras puedan estar a la orden del día, con pasajes de ida para quien se anuncia más dispuesto a quedarse que nunca, o los mesiánicos candidatos que apelan para ganar votos a temas que la gente no entiende y tampoco le interesa como la “soberanía energética”(mote con el que se conoce al principal argumento de las campañas pro imperialistas contra el MERCOSUR), lo cierto es que una vez tras otra se confirma la ineficacia del trabajo político de la oposición.
Puede sonar insistente, pero nuestros opositores fueron nuevamente fieles a su costumbre de apelar a la prensa con vanas esperanzas para resolver una cuestión que no se resuelve con discursos lacrimógenos en tono falsete ante los micrófonos de Ñandutí o los fotógrafos de ABC. Mientras Galaverna tocaba las teclas precisas para desalojar al efímero gobernador fadulista de Cordillera, Gómez el breve, nuestros héroes se tomaron su tiempo para aparecer en medios con su falsa retórica institucionalista y sus bellas abstracciones que sólo afloran cuando hay cerca un cronista de la prensa o un camarógrafo.
Cuando al fin decidieron abandonar el papel de estrellas de radio y televisión para volver al oficio de políticos, ya era demasiado tarde. Una bien fortificada barricada de comisiones garrote, policías y seccionaleros los aguardaba ansiosa, cachiporra en mano cual línea Maginot, parapetada en los umbrales de la gobernación en discordia.
Sólo puedo agregar mis deseos por que tanta insistencia por permanecer en el escenario político se desvanezca de los ánimos después de la derrota opositora cantada del 20 de abril, y estos incapaces y sepultureros de la concertación se retiren definitivamente al lugar que hace rato les corresponde en el basural de la historia. Luis Agüero Wagner
martes, 12 de febrero de 2008
EL INFORMANTE DEL REPRESOR Y LA PATRULLA PERDIDA DE LOS MONTONEROS
EL INFORMANTE DEL REPRESOR Y LA PATRULLA PERDIDA DE LOS MONTONEROS
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
Del mismo modo en que el general Juan Domingo Perón fue el primero en devolver los trofeos de la ignominiosa guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, que intereses extranjeros –sobre todo británicos-, impusieron a los países que hoy integran el MERCOSUR, el Paraguay fue el primer país en entregar al gobierno argentino sus archivos sobre desaparecidos detenidos fuera de su territorio.
Autoridades de la Corte Suprema de Justicia paraguaya entregaron en los primeros días de Julio de 1996 los legajos a la entonces subsecretaria de Derechos Humanos argentina, Alicia Pierini, que pasaron así a engrosar la voluminosa lista de desaparecidos por el terrorismo de estado que, al igual que la guerra del Paraguay, intereses extranjeros y causas ajenas a la región inspiraron y sufragaron en Sudamérica.
Merced al descubrimiento de los Archivos del Terror por Martín Almada, hoy tengo en mis manos un documento que permite desempolvar la memoria, el verdadero cementerio como la llamaba Rodolfo Walsh, y transportarse en el tiempo a esos años sangrientos en que se moría perseguido, en la oscuridad. Está fechado el 16 de mayo de 1977, y consigna hechos acaecidos a las 16 y 34 horas de ese día.
Se trata de un documento en que el director de política y afines del Departamento de Investigaciones policiales, Alberto Cantero, informa a su Jefe Pastor Coronel que acaban de embarcarse con destino a Buenos Aires en un bi-reactor de la Armada argentina (con matrícula 5-7-30-0653, piloteado por el Capitán de Corbeta José Abdala) el ex montonero paralítico José Nell y los simpatizantes de la juventud peronista Alejandro José Logoluso y Dora Marta Landi Gil. Junto a ellos vuelan sin pasaje de vuelta los uruguayos Gustavo Edison Insaurralde y Nelson Santana.
Hacía apenas cuatro meses que Walsh, al fuego del verano del 77, había escrito su crítica a la conducción militar del movimiento montonero, advirtiendo que la lucha armada estaba perdida y debía recuperarse el terreno político, donde también avanzaba Videla. Las masas, recordaba, habían dejado de ser un lugar seguro para los soldados peronistas. Habían perdido ese refugio por sus propios errores, la teoría había avanzado demasiado –opinaba el escritor- y galopaba a kilómetros de la realidad.
La acción de la guerrilla era en verdad una invitación a la represión a romper el propio cerco. La fiebre suicida de la rebelión estaba conduciendo al grupo a su propio exterminio.
Pocas semanas después, en el aniversario del golpe de Videla, el escritor plasmaba su recordada carta donde redondeaba la angustia de la conciencia argentina ante aquella vorágine de terror: Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Nadie conocía mejor los costos y riesgos que asumía Walsh como él mismo, que antes de ser emboscado por los grupos de la tareas en la esquina bonaerense de San Juan y Entre Ríos, dejó escrito su relato “Juan se iba por el río”. Era la historia de un gaucho que se negaba a combatir en las filas del general Bartolomé Mitre, el mismo que inducido por intereses británicos sumió al Paraguay en la más completa devastación.
Y era ese Paraguay devastado el que más de un siglo después devolvía los documentos donde sus represores ratificaban el vasallaje a los imperios que le impusieron los civilizadores de 1870.
Hoy víctimas de la dictadura, ironía paraguaya, elevan su voz de indignación porque un operativo de la policía política de Stroessner ocupa el cargo de Ministro en el supremo Tribunal electoral. Se trata de Juan Manuel Morales, quien presentaba regulares informes al comisario Alberto Cantero, el mismo que aquella tarde gris del mes de mayo entregó aquella patrulla perdida de montoneros a los emisarios de Videla.
No estamos sugiriendo que Morales proveyó a Cantero la información necesaria para la captura de los subversivos peronistas, aunque estuvo cerca. Su especialidad era monitorear e informar sobre las actividades sindicales y el movimiento obrero.
Una burla del destino hoy ha colocado a este represor al frente del proceso electoral, como árbitro de la democracia paraguaya. Pero estas son sólo pequeñas anécdotas sobre las instituciones, como titularon Nito Mestre y Charly García al long-play que sonaba intermitente en la radio en los tiempos del Proceso, las botas locas y Juan Represión.
LUIS AGÜERO WAGNER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
Del mismo modo en que el general Juan Domingo Perón fue el primero en devolver los trofeos de la ignominiosa guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, que intereses extranjeros –sobre todo británicos-, impusieron a los países que hoy integran el MERCOSUR, el Paraguay fue el primer país en entregar al gobierno argentino sus archivos sobre desaparecidos detenidos fuera de su territorio.
Autoridades de la Corte Suprema de Justicia paraguaya entregaron en los primeros días de Julio de 1996 los legajos a la entonces subsecretaria de Derechos Humanos argentina, Alicia Pierini, que pasaron así a engrosar la voluminosa lista de desaparecidos por el terrorismo de estado que, al igual que la guerra del Paraguay, intereses extranjeros y causas ajenas a la región inspiraron y sufragaron en Sudamérica.
Merced al descubrimiento de los Archivos del Terror por Martín Almada, hoy tengo en mis manos un documento que permite desempolvar la memoria, el verdadero cementerio como la llamaba Rodolfo Walsh, y transportarse en el tiempo a esos años sangrientos en que se moría perseguido, en la oscuridad. Está fechado el 16 de mayo de 1977, y consigna hechos acaecidos a las 16 y 34 horas de ese día.
Se trata de un documento en que el director de política y afines del Departamento de Investigaciones policiales, Alberto Cantero, informa a su Jefe Pastor Coronel que acaban de embarcarse con destino a Buenos Aires en un bi-reactor de la Armada argentina (con matrícula 5-7-30-0653, piloteado por el Capitán de Corbeta José Abdala) el ex montonero paralítico José Nell y los simpatizantes de la juventud peronista Alejandro José Logoluso y Dora Marta Landi Gil. Junto a ellos vuelan sin pasaje de vuelta los uruguayos Gustavo Edison Insaurralde y Nelson Santana.
Hacía apenas cuatro meses que Walsh, al fuego del verano del 77, había escrito su crítica a la conducción militar del movimiento montonero, advirtiendo que la lucha armada estaba perdida y debía recuperarse el terreno político, donde también avanzaba Videla. Las masas, recordaba, habían dejado de ser un lugar seguro para los soldados peronistas. Habían perdido ese refugio por sus propios errores, la teoría había avanzado demasiado –opinaba el escritor- y galopaba a kilómetros de la realidad.
La acción de la guerrilla era en verdad una invitación a la represión a romper el propio cerco. La fiebre suicida de la rebelión estaba conduciendo al grupo a su propio exterminio.
Pocas semanas después, en el aniversario del golpe de Videla, el escritor plasmaba su recordada carta donde redondeaba la angustia de la conciencia argentina ante aquella vorágine de terror: Un verdadero cementerio lacustre descubrió en agosto de 1976 un vecino que buceaba en el Lago San Roque de Córdoba, acudió a la comisaría donde no le recibieron la denuncia y escribió a los diarios que no la publicaron.
Nadie conocía mejor los costos y riesgos que asumía Walsh como él mismo, que antes de ser emboscado por los grupos de la tareas en la esquina bonaerense de San Juan y Entre Ríos, dejó escrito su relato “Juan se iba por el río”. Era la historia de un gaucho que se negaba a combatir en las filas del general Bartolomé Mitre, el mismo que inducido por intereses británicos sumió al Paraguay en la más completa devastación.
Y era ese Paraguay devastado el que más de un siglo después devolvía los documentos donde sus represores ratificaban el vasallaje a los imperios que le impusieron los civilizadores de 1870.
Hoy víctimas de la dictadura, ironía paraguaya, elevan su voz de indignación porque un operativo de la policía política de Stroessner ocupa el cargo de Ministro en el supremo Tribunal electoral. Se trata de Juan Manuel Morales, quien presentaba regulares informes al comisario Alberto Cantero, el mismo que aquella tarde gris del mes de mayo entregó aquella patrulla perdida de montoneros a los emisarios de Videla.
No estamos sugiriendo que Morales proveyó a Cantero la información necesaria para la captura de los subversivos peronistas, aunque estuvo cerca. Su especialidad era monitorear e informar sobre las actividades sindicales y el movimiento obrero.
Una burla del destino hoy ha colocado a este represor al frente del proceso electoral, como árbitro de la democracia paraguaya. Pero estas son sólo pequeñas anécdotas sobre las instituciones, como titularon Nito Mestre y Charly García al long-play que sonaba intermitente en la radio en los tiempos del Proceso, las botas locas y Juan Represión.
LUIS AGÜERO WAGNER
lunes, 11 de febrero de 2008
ABC COLOR: PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE LETELIER
ABC COLOR:
PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
De la misma manera que hoy no podemos salir del asombro al ver a la prensa ultraderechista paraguaya apoyar las supuestas candidaturas de izquierdas en este país, buena parte de los paraguayos quedó sorprendida cuando durante la presidencia de Juan Carlos Wasmosy, el gobierno paraguayo entregó una condecoración a David Rockefeller.
La distinción era inoportuna considerando que todavía vivían muchos paraguayos que participaron de la guerra del Chaco que en la década de 1930 enfrentó a los ejércitos de Bolivia y Paraguay por la posesión del subsuelo de dicha región, entonces disputado por la Shell y la Standard Oil Company, que desató la guerra prometiendo financiación y jugosas ganacias por su apoyo a la aventura bélica al presidente boliviano Daniel Salamanca.
Rockeller había sido invitado por un connotado miembro de la distinguida Sociedad de Las Américas (The Americas Society), "institución sin fines de lucro dedicada a informar a la gente de Estados Unidos sobre las sociedades y culturas del Hemisferio Occidental". En esta sociedad departen entre otros los chilenos Agustín Ewards, Alvaro Saieh, Fernando Léniz, Edgardo Boenninger, el venezolano Eugenio A. Mendoza -de la segunda familia más millonaria de ese país y la tercera continental-, el brasileño José Ermírio de Moraes, de la cuarta familia latinoamericana; la multimillonaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, el estadounidense David Rockefeller, Gustavo Cisneros, entre otros grandes multimillonarios e influyentes políticos del continente.
El anfitrión, el paraguayo Conrado Pappalardo, era entonces un influyente diputado oficialista, antes de bajar el perfil a raíz de las investigaciones que se le abrieron por el asesinato del vice-presidente Luis María Argaña en marzo de 1999. Estamos hablando de la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que obtuviera sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero “negocio” de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton el 21 de Septiembre de ese año.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
El enigma que sí queda sin resolver corresponde a cómo personajes de esta calaña y con estas vinculaciones pueden estar apoyando la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, patrocinando a la izquierda, defendiendo a Pinochet y encubriendo a los asesinos de Orlando Letelier.-
Luis Agüero Wagner
PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
De la misma manera que hoy no podemos salir del asombro al ver a la prensa ultraderechista paraguaya apoyar las supuestas candidaturas de izquierdas en este país, buena parte de los paraguayos quedó sorprendida cuando durante la presidencia de Juan Carlos Wasmosy, el gobierno paraguayo entregó una condecoración a David Rockefeller.
La distinción era inoportuna considerando que todavía vivían muchos paraguayos que participaron de la guerra del Chaco que en la década de 1930 enfrentó a los ejércitos de Bolivia y Paraguay por la posesión del subsuelo de dicha región, entonces disputado por la Shell y la Standard Oil Company, que desató la guerra prometiendo financiación y jugosas ganacias por su apoyo a la aventura bélica al presidente boliviano Daniel Salamanca.
Rockeller había sido invitado por un connotado miembro de la distinguida Sociedad de Las Américas (The Americas Society), "institución sin fines de lucro dedicada a informar a la gente de Estados Unidos sobre las sociedades y culturas del Hemisferio Occidental". En esta sociedad departen entre otros los chilenos Agustín Ewards, Alvaro Saieh, Fernando Léniz, Edgardo Boenninger, el venezolano Eugenio A. Mendoza -de la segunda familia más millonaria de ese país y la tercera continental-, el brasileño José Ermírio de Moraes, de la cuarta familia latinoamericana; la multimillonaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, el estadounidense David Rockefeller, Gustavo Cisneros, entre otros grandes multimillonarios e influyentes políticos del continente.
El anfitrión, el paraguayo Conrado Pappalardo, era entonces un influyente diputado oficialista, antes de bajar el perfil a raíz de las investigaciones que se le abrieron por el asesinato del vice-presidente Luis María Argaña en marzo de 1999. Estamos hablando de la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que obtuviera sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero “negocio” de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton el 21 de Septiembre de ese año.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
El enigma que sí queda sin resolver corresponde a cómo personajes de esta calaña y con estas vinculaciones pueden estar apoyando la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, patrocinando a la izquierda, defendiendo a Pinochet y encubriendo a los asesinos de Orlando Letelier.-
Luis Agüero Wagner
ABC COLOR: PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE LETELIER
ABC COLOR:
PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
De la misma manera que hoy no podemos salir del asombro al ver a la prensa ultraderechista paraguaya apoyar las supuestas candidaturas de izquierdas en este país, buena parte de los paraguayos quedó sorprendida cuando durante la presidencia de Juan Carlos Wasmosy, el gobierno paraguayo entregó una condecoración a David Rockefeller.
La distinción era inoportuna considerando que todavía vivían muchos paraguayos que participaron de la guerra del Chaco que en la década de 1930 enfrentó a los ejércitos de Bolivia y Paraguay por la posesión del subsuelo de dicha región, entonces disputado por la Shell y la Standard Oil Company, que desató la guerra prometiendo financiación y jugosas ganacias por su apoyo a la aventura bélica al presidente boliviano Daniel Salamanca.
Rockeller había sido invitado por un connotado miembro de la distinguida Sociedad de Las Américas (The Americas Society), "institución sin fines de lucro dedicada a informar a la gente de Estados Unidos sobre las sociedades y culturas del Hemisferio Occidental". En esta sociedad departen entre otros los chilenos Agustín Ewards, Alvaro Saieh, Fernando Léniz, Edgardo Boenninger, el venezolano Eugenio A. Mendoza -de la segunda familia más millonaria de ese país y la tercera continental-, el brasileño José Ermírio de Moraes, de la cuarta familia latinoamericana; la multimillonaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, el estadounidense David Rockefeller, Gustavo Cisneros, entre otros grandes multimillonarios e influyentes políticos del continente.
El anfitrión, el paraguayo Conrado Pappalardo, era entonces un influyente diputado oficialista, antes de bajar el perfil a raíz de las investigaciones que se le abrieron por el asesinato del vice-presidente Luis María Argaña en marzo de 1999. Estamos hablando de la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que obtuviera sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero “negocio” de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton el 21 de Septiembre de ese año.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
El enigma que sí queda sin resolver corresponde a cómo personajes de esta calaña y con estas vinculaciones pueden estar apoyando la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, patrocinando a la izquierda, defendiendo a Pinochet y encubriendo a los asesinos de Orlando Letelier.-
Luis Agüero Wagner
PATROCINANDO A LA IZQUIERDA, DEFENDIENDO A PINOCHET Y ENCUBRIENDO A LOS ASESINOS DE ORLANDO LETELIER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
De la misma manera que hoy no podemos salir del asombro al ver a la prensa ultraderechista paraguaya apoyar las supuestas candidaturas de izquierdas en este país, buena parte de los paraguayos quedó sorprendida cuando durante la presidencia de Juan Carlos Wasmosy, el gobierno paraguayo entregó una condecoración a David Rockefeller.
La distinción era inoportuna considerando que todavía vivían muchos paraguayos que participaron de la guerra del Chaco que en la década de 1930 enfrentó a los ejércitos de Bolivia y Paraguay por la posesión del subsuelo de dicha región, entonces disputado por la Shell y la Standard Oil Company, que desató la guerra prometiendo financiación y jugosas ganacias por su apoyo a la aventura bélica al presidente boliviano Daniel Salamanca.
Rockeller había sido invitado por un connotado miembro de la distinguida Sociedad de Las Américas (The Americas Society), "institución sin fines de lucro dedicada a informar a la gente de Estados Unidos sobre las sociedades y culturas del Hemisferio Occidental". En esta sociedad departen entre otros los chilenos Agustín Ewards, Alvaro Saieh, Fernando Léniz, Edgardo Boenninger, el venezolano Eugenio A. Mendoza -de la segunda familia más millonaria de ese país y la tercera continental-, el brasileño José Ermírio de Moraes, de la cuarta familia latinoamericana; la multimillonaria argentina Amalia Lacroze de Fortabat, el estadounidense David Rockefeller, Gustavo Cisneros, entre otros grandes multimillonarios e influyentes políticos del continente.
El anfitrión, el paraguayo Conrado Pappalardo, era entonces un influyente diputado oficialista, antes de bajar el perfil a raíz de las investigaciones que se le abrieron por el asesinato del vice-presidente Luis María Argaña en marzo de 1999. Estamos hablando de la misma persona que, desempeñándose como jefe de Protocolo de la Cancillería de Alfredo Stroessner, en julio de 1976 presionó a George Landau, el embajador de Estados Unidos de la época -invocando "un favor" solicitado a Stroessner por su colega Augusto Pinochet-, para que obtuviera sendas visas en dos pasaportes paraguayos falsos a dos supuestos empresarios cuyos nombres eran Juan William Rose y Alejandro Romeral.
El verdadero “negocio” de estos hombres, cuyos verdaderos nombres eran Michael Vernon Townley y Armando Fernández Larios, era asesinar a Orlando Letelier en Washinton el 21 de Septiembre de ese año.
Hoy conocemos de aquella conjura del Plan Cóndor porque el embajador Landau fotografió los pasaportes antes de estampar las visas y ésa fue la clave que le permitió al fiscal Eugene M. Propper desenredar el ovillo del crimen.
La paulatina desclasificación de documentos ha revelado los entretelones de aquella tenebrosa conjura para asesinar al canciller chileno con escalofriante precisión, incluyendo las razones por las cuales los sicarios de Letelier terminaron utilizando documentos chilenos en lugar de los paraguayos, en virtud de información que sólo pudo venir de la inteligencia estadounidense.
Un memo del Departamento de Estado demuestra que éste estaba al tanto de las extrañas maniobras en la sede diplomática de Asunción desde el 1 de septiembre de 1976. Un anexo de un informe de la CIA a su vez demuestra que la oficina de Langley estaba en conocimiento de la trama que acabaría con el ex canciller chileno desde el 29 de julio de 1976, aunque no se explicaba porqué los asesinos incluso tenían el teléfono de la oficina del general Vernon Walters que le había proveído Pappalardo.
La documentación también explica que el 5 de agosto el embajador notificó al Secretario Adjunto de Estado Harry W. Shlaudeman del asunto, y al día siguiente se recibieron en Washington copias fotostáticas de los documentos que había tramitado Pappalardo para los asesinos. Shlaudeman notificó del extraño caso al servicio de Inmigración y se tomaron las medidas para negar la entrada a Estados Unidos a los sospechosos.
Este detalle del pasado de Conrado Pappalardo resuelve el misterio de la encendida defensa a la impunidad de Pinochet que acostumbra hacer el diario ABC Color de la capital paraguaya, como cuando el ex dictador chileno fue detenido en Londres por orden del juez Baltasar Garzón. Es que su cuñado el propietario del periódico, Aldo Zucolillo, estuvo a punto entonces de soportar un bochorno familiar con la extradición a Inglaterra de su pariente.
El enigma que sí queda sin resolver corresponde a cómo personajes de esta calaña y con estas vinculaciones pueden estar apoyando la supuesta candidatura izquierdista del obispo Fernando Lugo a la presidencia del Paraguay, patrocinando a la izquierda, defendiendo a Pinochet y encubriendo a los asesinos de Orlando Letelier.-
Luis Agüero Wagner
domingo, 10 de febrero de 2008
TODOS LOS HOMBRES DEL OBISPO. A propósito de la oposición paraguaya
TODOS LOS HOMBRES DEL OBISPO (Luis Agüero Wagner, Asunción)
Advertía Gilbert K. Chesterton, en El candor del Padre Brown, que es inútil para el hombre leer su propia Biblia si no lee al mismo tiempo la Biblia de los demás, un consejo que en ninguna parte del mundo podría llegar a ser tan útil como en Paraguay.
En noviembre de 1994 la administración municipal del dirigente de la izquierda que promueve en Paraguay al obispo Fernando Lugo, Carlos Filizzola Pallarés, editó el refulgente libro “Hacia una cultura para la Democracia en Paraguay”, compuesto por un compilado de capítulos elaborados por los infalibles superdotados de la cultura local, que contiene un imperdible capítulo de autobombo redactado por Gloria Rubín, titulado “Transgresores, conquistadores y constructores de una sociedad”. Debemos necesariamente acotar al margen que luego de engrosar tanto la planilla de empleados municipales con sus amigos, al parecer al intendente no le alcanzó el presupuesto comunal para pagar la imprenta, debiendo recurrirse a la “cooperación” del Latin American Studies Center de la University of Maryland, entre otras célebres entidades filantrópicas del hemisferio norte. En agradecimiento, la administración izquierdista del citado referente político se dedicó a promover en el mundillo artístico paraguayo las pautas culturales de la Fundación Rockefeller.
La “cooperación” de la ultraderecha de Washington es tan frecuente en Paraguay que incluso el peculiar izquierdismo está regado por dólares de la embajada norteamericana, entre otros el movimiento Popular Tekojoja cuyos líderes son los testaferros en Paraguay de USAID. Otros de los que hoy son más insistentemente presentados como los más importantes referentes de la izquierda revolucionaria paraguaya surgieron en la historiosa “Casa de la Juventud”. Curiosamente, quienes más insisten en promocionarlos y concederles credenciales izquierdistas son los periodistas del diario ultraderechista ABC color, financiado por la National Endowment for Democracy. La sinuosa trayectoria de este grupo, sin embargo, se ha divulgado tanto en Paraguay que incluso importantes referentes del oficialismo se han burlado de ellos por sus compromisos con el imperialismo a través de los medios de comunicación.
En el 2004 la susodicha “Casa de la Juventud” recibió 127.000 dólares de la Inter American Foundation (IAF), por dos años, supuestamente para "proporcionar apoyo institucional, educativo y técnico a organizaciones para jóvenes. La donación de la IAF teóricamente apoyaría la participación de los jóvenes en audiencias públicas, fortalecería sus destrezas para la búsqueda del consenso y financiaría el diseño de campañas públicas de información y otorgamiento de pequeñas donaciones a jóvenes paraguayos de aproximadamente 10 localidades. "La Casa" supuestamente beneficiaría a cerca de 4.200 jóvenes de vecindarios de bajos ingresos.
Sin embargo, súbitamente, sus referentes principales -Rocío Casco y Karina Rodríguez.- en lugar de atender esos asuntos, se zambulleron en el proselitismo municipal y realizaron una ruidosa campaña con costosos afiches y onerosos avisos publicitarios en la Televisión local, logrando hacerse de un curul en la Junta Municipal de Asunción, luego de las elecciones de Noviembre de 2006.
Para conocer mejor el origen del dinero invertido en la promoción política de estos grandes enemigos del imperialismo, viene al caso aclarar que la Fundación Interamericana (IAF-The Inter-American Foundation) es una agencia de cooperación internacional del Gobierno de los Estados Unidos, fundada en 1969, que en teoría apoya proyectos de desarrollo creativos, sustentables y participativos propuestos por grupos de iniciativas de ciudadanos en América Latina y el Caribe. La Fundación Interamericana está gobernada por un Consejo Directivo integrado por nueve miembros designados por el Presidente de EEUU (hoy el vilipendiado George W. Bush) y ratificados por el Senado de los EEUU (hasta hace poco controlado por halcones republicanos partidarios de las leyes antiterroristas, las masacres de Irak y Afganistán, los bloqueos a Cuba, etc.). El mismo origen tienen, conviene decirlo, los dólares que bancaron a los bien remunerados disidentes que “lucharon contra Stroessner” con “profunda convicción” en los últimos meses de dicho gobierno, luego de haber permanecido por más de tres décadas en posición de la más abyecta sumisión a “mi general”.
Dirigentes del grupo “izquierdista, revolucionario y anti-imperialista” conocido como Partido Movimiento al Socialismo, como Camilo Soares y Richard Ferreira, habían asistido a la Segunda Asamblea del Movimiento Mundial por la Democracia, organizada por la “filantrópica” entidad norteamericana National Endowment for Democracy (enemiga declarada de los gobiernos izquierdistas-revolucionarios del sub continente y financista de la propaganda imperialista) , y realizada en la ciudad de São Paulo, Brasil, en noviembre del año 2000. Nuestros grandes enemigos del imperialismo también recibieron importantes sumas durante el año 2007 del Plan Umbral, un supuesto plan para combatir la corrupción que en realidad promueve la penetración imperialista y el afianzamiento del modelo neoliberal en Paraguay.
La facilidad con que aceptan dólares procedentes de Washington estos grandes revolucionarios de nuestra izquierda lunática, que constantemente se llenan la boca condenando al imperialismo y al capitalismo salvaje mientras vivan a las revoluciones cubana y bolivariana, no constituyen precisamente una prédica que aliente con mucha fuerza la actitud de dignidad y consecuencia opositora que reclaman a los demás actores políticos. No pueden pedir gran cosa de la derecha, obviamente, unos admiradores del Che Guevara que jamás se hubieran contado entre los leales en Valle Grande o La Higuera y que sólo darían la vida por recibir un puñado de dólares del embajador James Cason.
De cualquier manera, ya que sólo ellos son la insignia de la pureza e inocencia política, le recomiendo que para conocer más a fondo la tradicióndel ambiente en que están insertos visiten el archivo del terror y consulten el libro P34, donde consta que el 19 de enero de 1977 el mismo Pastor Coronel fue investido por los liberales como árbitro de las disputas dentro de la “oposición”, fallando a favor del grupo de Fulvio Celauro y Serviliano Alonso Peralta en perjuicio del prócer de la democracia Domingo Laíno, lo cual llevó a éste último a descubrir la dictadura de Stroessner casi un cuarto de siglo después que esta se hubiera iniciado.
El servilismo a los intereses colorados que encarnaban en Stroessner por parte de los “opositores” liberales llegaba más lejos, ya que el 13 de Octubre de 1978 el Escribano Emilio Vallejos Chenú y Tadeo Centurión Sostoa informaban al Jefe de Investigaciones que al día siguiente (el 14) los “usurpadores” del nombre y símbolos partidarios liberales (los dirigentes del naciente PLRA) organizaban un “baile de carácter político”, por lo cual solicitaban la intervención de las fuerzas represivas para desbaratarlo.
En conclusión, pedir a la derecha paraguaya dignidad opositora, es tan ingenuo como pedir a nuestros izquierdistas revolucionarios que renuncien a financiar campañas proselitistas con dólares procedentes de Washington. (LUIS AGÜERO WAGNER, Asunción)
Advertía Gilbert K. Chesterton, en El candor del Padre Brown, que es inútil para el hombre leer su propia Biblia si no lee al mismo tiempo la Biblia de los demás, un consejo que en ninguna parte del mundo podría llegar a ser tan útil como en Paraguay.
En noviembre de 1994 la administración municipal del dirigente de la izquierda que promueve en Paraguay al obispo Fernando Lugo, Carlos Filizzola Pallarés, editó el refulgente libro “Hacia una cultura para la Democracia en Paraguay”, compuesto por un compilado de capítulos elaborados por los infalibles superdotados de la cultura local, que contiene un imperdible capítulo de autobombo redactado por Gloria Rubín, titulado “Transgresores, conquistadores y constructores de una sociedad”. Debemos necesariamente acotar al margen que luego de engrosar tanto la planilla de empleados municipales con sus amigos, al parecer al intendente no le alcanzó el presupuesto comunal para pagar la imprenta, debiendo recurrirse a la “cooperación” del Latin American Studies Center de la University of Maryland, entre otras célebres entidades filantrópicas del hemisferio norte. En agradecimiento, la administración izquierdista del citado referente político se dedicó a promover en el mundillo artístico paraguayo las pautas culturales de la Fundación Rockefeller.
La “cooperación” de la ultraderecha de Washington es tan frecuente en Paraguay que incluso el peculiar izquierdismo está regado por dólares de la embajada norteamericana, entre otros el movimiento Popular Tekojoja cuyos líderes son los testaferros en Paraguay de USAID. Otros de los que hoy son más insistentemente presentados como los más importantes referentes de la izquierda revolucionaria paraguaya surgieron en la historiosa “Casa de la Juventud”. Curiosamente, quienes más insisten en promocionarlos y concederles credenciales izquierdistas son los periodistas del diario ultraderechista ABC color, financiado por la National Endowment for Democracy. La sinuosa trayectoria de este grupo, sin embargo, se ha divulgado tanto en Paraguay que incluso importantes referentes del oficialismo se han burlado de ellos por sus compromisos con el imperialismo a través de los medios de comunicación.
En el 2004 la susodicha “Casa de la Juventud” recibió 127.000 dólares de la Inter American Foundation (IAF), por dos años, supuestamente para "proporcionar apoyo institucional, educativo y técnico a organizaciones para jóvenes. La donación de la IAF teóricamente apoyaría la participación de los jóvenes en audiencias públicas, fortalecería sus destrezas para la búsqueda del consenso y financiaría el diseño de campañas públicas de información y otorgamiento de pequeñas donaciones a jóvenes paraguayos de aproximadamente 10 localidades. "La Casa" supuestamente beneficiaría a cerca de 4.200 jóvenes de vecindarios de bajos ingresos.
Sin embargo, súbitamente, sus referentes principales -Rocío Casco y Karina Rodríguez.- en lugar de atender esos asuntos, se zambulleron en el proselitismo municipal y realizaron una ruidosa campaña con costosos afiches y onerosos avisos publicitarios en la Televisión local, logrando hacerse de un curul en la Junta Municipal de Asunción, luego de las elecciones de Noviembre de 2006.
Para conocer mejor el origen del dinero invertido en la promoción política de estos grandes enemigos del imperialismo, viene al caso aclarar que la Fundación Interamericana (IAF-The Inter-American Foundation) es una agencia de cooperación internacional del Gobierno de los Estados Unidos, fundada en 1969, que en teoría apoya proyectos de desarrollo creativos, sustentables y participativos propuestos por grupos de iniciativas de ciudadanos en América Latina y el Caribe. La Fundación Interamericana está gobernada por un Consejo Directivo integrado por nueve miembros designados por el Presidente de EEUU (hoy el vilipendiado George W. Bush) y ratificados por el Senado de los EEUU (hasta hace poco controlado por halcones republicanos partidarios de las leyes antiterroristas, las masacres de Irak y Afganistán, los bloqueos a Cuba, etc.). El mismo origen tienen, conviene decirlo, los dólares que bancaron a los bien remunerados disidentes que “lucharon contra Stroessner” con “profunda convicción” en los últimos meses de dicho gobierno, luego de haber permanecido por más de tres décadas en posición de la más abyecta sumisión a “mi general”.
Dirigentes del grupo “izquierdista, revolucionario y anti-imperialista” conocido como Partido Movimiento al Socialismo, como Camilo Soares y Richard Ferreira, habían asistido a la Segunda Asamblea del Movimiento Mundial por la Democracia, organizada por la “filantrópica” entidad norteamericana National Endowment for Democracy (enemiga declarada de los gobiernos izquierdistas-revolucionarios del sub continente y financista de la propaganda imperialista) , y realizada en la ciudad de São Paulo, Brasil, en noviembre del año 2000. Nuestros grandes enemigos del imperialismo también recibieron importantes sumas durante el año 2007 del Plan Umbral, un supuesto plan para combatir la corrupción que en realidad promueve la penetración imperialista y el afianzamiento del modelo neoliberal en Paraguay.
La facilidad con que aceptan dólares procedentes de Washington estos grandes revolucionarios de nuestra izquierda lunática, que constantemente se llenan la boca condenando al imperialismo y al capitalismo salvaje mientras vivan a las revoluciones cubana y bolivariana, no constituyen precisamente una prédica que aliente con mucha fuerza la actitud de dignidad y consecuencia opositora que reclaman a los demás actores políticos. No pueden pedir gran cosa de la derecha, obviamente, unos admiradores del Che Guevara que jamás se hubieran contado entre los leales en Valle Grande o La Higuera y que sólo darían la vida por recibir un puñado de dólares del embajador James Cason.
De cualquier manera, ya que sólo ellos son la insignia de la pureza e inocencia política, le recomiendo que para conocer más a fondo la tradicióndel ambiente en que están insertos visiten el archivo del terror y consulten el libro P34, donde consta que el 19 de enero de 1977 el mismo Pastor Coronel fue investido por los liberales como árbitro de las disputas dentro de la “oposición”, fallando a favor del grupo de Fulvio Celauro y Serviliano Alonso Peralta en perjuicio del prócer de la democracia Domingo Laíno, lo cual llevó a éste último a descubrir la dictadura de Stroessner casi un cuarto de siglo después que esta se hubiera iniciado.
El servilismo a los intereses colorados que encarnaban en Stroessner por parte de los “opositores” liberales llegaba más lejos, ya que el 13 de Octubre de 1978 el Escribano Emilio Vallejos Chenú y Tadeo Centurión Sostoa informaban al Jefe de Investigaciones que al día siguiente (el 14) los “usurpadores” del nombre y símbolos partidarios liberales (los dirigentes del naciente PLRA) organizaban un “baile de carácter político”, por lo cual solicitaban la intervención de las fuerzas represivas para desbaratarlo.
En conclusión, pedir a la derecha paraguaya dignidad opositora, es tan ingenuo como pedir a nuestros izquierdistas revolucionarios que renuncien a financiar campañas proselitistas con dólares procedentes de Washington. (LUIS AGÜERO WAGNER, Asunción)
sábado, 9 de febrero de 2008
FERNANDO LUGO, EL PUNTOFIJISMO PARAGUAYO Y LOS REPRESORES DE STROESSNER
EL OBISPO FERNANDO LUGO, EL PUNTOFIJISMO PARAGUAYO Y LOS REPRESORES DE STROESSNER
(Luis Agüero Wagner, Asunción)
Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y otros políticos venezolanos, reunidos en la quinta de Caldera en Caracas de nombre Punto Fijo, firmaron antes de las elecciones venezolanas de 1958 en las que sería electo Betancourt, un pacto para repartirse los dividendos del poder político en Venezuela. El objetivo proclamado del pacto era conseguir la sostenibilidad de la recién instaurada democracia, mediante la participación equitativa de todos los partidos en el gabinete ejecutivo del partido triunfador.
El derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez no concluyó inmediatamente en un régimen civil democrático y a la salida de las Fuerzas Armadas de la política.
Adicionalmente no todas las tendencias que derribaron a Pérez Jiménez querían instaurar un régimen democrático y seguían prefiriendo un gobierno de las Fuerzas Armadas al que calificaban como “desorden” democrático del trienio 1945-1948. Durante el año 1958 se llevaron a cabo varios intentos de Golpes de Estado contra la Junta de Gobierno.
Esta coyuntura dio la excusa perfecta a políticos corruptos que alegaron para sus contubernios peligros concretos de una regresión militar que hacían perentoria la formación de un Frente civil para encauzar el camino a la normalización democrática. Un escenario parecido se dio en Paraguay cuando el presidente electo por vía de un fraude en las primarias del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, y el titular del principal partido opositor, Domingo Laíno (que tenía una larga historia ocultada de colaboración con el dictador Stroessner), firmaron un pacto de gobernabilidad en la década de 1990.
Esto derivó en la interpretación de la praxis política hoy en boga en Paraguay, de que la democracia es una simple repartija de posiciones en la burocracia estatal entre caudillos de las diferentes fuerzas políticas, lo cual facilita al partido oficialista –con 61 años en el poder- sostener su andamiaje mercantilista comprando los opositores que necesarios fueren. Si un opositor deserta de su función de colaboracionista, siempre hay otro dispuesto a ocupar su lugar.
Esta semana el presidente del Senado paraguayo, dirigente del partido que apoya al obispo Fernando Lugo, se atrevió a levantar su voz de protesta solo porque perdieron sus empleos 74 de sus lacayos en la burocracia de la Justicia Electoral, órgano dirigido por un reconocido operativo de la policía política del Tiranosaurio Stroessner.
Otro de los principales partidarios del obispo Fernando Lugo, autoreferenciado como luchador contra la dictadura pero más conocido por ebrio consuetudinario, el dirigente luguista Nils Candia, se apersonó a dar el apoyo moral de su partido al mismo represor de la dictadura contra la que supuestamente luchó, el ministro del supremo tribunal electoral Juan Manuel Morales en su mismo despacho, cuando estaba de por medio el cobro del dinero de un subsidio electoral a su partido.
Bajo ningún punto de vista son casos aislados estos espaldarazos de los partidarios del obispo Fernando Lugo a represores que prestaron servicios a la dictadura, considerando que un documental del partido luguista Tekojoja presentó en la semana pasada al ex policía Alcibades González Delvalle como un gran referente de la lucha social en Paraguay, a pesar de ser bien conocida su impecable y meteórica trayectoria en filas de la policía del dictador Stroessner, donde actuó con honores y fue ascendido por méritos propios varias veces en una época en la que los cuadros represivos no promovían a cualquiera.
La bancada mercenaria que lidera otro seguidor del obispo, el diputado Blas Llano, a su vez, es responsable del aumento en alrededor de 30 millones de dólares en presupuestos de ese mismo organismo que este año se repartirán las clientelistas burocracias partidarias de la oposición con sus cómplices del partido gobernante.
También podemos citar como cómplices a los partidarios del obispo agazapados en los medios de comunicación, que presentaban al Tribunal Electoral (previo cobro de publicidad oficial) como un impoluto templo de paz celestial hasta que desavenencias en su seno derivaron en un gran escándalo político en Paraguay. No es de extrañar que se pacten inicuos contubernios entre la prensa y el oficialismo en Paraguay, donde los medios de comunicación que lideran el mercado como ABC color siempre mantuvieron una coherente línea editorial de apoyo a Videla, Pinochet, Stroessner, Oviedo y hoy al obispo Fernando Lugo
Más recientemente se supo que un líder opositor que se presenta como guevarista, pero se le conoce como financiado por George W. Bush, Camilo Soares, recibe permanentes llamadas telefónicas secretas del represor que dirige el proceso democrático paraguayo para realizar en la penumbra misteriosos pactos telefónicos. No es extraño este contubernio entre un partido que multiplica varias veces el número de afiliados en votos dentro de un medio donde invariablemente sucede lo opuesto, especialmente considerando la facilidad con la que se manipulan resultados para favorecer a los amigos y más aún, si estos gozan del favor de la Inter American Foundation manejada por Bush, la National Endowment for Democracy, USAID y el Plan Umbral cuyos dólares distribuye alegremente el embajador James Cason, como el caso de Soares.
Duele decirlo pero hay que decirlo; este es el desolador panorama que nos presentan quienes aparecen como alternativa de cambio en esta comarca, muy atinadamente definida por un filósofo contemporáneo como “Pais de Maravillas”.
. LUIS AGÜERO WAGNER
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